Herdade dos Grous: Oasis en Portugal

La embajadora de Alentejo es la Herdade dos Grous, en Albernôa, Beja. Esta antigua región es la gran desconocida de la Península, pero no en cambio para los amantes del vino. Entramos en esta residencia auto sostenible y ecológica perfecta para el hombre del siglo XXI y es: ¡tendencia absoluta! Los animales viven felices. Sus vinos son un reclamo internacional. Eros y yo tenemos 730 hectáreas para disfrutar como si fueran nuestras. Además de conocer su cocina, deseo descubrir la historia de la región, disfrutar de los caballos y aves que la habitan.

Hace tiempo que deseaba visitar la Herdade dos Grous. Invita a no hacer nada o bien pensar en qué hacer primero. El hotel tiene 24 habitaciones y su nivel de ocupación es tan alto que he preferido reservar con un mes de antelación. La mayor disponibilidad está entre los meses de diciembre, febrero y la primera quincena de junio son los días más tranquilos y recomendables.

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Aceite de oliva virgen extra de la Herdade dos Grous.

Estamos en junio y por fin tengo la oportunidad de degustar el aceite de oliva, vinos y materias primas, de primera calidad que me conquistaron cuando me hospedé años atrás en Vila Vita Parc. Este refugio de la Madre Naturaleza es propiedad de la misma familia, de los hijos de los señores Polh, los fundadores. Ellos poseen la compañía de seguros más poderosa de Alemania y esta cadena hotelera de lujo. Vila Vita Parc es la estrella y está en el Algarve, allí estuve el año pasado y me fascinó. La herdade (finca) queda tan solo a poco más de 200 km de Lisboa y a 140 km de Faro (Algarve).

El entorno es muy pintoresco. La construcción respeta el estilo arquitectónico de la zona. Aunque, la decoración es rural, tiene un carácter bávaro. El complejo lo integran tres agrupaciones compuestas por habitaciones, salones y restaurantes. Parecen pueblos pequeñitos. Están pintados según la tradición, en blanco y con el azul de las casas del campo, que aquí las llaman monte Alentejano. Disponen de energía solar, captan 3 puntos, con la que abastecen a toda la propiedad y tienen su propio pozo de agua. Hay vacas alentejanas, caballos magníficos de raza pura sangre belga (paseo o clase 1h./50€), ponys, cerdos, cabras y gallinas. Además, este pequeño principado, libre de polución, tiene un rico viñedo, huerta e invernadero exclusivos para los huéspedes de los hoteles del grupo Vila Vita. Su director, Aurélio Marco Picareta, me ha comentado que en breve recibirán un importante certificado ecológico de prestigio internacional.

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Caballos pura sangre belga de la Herdade dos Grous.

Es fácil estar aquí, hablan español y otros cinco idiomas. Eros tiene ganas de salir a explorar. Con mi cámara de fotos estoy disfrutando mucho. La próxima vez me gustaría venir preparado también con mi caballete de viaje, acrílicos y ponerme a pintar. Quizás, alguno de vosotros se me adelante. En ese caso, traeros rojos, verdes, azules, tierras y mucho blanco.

Eros y yo nos hospedamos en la zona llamada Monte, en una suite junior de grandes dimensiones, parece más bien una casa. La 1014 tiene cocina equipada y nevera repleta de bebidas de todo tipo, salón y comedor con chimenea, dos bicicletas… Está orientada al sur, quiere decir que, nos levantaremos con el amanecer. Es perfecta para nosotros, solo tengo que abrir la puerta para disfrutar del campo y su lago, que está justo enfrente, con Eros.

En esta villa dedicada a la vida, respetuosa con la Tierra, todo es posible. Eros nadó por primera vez en una infinitypool, al meterme me siguió. ¡Cómo me he reído! Después de esta inolvidable experiencia, nos vamos con los caballos. La estampa es idílica. Estamos en una colina, junto al lago, con un potrillo y sus progenitores mientras él juega a mi lado con Aladina, la cachorra de labrador del hotel. Me llevé por delante algo punzante y duro. Me caigo, qué dolor. Miro mi pie izquierdo, hemorragia. Pienso en la crucifixión y me levanto. Una vez curado y atendido en el hospital de Beja, me quedé tranquilo.

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Capilla de la Herdade dos Grous.

