Pintando el silencio: Trasierra

Estamos en el campo andaluz. Trasierra es un destino auténtico e incomparable, amada por muchos afortunados en el mundo entero. Entre muros blancos y rodeados de encinas, con Eros nos sentimos como parte de la familia. Transitaremos juntos por esta explosión de luz y aromas. En este non-hotel mi perro tiene free pass para disfrutar por donde quiera y yo voy a cumplir uno de mis sueños.

 

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La artista Sophie Walbeoffe pintando una de sus obras en Trasierra.

Hoy es sábado y estamos en Madrid. Tengo ganas de Naturaleza. Pienso en Trasierra. Una finca auténtica andaluza en Sierra Morena, la mayor extensión continua de territorio protegido de España, donde la intimidad y libertad son bienes muy preciados. Me apetece además dejar el móvil apagado o en silencio, como hacen todos los que la eligen. Después de unos minutos, tengo los billetes de AVE. Mañana estaremos allí. He hablado con mí amigo George Scott y me ha ofrecido asistir al work shop de pintura. Cuando me lo dijo, no me lo podía creer. La primera vez que estuve en Trasierra desee volver para pintar. Mi deseo se hace realidad. Me siento muy agradecido.

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Entrada al salón principal, al fondo, retrato de Charlotte Scott con uno de sus perros.

Llegamos a Sevilla y un chófer atento, enviado por Trasierra, nos espera. Después de hacer 80 km, llegamos al cottage y nos da la bienvenida la familia Scott junto a sus nuevos perros, Ina (galgo) y May (bodeguera). La habitación que nos ha tocado se llama Laurel, una de mis favoritas. Su toile de jouy gris, con motivo de cacería, dos elegantes espejos de estilo Imperio y una nube blanca, como cama, son detalles que aprecio mucho. Charlotte Scott, artífice de este tesoro de 3.000 hectáreas, tiene arte. Todo es sencillo y elegante, su english taste se dan la mano con el campo andaluz creando una atmósfera que invita a relajarse. Tanto es así que, el reconocido fotógrafo Bruce Weber la retrato para Vogue Casa y es un huésped habitual.

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Miel de Trasierra, la preferida de Damien Hirst.

Charlotte fue decoradora en Londres, es sobrina del actor británico Christopher Lee y su familia antaño fue la propietaria de The Times, el periódico por excelencia del Reino Unido. La matriarca de esta casa interpreta, a medida, este lugar de ensueño al que acuden viajeros del mundo entero, desde célebres personalidades como el citado fotógrafo, Kate Moss, los Duques de York, Lord Egremont, Leo de Rothschild, Tamara Falcó y otros que claman por la paz y la discreción. Seducido por el encanto de la finca y sus anfitriones, el reconocido artista Damien Hirst firma la etiqueta de su mermelada preferida, la de naranjas amargas que conoció entre estos muros blancos. Este preciado elixir lo tomaré mañana en el desayuno.

He estado visitando Trasierra desde sus inicios. No importa que esté sola o con toda la familia, siempre es un remanso de paz y tranquilidad…. Es el lugar más espiritual y mágico que conozco. Anna Harvey, directiva Editorial Condé Nast.

Estamos en la gloria. Trasierra es un antiguo cortijo-lagar del siglo XVI, atesora tinajas y años de buen gusto. Es el único amurallado porque allí vivió un hombre poderoso, el Dean Manuel López Cepero. En esta Tierra Mariana, la copla está integrada por petirrojos y el pinzón vulgar, los colores plata y verde de las encinas y olivos, el rojizo de los alcornoques, el perfume de la verbena, de la azucena, de la lavanda, higueras, membrillos y la elegancia de los cipreses. Ojalá Charlotte capture pronto estos aromas bucólicos, en forma de aceites esenciales, para llevármelos a casa. Por ahora utilizo algunos de Santa María Novella, un gusto que compartimos.

Un hotel para aquellos a quienes no les gustan los hoteles. Charlotte Scott.

