Valdepalacios: La aristocracia de la buena vida

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezSalgo de una reunión, llevo un traje de Purificación García. Paso a recoger a Eros en el nuevo Macan Sport Diesel de Porsche, es azul zafiro metalizado. Ni me cambio. Cojo mi weekend bag de Harmont & Blaine y nos vamos a descubrir un nuevo destino DOG friendly orquestado por Beatriz Pastrana.

Sin calcular el tiempo, disfrutando muchísimo del Macan, mi instinto deportivo está activo. Escucho a mi corazón, soy libre. Amo la libertad, es el derecho y el deseo más codiciado de la humanidad. Me siento intensamente Porsche. Con este auto, un corredor de fondo con motor diésel, estoy cuidando el medioambiente y el feeling es poder absoluto. Tengo colocado un protector para los asientos traseros donde va Eros con su cinturón de seguridad. Como dentro casi no nos movemos, él va de lo más cómodo, en el medio y sin sacarme los ojos de encima. ¿Estará celoso?

Con el cambio PDK y el bajo consumo hacen que sea una conducción muy cómoda y eficiente. Víctor Jiménez (piloto y embajador de Porsche).

Mi asiento es mágico, se adapta a mí y el nivel de confort es altísimo. La tranquilidad en el interior es perfecta. Formo parte del Macan. Es excitante conducir un Porsche y, más aún si cabe, uno perfeccionado. Mi amigo Víctor Jiménez ya me lo había adelantado. Es una fiera con una elevada calidad, potente, seguro, sus rasgos aerodinámicos, la arquitectura interior y el color hacen que no lo quiera soltar. Con las manos siempre en el volante, cada segundo lo disfruto al máximo. Su ADN me hace sentir que estoy más vivo que nunca. El Macan S Diesel genera endorfinas: ¡me he enamorado! Sin poder batir ningún récord, debido a los radares, que están por todo el camino, paso de la autopista a una carretera sin apenas notar diferencia. Propulsado, llego de un Stop a 100 km/h en 6,3 s. Es impresionante, pero me conviene quedarme en el límite permitido. A menos de dos horas de Madrid, he dejado a mi izquierda el castillo de Oropesa.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezFalta muy poco para llegar. Por una carretera que linda con fincas de Castilla, acelero. Parece que no estamos pisando el suelo si no más bien volamos. Entramos sin apenas hacer ruido en Valdepalacios, una finca  que perteneció al marqués de Villatoya y que ahora Diego Resusta, su nieto, la comparte desde su Cinco Estrellas Gran Lujo (solo alojamiento, 260- 700€ y desayuno 20€ p/p, las tarifas no incl. IVA). Valdepalacios es uno de los hoteles más exclusivos de España. Traspasamos la puerta de esta casona del siglo XIX. Entramos en un mundo perfecto. Todo se ve reformado y está decorada con estilo Provance. La distinción Relais & Chateaux, pájaros, fuentes, verdes y flores de todos los colores nos dan la bienvenida. Me siento a comer en la terraza del restaurante Bow window, al sol y con una Mahou. No sueño con estar en otro sitio y creo que Eros tampoco. Nuestro presente es perfecto.

Salimos a conocer este cigarral. Está escoltado por la Sierra de Guadalupe a un lado y, al otro, Sierra de Gredos. El río Tajo lo separa de Extremadura. Un ejército de encinas, de todas las edades, centenarias y recién plantadas, dan cobijo a la buena vida en Valdepalacios. Encontré barcas en el pantano. Como seguía con el traje, en este ecosistema pictórico, parecía sacado del Talentoso Mr. Reply. No dudé en subirme con Eros. Entramos en el reino de las algas, ranas y patos. Comencé a remar. Eros estaba en la proa hasta que intuí sus intenciones y le pedí que ni se le ocurriera hacerlo. Esta situación de suspense detiene los remos. Era demasiado tentador para él, no me obedeció, y se tiró. Nadó por primera vez y yo me reí de la emoción. Se va hacia la costa pero como hay muchas algas le está resultando imposible. Lo llamo. Regresó rogándome que le ayude. Antes de verlo como a Ofelia de Hamlet, casi me tiro pero logro cogerlo. Se sacudió. Me llenó de lametazos, el traje va directo a la tintorería. Nos metimos en la ducha con Molton Brown (never tested on animals y del 73, como yo), los amenities de Valdepalacios.