Sin haber podido dormir del dolor, el sol salió. Comienza un nuevo día. Entonces, con muletas, voy a disfrutar junto a Eros de la Herdade dos Grous. Visito con Ricardo, el enólogo residente, la bodega. Él forma parte del equipo de Luis Duarte, el gurú del vino en Portugal. Exportan a 27 países (Portugal, Angola y Brasil son sus principales clientes, después están: Alemania, Dinamarca, Suiza, Luxemburgo, Austria y Bélgica). El rango de precios va de 10€ a 35€. Descubrí sus lagares que, durante la vendimia (agosto-septiembre), recogen 8.000 kg de uva cada uno. Cuentan con 600 barricas de roble francés, para el Reserva, y americano. Del Reserva, el que más me gusta, embotellan tan solo 20.000 al año. El 2007 y 2009 fueron unas añadas excepcionales. Los actuales, 2011-12 y 13, son vendimias muy buenas. Las uvas autóctonas: Aragonez, Touriga nacional, Alicante bouschet ahora no están solas ya que el proyecto emprendido por la bodega es mudar el perfil por vinos más elegantes, afrutados y frescos. Todo ello se lo aportan las castas internacionales: Cabernet sauvignon, Tinta miuda y Albariño entre otras. Destaca el Reserva de 2007 con 93 puntos Parker (100 es la máxima puntuación). Igualmente, todos sus caldos han recibido entre 88 y 93 puntos, asignados por Robert M. Parker (reputado crítico de vinos). Es más, el pasado mes de abril recibieron, en el Concurso Mundial de Bruselas, la Grand Gold Medal por el tinto 2012 HG Moon Harvested. Tengo curiosidad por probar este vino.

Con la humildad y seguridad adquirida, gracias a lo bien que lo están haciendo, los galardones de la bodega Herdade dos Grous me guían hasta la mesa. En la terraza del restaurante disfruté de colores, aromas y sabores que llegan directamente del campo a mi mesa: ¡un lujo muy cotizado! La sopa de melón con verduras de la huerta, flores y Pata Negra certificado es deliciosa. El vino de 23 barricas de la bodega de la finca me acompaña durante todo el recorrido por la cocina local. Eros duerme plácidamente sobre el suelo de terracota. Luis Duarte se acercó a saludarme, es el enólogo y director general de la ambiciosa bodega de la finca. Me comentó que también ha llevado su rúbrica a sus propios vinos. Culminé el ágape portugués con otro vino dulce, dorado, unos postres conventuales y un expreso de Delta. Estos postres no están precisamente hechos por monjas y monjes. La triste razón fue que, después de la guerra, en 1834, se prohibieron las órdenes religiosas como acto de venganza por el apoyo que estos prestaron a la corona.

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Campo alentejano.

Finalizada la experiencia culinaria, nos vamos a descubrir Alentejo. Nos acompañan Bernardo Nunes (35 años), historiador, y el biólogo ornitólogo, Luis Salvador (24 años). Ambos forman parte del equipo de Grous, un lujo y un acierto que aún no he visto en otro hotel. Estoy muy ilusionado, podré apreciar todo lo que me gusta y en detalle.

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De camino a Mértola desde la Herdade dos Grous.

En 30 minutos llegamos a Mértola. La villa nos espera, desde hace siglos, con su  rico patrimonio. La ruta es ideal para hacerla con un coche descapotable antiguo. La calzada es estrecha, amurallada por espigas de trigo, solo se cruzan conejos, vuelan águilas y avutardas. Eros, aunque no tenga prismáticos, sé que está asombrado con tanta belleza.

Esta Villa Museo fue fenicia, romana, musulmana y finalmente cristiana portuguesa. Durante muchos siglos, fue un enclave comercial muy codiciado. La presencia de las distintas culturas es notable. Como en un museo, empezamos el recorrido por la derecha.

Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia. José Saramago.

Estamos entrando en el alcázar musulmán. Para Eros solo son piedras. En la entrada del castillo, Bernardo me da a conocer el sistema de defensa que utilizaban: el acceso tiene trama de codo, contaba con puertas como defensa y tiro desde lo alto del muro. Una estrategia asombrosa, más segura que cualquier puerta blindada. Lo han restaurado y exponen fotografías costumbristas de pueblos musulmanes que me han impactado. Desde lo alto, parece que estoy en un crucero. Las vistas de Mértola y la unión de ambas riberas del Guadiana hacen que mi mente se ponga a navegar. Una goleta que pasa por allí me hace suspirar.

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Iglesia parroquial de Mértola.

Regresamos por el mismo camino y accedimos a un bellísimo templo de merengue. Es la iglesia parroquial que fue reedificada sobre una mezquita de cinco naves. Es blanca resplandeciente con un tejado de conos: me encantó. Los musulmanes invadieron Portugal durante cinco siglos y, como todo lo han conservado muy bien,  he disfrutado contemplando su arquitectura. Sobre su puerta hay una concha. Aquí estuvo la primera sede de los caballeros de la Orden de Santiago. Por otro lado, conocí el baptisterio paleocristiano, una joya arqueológica y el único en Portugal en su estado de conservación.

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Sobre el Guadiana, torre del reloj de Mértola.