Con armonía, por la noche, un mar de velas inunda sus salones, la chimenea francesa es encendida en los días fríos, faroles por doquier, luces en los árboles, piscinas, habitaciones con libros y sin televisión y la esmerada atención personalizada son el compás que me hacen sentir a mí y a Eros como en casa y mimados.

La única burra de Trasierra.

Dejamos el equipaje y nos vamos a saludar a todo el mundo. Hay personas de diferentes países. Compartimos mesa, me encanta hacer nuevas amistades. Conversamos animadamente y en inglés. La cocina es fresca y ligera. Es slow food, todo está hecho con la mejor materia prima de la zona. Los demás huéspedes se apuntaron a la siesta, algo exótico para los que no están acostumbrados. Nosotros nos fuimos a dar un paseo por el monte mediterráneo. Como de costumbre, Eros ladró a la burra blanca y espantó a la manada de caballos. Espero algún día hacerle entender que no es necesario que haga eso. Aunque estamos en verano, aquí el calor no es insoportable y nos quedamos descansando en la piscina hasta que se pone el sol.

La cena está lista. La mesa la han preparado con sumo detalle y cariño debajo de una parra, decorada con flores e iluminada por velas. Somos ocho, todos participaremos del curso de pintura con la profesora Leoni Gibbs, que ha venido desde los Highlands (Escocia). El descanso está asegurado y en manos de la adorable familia Scott y su equipo.

Desayuné mollete, pan típico de Andalucía, con la mermelada de naranjas: ¡qué rica! Mientras la disfrutaba con los ojos cerrados, Eros hizo pis en una cortina que da al exterior. Quiero pensar que este espacio abierto lo confundió. De inmediato le hice ver que eso no se hace y pedí un trapo con lejía. Limpié con esmero hasta borrar el rastro de mi perro. Veo que mi día pinta de desconocidas experiencias.

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La piscina, el sol y el campo invitan a disfrutar.

Después de una clase de yoga grupal, junto a la piscina, nos fuimos todos con el sonido del “Om” a pintar. Primero la señora Leoni expuso por un rato la técnica de los colores. Lo hizo de una forma gráfica y muy atractiva. Preparó un bodegón con elementos de Trasierra. El juego de luces y el calor despertaron mí creatividad. Estaba listo para esta nueva experiencia de pintura de caballete en Trasierra. No puedo creérmelo. Joaquín Sorolla no se habría podido resistir a sus colores, luces y sombras. De esta forma pinté varias veces en Menorca, Saint-Tropez, Lyon, pero estoy nervioso, como si fuera la primera vez. En plena adolescencia, mi abuela me regaló un maletín completo, lleno de óleos Rembrandt, y un atril de viaje. Con el me vine. Cada color, manchas de pintura, pinceles y espátulas me han acompañado durante décadas.

Cuando teníamos los colores listos y lienzos sobre el caballete, nos pusimos a pintar. Durante tres horas, cada uno estuvo inmerso en su interpretación de lo que veíamos. Durante este estado de introversión Eros estuvo a mi lado. Para mi sorpresa, todos lo incluyeron en sus trabajos. Incluso lo hizo la maravillosa artista Sophie Walbeoffe, un ser encantador. Mi mejor amigo de cuatro patas ahora está representado con el estilo pictórico de las vanguardias rusas e impresionistas de todo el grupo. Ya lo veo expuesto en las paredes de casas maravillosas de Inglaterra, Escocia, Gibraltar, Nairobi y quién sabe dónde más.

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La artista Miranda Moncreiffe.
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Sendero verde, un paseo hacia la introspección.

Soltamos los pinceles. Al sol hace calor. Nos renovamos en la piscina y con una saludable comida. Eros quería tirarse y lo mojé para que él también se refrescara. Esta vez, después de unas infusiones de hojas de hierbaluisa, todos dormimos la siesta. Al despertar, cojo la paleta, pinceles y corrijo todo aquello que no me convence después de haber reposado las ideas. He terminado el cuadro. El grupo al completo fuimos a dar un paseo por la campiña para elegir el sitio donde pintaríamos mañana por la tarde.