El sol se estaba poniendo. Volvimos a salir para recorrer parte de las 600 hectáreas. Al lo lejos veo una manada de caballos, vamos hacía allí. Eros empezó a ladrar, no se qué les dijo pero varios se acercaron. Intento que se calle pero sigue comunicándose con sus nuevos amigos con libertad. Descubro que son yeguas.  Ellas lo miraron, estaban muy cerca, y cerré el encuentro con un ¡vamos! El otro día el perro de mi amiga, Beatriz Pastrana, sufrió el impacto de una coz y el pobre no está nada bien, así que, prefiero mantener apartado a mi pequeño compañero.

Dejo a Eros en la junior suite número 52, acostado en el sillón como un marqués. En la galería de Valdepalacios el maitre summellier tiene preparada una cata de vinos de la zona. Degustando, frente al frondoso jardín y con la última luz del ocaso, compartimos conocimiento y disfrutamos de la experiencia. Después de cenar, salí con Eros a pasear bajo las estrellas, es uno de mis planes favoritos. Como aquí no hay contaminación, estamos inmersos en el cosmos. Antes de escribir nuevos sueños,  leo una poesía de Miguel de Unamuno. Es un detalle dejado por el hotel sobre mis sábanas junto a una ramas de lavanda. Mañana nos esperan nuevas aventuras que he programado con Events of Excellence.

Tú me levantas, tierra de Castilla
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca
al cielo, tu amo…
Castilla. Miguel de Unamuno.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezLos pájaros y la primera aurora despertaron nuestra curiosidad. Frente a una obra de arte de valor incalculable: panorámica del campo y la Sierra de Guadalupe, tomamos el desayuno juntos, yo a la carta con productos de la finca y Eros, después, ciervo con arándanos de Natures Menu (traído de casa). Me llaman de recepción para avisarme que la calesa está lista. Para la ocasión, me puse una sahariana de Purificación García y sombrero estilo panamá de Gant. Le presenté a Eros las dos yeguas. A ritmo de tiempos remotos, emprendimos el paseo. Al rato, Eros pide bajarse: estamos viendo gamos, ciervos, liebres, conejos y un rebaño de ovejas, que él no dudó en perseguir.

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A finales de agosto y septiembre la berrea es un espectáculo que regala Valdepalacios a sus huéspedes. Es la primera vez que este acontecimiento despierta mi interés. Así pues, antes de finalizar el verano, tengo una cita con los ciervos. Por lo pronto, hay solo una cierva que ha sido criada por la gente de la finca, está acostumbrada a estar entre humanos y se deja acariciar. Se llama Campanilla, la buscamos. Aún no se ha presentado la ocasión de conocerla: ¡qué ganas! De regreso, nos cruzamos con los animales de la granja. Eros no les ladró pero hubiera preferido que no lo cogiera de su arnés Hunter y lo dejará hacer nuevos amigos.

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All images are under copyright © Christian Oliva-VélezDel campo pasé a un mesa bien puesta. Este contraste resulta muy placentero. El chef aguarda. Hoy José Carlos Fuentes va a deleitar mis sentidos con sus propuestas ideadas para Tierra (1 estrella Michelín y 2 soles Repsol).  Me gusta retar a los cocineros y siempre les dejo que me sorprendan. El menú tiene 18 pasos, me acompaña un tesoro de cubiertos de plata, firmados por la casa Christofle, y un repertorio de vinos DOP Méntrida de producción limitada y uno del Mediterráneo. Para potenciar los sabores elijo caldos del lugar de donde proceden los alimentos, la razón: han sido regados por la misma agua y bañados por el mismo sol. De este modo, se obtiene un equilibrio ideal.