Llegamos al museo Domus Roman pero acababan de cerrarlo. Bernardo consiguió que me dejarán entrar para conocerlo. Eros se quedó en la puerta con Luis. Descubrí por primera vez los recipientes de vidrio del Imperio Romano, algo difícil de encontrar, inédito y valioso. En una pequeña botella vi tonalidades de azules desconocidas para mí.

En la muralla, mirando al Guadiana, Bernardo me señala unas curiosas salientes. Por ellas, antiguamente los soldados hacían sus necesidades. La muralla natural de las dos riveras es otra muestra de lo bien protegida que estuvo Mértola. Como defensa, los musulmanes además utilizaron las cadenas romanas para cortar el acceso. Lo mismo recuerdo que, cuando navegué por el Bósforo (Estambul), hacia el Imperio Bizantino en el Cuerno de Oro.

Hipnotizado por tanto testimonio histórico, llegué hasta la torre del reloj. Tiene una escalera para subir. El entorno es de una belleza incomparable. Del otro lado, las cabras bajan a beber al río y una cigüeña las acompaña.

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Cigüeñas, en sus nidos, de camino a Mértola.

Durante todo el día, miramos también hacia arriba con el biólogo ornitólogo, Luis Salvador. En el camino encontramos un halcón peregrino, el animal más rápido de la tierra. En caída libre llega a los 350 km/h y el pega azul (rabilargo asiático). Una especie endémica de la Península Ibérica. Estuvimos cerca de los linces. Hay 9 en todo el país, 1.000 hectáreas conforman el territorio de cada uno. El cielo es del águila imperial Ibérica, está en extinción y solo quedan en Portugal 11 parejas. Luis me cuenta que la avutarda es el ave voladora más pesada de Europa y la reina de Alentejo. Su sonido es muy curioso, dice que parecen gases. Hemos visto cuatro especies de golondrinas. Los poblados de Cigueñas estaban todos alegres con pichones. Aquí es un ave muy querida, tanto es así que, les colocan estructuras para que construyan sus nidos.

A ritmo de vals sobre una alfombra de trigo, disfruté del vuelo rasante y ondulante que hizo el tataranhào cazador (aguilucho cenizo). En la ermita de San Isidoro me topé con un moncho gallego (mochuelo europeo), vive junto a las rocas. Incluso Eros se asustó. Es además el territorio de las avutardas. En lo alto de un monte llegamos a la Ermita de Nuestra Señora de Aracelis. Este es el territorio de las grous (grullas), de aquí se ha tomado el nombre de la herdade donde estamos hospedados, y fue el último sitio de nidificación de las grullas. En Pulo do Lobo me pareció espectacular la cascada natural del Guadiana. Sus rocas afiladas creo que también le atraerían a Sebastian Salgado. En su honor he sacado la foto en blanco y negro. Es el territorio  del águila real, merlo azul y el avión zapador.  

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Mértola, villa museo en Alentejo.

Al atardecer, iluminan el caserío llamas naranjas. Desde el otro lado del río, contemplamos Mértola. Con este velo de luz, el pasado es presente. En armonía,  conviven testimonios de varios pueblos. Tomamos un café con Bernardo y Luis en Espaco Casa Amarela (Estrada dos Celeiros, 25, +351 965 052 379 espacocasaamarela.mertola@gmail.com). Aquí sirven platos típicos de la cocina de Alentejo. Regresamos a Herdade dos Grous.

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Paseando con polo de TOMMY HILFIGER, gafas GUCCI y reloj MONTBLANC por las callejuelas de Mértola.

Hoy he aprendido y disfrutado mucho. Creo que Eros también. No quiero desprenderme de mis guías. Reservé en la cava una cena exclusiva para todos, nada mejor que compartir la experiencia vivida en torno a una buena mesa. La sopa de zanahoria con el vino de 23 barricas es puro sabor y textura, una explosión. Luego siguieron un bacalao cocido y servido en una teja de barro y un cochinillo con verduras cocido en una cacerola de hierro. Todo procede de la finca y el pescado es salvaje y del día. Fue una noche entretenida. A las parejas les encantará este plan (65€). En esta cena comí cerdo, hace tiempo que no lo hago. Desde el siglo VII el cerdo se ha labrado una mala fama debido a una enfermedad, la peste de los cerdos. De aquí viene la causa de por qué los musulmanes no comen cerdo. Yo  no lo hago por que no como casi animales, solo los que son criados en libertad, alimentados con lo mejor y bajo un consumo controlado. Aquí se llama cerdo preto y es negro. Su sabor es salvaje por que se alimenta en libertad de bellotas y por ello en boca se asemeja al jabalí.

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Luis Salvador, biólogo ornitólogo de la Herdade dos Grous.

