Cas Gasi: Santuario green de Ibiza

La tendencia es amar la naturaleza, comer sano y bio. Sin necesidad de hacer viajes psicoactivos con Ayahuasca y entre multitudes en Ibiza, me renuevo en privado y en Casa Gasi, un auténtico retiro trendy.

All images are under copyright © Christian Oliva-Vélez

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezFelices, a bordo de un boing 737- 800 de Air Europa, sobrevolamos parte de España y del Mediterráneo. Es la compañía más eficiente del mundo en vuelos de corta  y media distancia según la organización medioambiental alemana Atmosfair.  En poco más de una hora estábamos entrando en el hotel Cas Gasi. A pesar de que hace años no venía, no me he olvidado ni de su logo, una flor de Lis que pertenece al escudo de Margarett Von Korff, su propietaria. Mantiene impecable sus dominios. Ha crecido el equipo y  su cocina la regenta un joven chef del que me han hablado maravillas. Durante cinco días, viviremos rodeados de un lujo eco y gourmet mediterráneo tan apreciado por: Mario Testino, Kate Moss, Cameron Diaz, Richard Gere, Christian Clavier (Astérix). La nómina de los huéspedes de Cas Gasi es larga e importante. Desde hace quince años todos vienen a Cas Gasi en busca de descanso y de la auténtica Ibiza. Para todos, está tan cerca del continente que resulta irresistible.

El arte, la gloria, la libertad se marchitan, pero la naturaleza siempre permanece bella.
Lord Byron.

Donde antes vivieron fenicios, romanos y árabes, ahora llegamos viajeros con perro. A 12 km. de la ciudad fortificada, nos instalamos en la 106, una de las siete habitaciones superiores (HD 325- 625€). El hotel cuenta con otras tres suites (650- 1.055€). Todas con terraza, suelos de terracota, bien  equipadas, mini bar exquisito,  amenities de Penhaligon´s y Hierbas de Ibiza, aromas que recuerdo cuando estuve aquí seis años atrás. Esta vez, me tocó una cama de hierro con flores de Lis y con dosel.

A la sombra, mirando a la piscina y al campo, probé la cocina slow food del valenciano Arnau Sala. El gazpacho de fresas de la huerta es sublime, su ceviche de corvina me fascinó, los mejillones de roca: ¡magníficos! Su coullant de chocolat recién horneado (proceso de cocción imprescindible), acompañado de helado de mango y membrillo de la finca, me hizo levitar hasta la tumbona junto a la piscina. Eros está jugando con una cachorra de agua andaluz y su Kong favorito.

Me acaricia la brisa mediterránea y el sol calienta mi cuerpo. Me siento parte de una refinada película de culto. Después de pasar la tarde en la piscina, disfrutando de la banda sonora original del campo payés, nos fuimos a Santa Getrudis. El color albero y sus restaurantes hacen de este pueblo una visita obligada, que en temporada está a rebosar de gente. Cenamos en el patio de Macao Café sumergidos en un mar de velas y faroles colgantes. De repente, un estallido de gritos hizo peligrar la paz, los artífices: niños holandeses desbocados y padres desatentos. El lugar es de lo más in de Ibiza pero parecía que las familias gozaban de inmunidad diplomática. La cena fue tan agradable que pude mantenerme tranquilo a pesar de la anarquía (50€ p/p: plato, postre, agua mineral y copa de vino, +34  971 197 835, Carrer Venta des poble, 8). Volvería a cenar pero más tarde, sobre las 23:30, donde el ambiente aseguran es estupendo.

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De regreso a Cas Gasí, Eros cenó su ración de Natures Menu, hoy: pollo y salmón con verduras. Recorrimos la finca de cuatro hectáreas, bajo las estrellas. Solo oímos los ladridos de los perros de la región. A Eros ni se lo ocurre seguirles, no cuenta con mi permiso: está muy bien educado. Paseamos tranquilos. Huele a rosas, lavanda y encinas.

Estoy leyendo en el salón. Mi cama me reclama. Apago luces y le doy las buenas noches a Eros. Sobre sábanas de lino egipcio escribiré los sueños de esta noche. Al amanecer, dejé a Eros subirse un rato a mi cama. Dormí muy bien. Las caderneras (jilgueros) cantan: ¡qué lindo! Salimos a pasear por el bosque de pinos. A las 8:30 dejo a Eros en la habitación y me voy a hacer yoga rodeados de lavandas, frente al campo. La clase está incluida para todos los huéspedes.