La galerista Julie Camero, que tuvo su galería en Londres y vive sola con su perro en una casa ubicada en un acantilado que da al mar en Escocia, nos espera en el salón con un pase de diapositivas. La sesión se la dedicó a la artista británica Mary Fedden (1951- 2012). Fue una mujer que llevó una vida sencilla, su obra tuvo mucho éxito. Con sosiego, expusimos nuestras impresiones acerca de sus obras. Me gustó conocer su trabajo, es interesante y alegre. Ahora parece que todos tenemos más ganas de pintar mañana. Después de este día dedicado a los colores, me siento algo más valiente y estoy decidido a refrescar mi estilo permitiéndome disfrutar de las nuevas técnicas que he aprendido hoy.

Al atardecer, toca la danza del fin del día desde lo alto de una colina. El hotel ha dispuesto un escenario —clavadito al de un lodge en África— donde estamos tomando el aperitivo. Eros muerde un tronco cortado de una encima. El sol baña de oro las copa de las encinas del valle. Me siento dichoso. Almendras tostadas, jamón ibérico y fino sobre un mantel verde.

El libro que encontré en mi habitación.

Descendemos hacia la casa. El camino lo han iluminado con faroles. Miro al cielo y pienso que, para días largos o cortos, Trasierra es el nuevo hit para celebrar la vida. Es inmune a la tristeza, enamora. Se respira oxigeno puro. Cenamos bajo otras parras y esta vez somos doce. Lo pasamos genial. Con Eros dimos una vuelta por la finca bajo un cielo Starlight y volví para leer uno de los muchos libros que hay en la habitación. Me encanta cómo preparan la cama en Trasierra, es una gentileza en extinción. Sobre ella reposa una rama de lavanda. Elegí Quiet de Susan Cain (Editorial Penguin). Dejo la lectura. Reflexiono. Le doy unos besos de buenas noches a Eros y apago la luz. Apoyo la cabeza sobre la almohada con la conciencia tranquila, este es uno de los valiosos consejos de mi madre.

Trasierra es ahora parte de nuestra historia familiar… Confía en mí, solo tienes que ir. Anya Hindmarch, diseñadora de moda

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La habitación “Nueva” tiene la mejor luz hasta el atardecer.

¡Qué bien se duerme en Trasierra! Como la soledad es importante para mí, me fui a dar un paseo estimulante por el campo junto a Eros. Con el canto de los pájaros, la sombra de los árboles y pisando hojas de encina esbozo con mi mente el poder de la soledad. Nos cruzamos con caballos. No consigo que él deje de ladrarles, los ahuyenta y los lleva donde quiere como si fuera un perro de pastoreo. Mientras tanto, me hace reír. Ahora toca estiramientos junto a la piscina. Después de este primer baño de energía, desayunamos con tranquilidad y comenzamos el segundo día de clase de pintura al óleo. La profesora preparó un nuevo bodegón. Capturar la luz es lo que más me divierte. Pintamos hasta que nos avisan de que la comida está servida. Con calma, me zambullo antes en la piscina. Eros intenta hacerme sentir como un helado, me lame toda el agua con sal.


Después de un gran banquete, a base de alimentos saludables, creo que no puedo resistirme, una vez más, a las costumbres de Andalucía. Voy a dormir una siesta. Eros ni se lo ha pensando, se ha dormido sobre la alfombra de fibra de coco. Pero al moverme se despertó alarmado. Se sube al sillón blanco, me tiene más controlado desde un sitio alto. Sobre el he puesto un almohadón blanco relleno de plumas para proteger el sillón, ahí es donde duerme.