Una campana en la cocina marca el ritmo con el que recorro auténticos sabores kilometro cero, lo mejor de la comarca y del mar en dos horas y sin moverme de mi asiento, disfrutando también de unas vistas de ensueño. La presentación de los platos, la esmerada atención del equipo de sala y cocina es perfecta. Tengo curiosidad por saber cuántas personas componen el equipo de Valdepalacios. Me han atendido varias y es notable su buena formación. Por todo ello, no me extraña que muchos gourmands vengan en sus helicópteros desde Madrid a disfrutar de las propuestas gastronómicas de este discípulo de Carmen Ruscadella.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezSalgo suspendido en felicidad de este elegante restaurante gourmand. Como huyo  de las siestas, me reúno con Eros y nos vamos a un safari fotográfico. Por momentos pienso que estoy viviendo una novela romántica; no me extraña que este sitio inspire también a la escritora Carmen Posadas. Subidos a un coche de guerra, traído desde Bordeaux, y conducido por el más longevo del equipo, Nano, el guarda de la finca, mi apreciación de la naturaleza es mayor. Este señor llegó a la finca en 1956, entonces el terreno tenía 3.000 hectáreas y todo era muy precario, pobre como casi toda España. Nano ganaba 8 pesetas diarias y dormía junto a las ovejas en lo que ahora es un elegante salón y comedor. Este hombre afortunado conoce la tierra que trabaja desde hace 59 años, nadie sabe más que él; la ama tanto que solo se ha tomado unas vacaciones en su vida.

Tenemos once encinas por hectárea y en total suman 33.000. Las conozco a todas. Si te pierdes, descríbeme la encina más cercana y sabré encontrarte enseguida. Nano. 

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezDespués del Safari mi espalda necesita recuperarse. Hago un circuito en el Spa y pido un masaje de nuca y espalda (40 min, 70€). Después de sacar a Eros, fui a cenar solo. Esta vez, pedí que colocarán mi mesa en frente de la chimenea. Este salón era antes el establo donde dormían las ovejas y Nano, junto a otros compañeros. Las vigas dan testimonio de su pasado, todo ello está en buenas manos y bien protegido por Diego, el propietario. Las verduras a la brasa con encimas es la elección más acertada para esta noche. El aroma de la leña ardiendo, del mismo árbol, potencia los sabores del plato. Como todas las noches, paseamos con Eros bajo las estrellas. Nos fuimos a la cama. Aún nos queda mucho para disfrutar.

Como tengo ganas de pulsar el modo OFFROAD del Porsche, dejamos por un rato Valdepalacios. Con esta estampa, el deportivo se hizo con los caminos rurales con estabilidad. Con sus ruedas de 18 pulgadas, la suspensión de acero, la amortiguación PASM, que reduce el movimiento considerablemente, y el nivel todoterreno, que nos eleva 40mm, siento que acaricio la tierra. Gracias a sus nuevas prestaciones tecnológicas, reduzco considerablemente los óxidos de nitrógeno. Me apasiona que sea un coche friendly con el medioambiente.

La primavera ha extendido mantos de amapolas. El más bonito lo encontré de camino a El Puente del Arzobispo junto a la Ermita de Nuestra Señora de Bienvenida. Bajo las ventanillas. Nos envuelve el auténtico sonido denso que solo produce un Porsche, aire puro y perfumado, sol y el canto de los pájaros. Estoy emocionado y Eros tiene ganas de ver lo que hay a fuera. Me han contado que, a este templo, acuden a celebrar sus bodas algunos huéspedes del hotel. La elección no puede ser más romántica. Yo llevo el Macan casi hasta el altar, tengo a Eros como testigo y la foto como recuerdo.

Regresamos a Valdepalacios. Los pájaros van y vienen. Estamos en la terraza junto a la piscina. Voy a comer aquí (50 €) mientras Eros duerme al sol, le han traído un bowl con agua mineral. Veo que las garzas, ruiseñores, mirlos, zorzales y demás aves del paraíso hacen lo que les apetece. Es el edén, donde todos hacen lo que les place. Así pues, declaro que la terraza del restaurante de Valdepalacios motiva la libertad. Entre plato y plato sumerjo mis pies en la piscina. Noté que Eros desea lanzarse como el otro día en el pantano y esto no se lo puedo permitir, la piscina no es nuestra.