Este hotel boutique parece estar hecho a medida para nosotros. Para desayunar, recojo a Eros y lo tengo a mi lado con correa. Todo esta riquísimo, es un placer ver que los demás también desayunan sano y le dedican horas. Tomé un zumo fresco de limones de la huerta, huevos recién recogidos del corral y otros alimentos de kilómetro cero. Mientras tanto, unas lagartijas toman el sol y se suma a la orquesta de pájaros el inconfundible “meee” de una oveja. Los rayos del sol van bañando Cas Gasi, sus vistas y el monte Sa Talaia al fondo, el más alto de la isla. Por tanto, este es el mejor modo de empezar un viernes, feliz.

Salimos de la finca. Durante las dos horas de paseo solo nos encontramos con un deportista, ovejas amamantando a sus crías sin dejar de comer, gallinas cacareando como locas y un payés labrando su tierra arcillosa con su tractor y sombrero de paja.  El viento sacude las copas de los pinos y su rumor me acerca la playa. Las rutas de senderismo por la costa son la de Sant Joan, Santa Eulària des Riu y Sant Antoni de Portmany pero opto por atravesar el campo del corazón de Ibiza.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezDespués de este paseo, nado. Encantado por el perfume de rosas que despide el gran buquet que tengo junto a mí, estoy tomando un albariño. La piscina es mía y Eros está a la sombra de un pino entretenido con el juguete que le han obsequiado al llegar ayer. Gracias al sol, viento, deck blanco, reflejo del agua y SPF 50 me haré con un buen bronceado en poco rato, soy un apasionado del sol y a Eros también le gusta.

Es la hora de comer y nos espera un amigo en La Paloma, un exitoso ex productor de rock internacional. El café tiene una carta breve. Está gestionado por una empresa y, a la noche, por otra en el restaurante. La atmósfera es lo que uno espera encontrarse en Ibiza: ambiente relajado, gente de todo tipo, decoración pintoresca, cocina sencilla, sana, sabrosa y a precios asequibles (20 €, no admiten tarjetas, +34 971 325 543).  Para los perros, tienen barra libre de agua fresca que es servida en bowls celestes.

De regreso, por el camino, me encontré con niños comiendo moras del árbol. Este plan me divertía cuando tenía esa edad, ahora las lavaría y evitaría mancharme. Después de jugar con Eros en el maravilloso césped de Cas Gasí, me toca recibir mimos. Rodeado de flores, me adentro en una carpa blanca donde me recibe Marie Laure, la masajista. Sus excelentes manos, fuertes y expertas, y el perfume de lavanda me hacen entrar en fase de sueño profundo. El aceite de almendras de Campos de Ibiza me despierta, es delicioso: ¡lo quiero!

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezRenovado, nos fuimos a la ciudad de shopping. Me llevaría todos los modelos de alpargatas de Riveiras (60-80€). Tienen ese sentimiento global de «luxe, calme et volupté ». Es una firma italiana que fabrica en Ibiza (Calle Vicente Cuervo, 8, +34 971 311 271). No encontré mi talla de sombreros Pánama (80€) en Bonet (fundada en 1916, Conde Rosellón, 6, +34 971 31 06 68). A Eros y a mí nos  sorprendieron los perros de fibra de vidrio (120€) de Nº8 (calle Vicente Cuervo, 8). El aceite de almendras de Campos de Ibiza, la colonia fresca de Hierbas de Ibiza y la sal de Sales de Ibiza, son las cosas que vale la pena comprar. En cinco minutos atravesamos la puerta y estábamos en Dal Vila. La feria Medieval me asombró. Solo se celebra un fin de semana al año. Aquí he notado que es una isla que guarda sus tradiciones. Entre tejedoras, pescadores y artesanos, Eros fue una de las atracciones. Nos alejamos de la muchedumbre y anduvimos entre gitanos y palacios venidos a menos. En breve, Paradores tendrá su nuevo hotel aquí. El Museo lo dirige Elena Ruiz y tiene una interesante muestra pero no admiten perros. El restaurante La Oliva, de cocina mediterránea, ahora lo lleva Lisa, la hija de sus creadores, René y Úrsula, (Calle de Santa Cruz, 2, +34 971 30 57 52). Al parecer triunfa el pescado fresco que reciben a diario desde Formentera y que aquí lo hacen al horno con quinoa (40 €). En Pastis dicen que se come muy bien y que el ambiente en invierno es muy agradable (calle Avicenna 2, +34 971 39 19 99). En los restaurantes es imprescindible reservar mesa, en algunos, hasta no las conceden así como así pero Cas Gasi consigue las mejores de la isla. Antes de irnos, tome a Eros una foto con una chica vestida con traje tradicional ibicenco.