Estoy enamorado de Trasierra porque siento que es como mi casa, y mejor aún, que no tengo que adherirme a un horario y puedo hacer cualquier cosa a mi propio ritmo, en mi tiempo libre, sin dejar de ser un consentido en amor y afecto, como un niño mimado. Gaj Singh, Marajá de Jodhpur.

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Atardecer en Cazalla de la Sierra.

Para alejarme de las distorsiones, paseo con Eros por el campo. Es liberador. Luego me sumé al grupo. Acabado el curso, me fui a comer con George al Cortijo Vistalegre Ubicado en Cazalla de la Sierra, el pueblo donde creció George y sus hermanos, ofrece una cocina slow food (de proximidad) y excepcional (tel.: 687 920 007. P/p 25-30€). Me contó en primicia que, en breve, inaugurarán una versión de Trasierra en Málaga. El sitio elegido es el molino de los Fernández de Córdoba. Los muebles ya están en marcha, los está haciendo el padre de unos familiares míos.

No es la primera vez que nos damos cuenta de algunas causalidades entre la familia Scott y yo. Fue mi primo quien me avanzo unos días antes de decidir volver a Trasierra la obra que están haciendo en Málaga. Y en mayo, en Ibiza, hablando de los Scott con la dueña de la casa donde me hospedaba, justo en ese instante me llamó George. El libro que había leído allí su padre era el mismo que leí durante mi primera estancia en Trasierra. ¿Cómo descubrí Trasierra? Una conocida mía de Londres, Francesca Leon, con quien hice años atrás un trabajo en Londres, me escribió para recomendarme esta finca y fue quien me puso en contacto. Parece que una energía desconocida me conduce y me guía hasta Trasierra. ¿Qué más me deparará el destino?

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Reconociendo las hierbas con un biólogo.

Paseando por Cazalla de la Sierra, como niños, nos tentaron los dulces de la Confitería Ortiz. Desde hace un siglo, ofrece la mejor pastelería de la zona. Pasamos un rato por la ermita de Nuestra Señora del Monte, que me encanta. George me propuso que montáramos a caballo pero aun tengo el pie en rehabilitación, otra vez será. En Trasierra me espera un botánico para descubrir con Eros los secretos de la flora y conocer su historia. El periplo estuvo lleno de aromas sublimes como la hierbaluisa, lavanda, hierbabuena y otras que merece la pena conocer bien.

Antes de marcharnos, voy a cansar a Eros para que viaje cómodo. Dentro de la finca, anduvimos por los senderos que están indicados con lazos de colores. Compro mermelada y miel de la casa, cerámicas de Marruecos y prendas de verano en la tienda del hotel. Dejo aquí la cama que traje de Eros, mis pinturas y atril para nuestra próxima visita. Confirmo así que aquí me siento como en casa.

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Partimos, visto camisa de lino con flores DANIEL CREMIEUX, mocasines GIOSEPPO y gafas GUCCI.

Me despido de esta sinfonía magistral, un legado para todos, donde renacer no es un milagro sino una vivencia inolvidable. Este segundo viaje para mí ha sido revelador. Bendito sea este lugar tan puro, donde uno encuentra la calma y la paz. Salimos con el coche por el camino de cipreses y adelfas blancas. No miro atrás. Ponemos rumbo a Sevilla. Montañas y luego cultivo de naranjos. En el AVE Eros se portó muy bien. Llegamos a casa. Aún el ambiente está perfumado de lavanda, es el aceite esencial que dejé puesto días atrás, es un aroma de Trasierra. Miro a Eros: “¿Cuándo volvemos?”


DOG friendly tips:
Trasierra.eu, abierto: marzo- octubre (HD a partir de 185€). Cómo llegar: AVE a Sevilla (2:20 hs) y luego una hora y media por carretera. El hotel dispone de transfer bajo petición. Normativa de Renfe: Se permite un animal de compañía (que no exceda los 10 kg) por pasajero, documentado y en transportín. En Turista, 25% de cada billete, y es gratuito en Preferente y Club.