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All images are under copyright © Christian Oliva-VélezDespués de una breve siesta, aunque la siesta no tenga cabida en mi estilo de vida, no pude resistirme, estaba muy relajado. Con mis gafas de Gucci, camisa Barbour, pantalón Purificación García, fular Scarf of the World (puesto a modo de cinturón gauchesco) y alpargatas de ante de Gioseppo, monté a Fortuna, una yegua portuguesa. Estos caballos son muy apegados a la manada y no les agrada estar separados. Fortuna se puso brava, así que solo galopamos un rato. La pobre estaba empapada y jadeando, me partió el alma verla así. Es un bonito ejemplar, como los otros siete caballos de Valdepalacios. Luego jugué un poco al golf mientras Eros se volvía loco con tantas pelotas.

Aunque me quedaría a vivir aquí, me tienta ir a conocer Oropesa y el hotel coordinó una cita breve con una guía turística. Con Porsche paseamos por el pueblo. Vi el Castillo de cerca, pasamos por iglesias y conventos de piedra e invadimos el mercado. El contraste experimentado, dado por la modernidad más absoluta del mundo automotriz y el medioevo, me encantó. De todas formas, a pesar de que su patrimonio esté declarado como BID, su Ruta Monumental no me atrajo demasiado. Además, debido a las Jornadas Medievales, la villa está engalanada con estandartes y llena gente. Espero a que la guía termine de contarme todo para regresar a Valdepalacios.

Hoy es el primer cumpleaños de Eros. Me reuní con José Carlos, el chef, para hacerle un pedido muy especial: un pastel de ciervo con verduras de la huerta. Al atardecer, vestido para inmortalizar este momento con: blazer, camisa y mocasines Harmont & Blaine, pantalón Gant y cinturón Loewe, acompañados por parte del equipo del Relais & Chateaux, celebramos este día inolvidable. Eros los conquistó a todos con su simpatía y, por su buen comportamiento, se asombraron de que tan solo tuviera un año. Como padre adoptivo, estas impresiones me llenan de satisfacción. Nos hacemos un par de fotos grupales con el homenajeado. Eros esperó a que le indicara cuándo podía disfrutar de su primer pastel. Para mí, fue mayor la ilusión por que lo ha creado una Estrella Michelin y dos Soles Repsol. Venir a Valdepalacios ha sido el mejor regalo que podíamos habernos hecho para esta fecha tan señalada. Parece que fue ayer cuando llegó Eros a mi vida, era muy pequeño y había sufrido maltrato. Ahora es un “aristoperro”, así es como lo llama una amiga del parque, y creo que es cierto.

El teckel de un amigo de la zona le fue arrebatado por un águila, delante de él, mientras paseaban por su finca. Diego Resusta.

En los dominios, que tiempo atrás pertenecieron solo al marqués de Villatoya, Eros se adueñó del territorio sin recibir resistencia: es el único perro. De todos modos, yo miraba al cielo como lo haría un controlador aéreo rural. Vigilo que ningún águila Imperial se lance en picado sobre mi mejor amigo. Eros mide 45 cm y no puedo perderlo de vista después de lo que me contó Diego Resusta. La última noche me encontré con él, el artífice de Valdepalacios. Cenamos en la terraza. Todo estaba exquisito y la pase genial.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezAntes de dejar este paraíso
, saludé a todos los que lo cuidan. Nano estaba plantando tomateras. Si vuelvo en julio me dará una caja de tomates para llevarme a casa. El nuevo Macan S Diesel está radiante, el personal del hotel lo ha dejado impecable para emprender el viaje de regreso a Madrid. Ahora, a seguir viviendo intensamente Porsche hasta nuestro próximo destino.

Una vez en casa, al llegar al parque, Eros estuvo algo agresivo con todas sus novias, y lo corregí. A la única que no repudió fue a Carmela, una de las perras de mi amiga, la cantante Vanesa Martín. ¿Se habrá asilvestrado o desequilibrado por estar cuatro días en el campo? ¿Estará imitando a los ciervos, que en esta época no quieren saber nada de las hembras? En fin, seguro que mañana volverá a ser un urbanita y se unirá a la manada, estaré atento. De todos modos, él seguirá disfrutando de la buena vida. Aunque nuestro hogar no sea un Relais & Chateaux, Eros recibe siempre trato de “aristoperro”. De séquito, me tiene a mí.

DOG friendly tips: Reservas, tel. de contacto: Beatriz Pastrana +34 607 229 390.