A las 7 am pasó a recogernos Luis, el biólogo ornitólogo, responsable del bird watching de Grous, donde ha registrado 117 especies de aves. Es asombroso todo lo que sabe de aves. Localizó un nido de águila ratonera común gracias al canto del pardal español, son compañeros de nido. El águila nos vio llegar, es la más pequeña de su especie, y comenzó a emitir un sonido de aviso advirtiéndonos que no podíamos estar ahí (para escuchar aves Luis me recomendó http://www.xeno-canto.org). No fue indiferente para Eros, que levantó la mirada. La madre nos vigiló desde lo alto con su vista precisa. Tanto ella como todas las aves rapaces pueden enfocar con el ojo.

La respetamos y nos fuimos. Junto al lago, vimos al águila pescadora zambullirse, garzas inmaculadas y la zancuda cigüeñuela común, este es un pájaro que me recuerda a mi infancia. Pesqué truchas en Paimún a los pies de los Andes, en la Patagonia argentina, y allí esta especie se llama tero real. Recuerdo haber sido perseguido y atacado por una pareja al aproximarme sin darme cuenta a su nido mientras comía unas fresas silvestres. Su canto para mí es muy reconocible “teru, teru, teru…”. El programa que hice puede durar toda la mañana, la tarde o todo el día haciéndolo en la finca y/o en la región. A mí me bastaron tan solo unos minutos para hacer de esta experiencia algo único. El sonido del águila que vive en Grous nunca lo olvidaré, creo que Eros tampoco.

Mientras desayunaba me acompañó el biólogo. Sentados en la terraza, desde la mesa,  vimos varias de las aves. Me dio a conocer el nombre de las que escuchábamos cantar y me reveló que la cigüeña es la única que no tiene cuerdas vocales y que por eso el ruido lo hace golpeando su pico.

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Patio de la Herdade dos Grous.

Siempre hago una recomendación constructiva a los hoteles que conquistan mis sentidos y estos dos días con Luis me encantaron. Por lo que, les he regalado una idea: crear un CD o App de descarga con la grabación de los sonidos de las aves de la Herdade dos Grous para que los viajeros como yo podamos llevarnos a casa el sonido de la finca y prolonguemos así nuestra experiencia.

Recojo nuestro equipaje, me despido de la herdade y salimos rumbo a Lisboa pero antes, Bernardo Nunes nos tiene preparadas varias sorpresas que conoceré a través de otra ruta cultural que ha ideado especialmente para nosotros. En Beja vimos la torre medieval más alta de la Península Ibérica (40 m), como está en reformas no pude visitarla. Aquí nació el príncipe Muhamad Al Mutamid, rey taifa de Sevilla, llamado el rey poeta. Él cantaba su amor por Ibn Ammar, su profesor y poeta esclavo cuando fue príncipe. Fue un amor prohibido. Al Mutamid convirtió a Ibn Ammar en visir pero él se atrevió a destronar al hombre que lo amaba. Fue capturado y el rey lo mató con sus propias manos.

Paseamos por Cuba, el pueblo donde dicen que nació Cristóbal Colón. Por este motivo la isla fue llamada así en honor al conquistador.  Bernardo me aseguró que en el pueblito de Colón se come bien y barato. En Viana de Alentejo, nos acercamos al Santuario Señora de Aires, una iglesia de peregrinación bellísima. Mientras lo visito, Eros me espera pacientemente fuera. Es de estilo barroco. Comentan que aquí hubo apariciones de la Virgen. La talla de Nuestra Señora de la Piedad hay que contemplarla al menos una vez en la vida. El templo tiene una energía maravillosa.  La romería con procesión se celebra el cuarto domingo de septiembre.

Llegamos a Évora. Es la capital del Sur de Alentejo. Veo historia y encanto. Una muralla romana en muy buen estado de conservación y el templo de Diana. ¡Asombroso! Palacios privados fabulosos y la Universidad de Évora, donde Eros y yo nos colamos en algunas clases con Eros. Con esta imagen nos despedimos de Portugal: rodeados de azulejos azules y blancos, un estilo que pertenece al siglo XVIII. Fascinante.

Esta fue la sorpresa que me dio Bernardo, es el mejor detalle de despedida que pueden hacerme. Ahora quiero más a nuestro país vecino. Esta región rural, casi intacta, ha despertado solo indiferencia pero desde que está la Herdade dos Grous, todo bon vivant que se precie podrá vivir una experiencia inolvidable con su perro.

El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje. José Saramago.

DOG friendly tips: Vueling, Air Europa, Iberia y TAP (8kg incl. transportín) o vuelo privado hasta el aeródromo de Évora, es el más cercano. Herdade dos Grous, Albernôa, 7800-601 Beja, Portugal, +351 284 960 000 info@heradade-dos-grous.com (HD 125€- 220€).