En la carretera de vuelta me acordé que en La Paloma el señor con el que comí llevaba un bolso de rafia y cuero estupendo. Me dijo que lo había comprado en el supermercado Can Escandell (40€, Crta. San Miguel km 5,2, +34 971 197 066). Lo veo y paro. Venden productos típicos de la isla y alimentos ecológicos de cosecha propia.

Después de disfrutar del atardecer con champagne y fresas, cené almejas salvajes y luego un arroz con carabineros y verduras de la huerta. El postre me fascinó, piña, hinojo y anís. Una vez más, el chef Arnau Sala se lució.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezHoy es viernes. En Casi Gasi hace un día increíble y creo que nos quedaremos aquí. Estamos en la piscina jugando con el Kong. Aprovecho que Eros se ha quedado descansado rodeado de piñas y me pongo a tomar el sol. Al rato se reúne conmigo y se tumba. Agua con limón. Leo la vida de Jean Selz. El escritor me lleva de viaje al inicio del mito de las islas Pitiusas, las hermanas pequeñas de las Baleares. Reflexiono, en la Ibiza de hoy también hay lugar para todos, es arcaica y a la vez la isla más cool del mundo. Incluso, llego a pensar que algún día podría venir a vivir aquí y en una finca. A la hora de comer nos fuimos a la Marina Botafoch, me senté en Cappuccino (+34 971 19 27 26). Al borde del mar, mirando a Dal Vila y escuchando la música estupenda del bar, veo pasar el velero en el que saldremos a navegar mañana.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezWiz, la perrita del hotel, se incorporó a la familia después de una fiesta en Sluiz., un hangar donde venden todo tipo de artículos de decoración (+34 971 931 206). Las propuestas de sus dueños, holandeses, se venden como churros. Definitivamente los perros están de moda. Encontré grandes lámparas buldog en blanco. Un holandés alternativo tocaba una pieza en el piano. Su música fue capaz de refinar su imagen y trasportarme al Barroco. Me fui con ganas de meter todo en un container.

En Cas Gasí cené junto a una familia de italianos encantadores, como todos los huéspedes que he conocido con Eros durante estos cinco días. La mayoría son jóvenes de Suiza, Suecia, Noruega, Inglaterra e Italia. Como yo, algunos han venido con sus mascotas. Al día siguiente, con un arroz de Arnau, nos fuimos a navegar. Margaret fue por el camino viejo de San Mateo. Es la vía menos transitada y la forma más rápida de llegar a la Marina. Nos esperaba Luis Trigueros Juan con Red Wine, su velero. Él dio la vuelta al mundo cinco veces y en el otoño de su vida tiene previsto hacer varias rutas. Por lo pronto, hicimos una agradable travesía hasta el final de Ses Salines. Pude participar un poco recogiendo defensas, acomodando cabos, al timón e izando velas. Fondeamos y comimos. El agua aun estaba  fría para mí. Como es tradición, tiré los restos al mar, algo que gusta mucho a los peces y gaviotas. Regresamos al atardecer con la paellera reluciente. Eros no podía más, necesitábamos llegar a tierra firme y llevarlo hasta un arbusto o árbol. El mástil no le convencía. Cayó el sol y entramos justo cuando Dal Vila se engalanaba de luces. Después de una ducha caliente nos sentamos con Margaret y Luis a celebrar la última cena, mañana regresamos a Madrid. Nos despedimos de las estrellas.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezHoy lo pasamos muy bien en el desayuno. Eros conoció a Brooklyn, una teckel miniatura de unos recién casados. Charlotte, su madre adoptiva, le envió fotos de esta raza a su novio durante dos años. Al final él se la regalo. Ahora han viajado desde Suiza, su lugar de residencia, con la teckel. Yendo hacia atrás en esta historia romántica, compartieron conmigo sus momentos más felices. Estando los tres en Nueva York de visita y en el puente de Brooklyn, él se arrodillo y le pidió matrimonio. La testigo fue Brooklyn que ahora parece enamorada de Eros, y él de ella.

Me encanta Ibiza en mayo. Después de la Guerra Civil, Ibiza dejó de estar protegida de los turistas pero Cas Gasí no es un mito, es actualidad. Aquí la atmósfera encantada de la isla parece no haber sido perturbada. Guardo mis alpargatas de ante de Gioseppo, me despido de éste idílico paraje ibicenco y regresamos a Madrid muy agradecidos y felices. Me pregunto si Eros se habrá enamorado de Ibiza tanto como yo.

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DOG friendly tips:  Hotel Cas Gasi Ibiza, +34 971 19 77 00, www.casgasi.com (HD 325- 625€ y suites 650- 1.055€).