Últimos días: Menorca secreta

Abordo de una menorquina de LLATINA BOATS. Gafas GUCCI, camisa DOCKERS y bañador PAUL SMITH.

Nos hacemos a la mar con estilo.

Hasta ahora, hemos recorrido varios kilómetros por el sur de Camí de Cavalls, ahora haremos algunos más y nos iremos al oeste y al norte. Nos queda por hacer algunas millas por mar, esto no puede faltar. Juntos, nos esperan nuevas experiencias inolvidables.

Quedé cerca de Ciudadela con el apicultor Miquel Anglada Marquès. Nos encontramos en el Camí de Cavalls, en la ruta del Pont D´En Gil (Ciudadela). Se trata de un sendero histórico de 185 km que da la vuelta a Menorca por el litoral. Con el mar de fondo, entre rocas y piedras, conocí algo más acerca de las abejas y descubrí el arbusto de las alcaparras y su flor.

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Mirador de Sa Falconera.

Subimos con Eros hasta el mirador de Sa Falconera. El camino hasta allí es rocoso. Eros lo hizo sin quejarse pero me imagino que a un perro grande le resultará más sencillo. Estamos en la cima de un acantilado de la costa norte, muy expuesto al viento de Tramontana. Llevo a Eros atado. Desde aquí las vistas son impresionantes. A la derecha, veo terrenos de cultivo separados por muros de piedra seca. Muchos cuentan con barracas de ganado construidos con la misma piedra. Al fondo, el faro de Punta Nati. Me apetece seguir pero tenemos otro plan.

Continuamos en coche hasta cala Galdana, un sitio muy turístico, donde la Fundació Destí Menorca me tenía reservados dos kayaks en Audax Sports & Nature (+34 971 15 45 48, canoa doble, por un día, 50€ c/u). El equipo de esta empresa de alquileres es encantador y servicial. Mateo, el encargado, me contó que encontró el amor de su vida en la cala Mitjana. Afortunado, se habrán sentido como en el “Lago Azul”. Como voy con unos amigos, metimos nuestras cosas en los contenedores con tapa que nos facilitó Meteo, para evitar que se mojen. Con los chalecos puestos, cogimos las canoas, remos y emprendimos la travesía junto a Eros. Voy mojando a mi perro. Está algo inquieto, hay oleaje. Remo con todas mis fuerzas.

Fuimos desde cala Galadana hasta Mitjaneta (Ferreríes). Nos llevó 20 minutos llegar hasta la hermana pequeña de la cala Mitjana. Aquí hay menos sombrillas, toallas y niños perturbando la paz. Está rodeada de un frondoso bosque. Él mismo vuelca todo su verdor al agua. Mar de color turquesa y arena muy fina. A este paradisíaco rincón del mundo hemos llegado como unos aventureros.


Mitjana y Mitjaneta son unas de las calas más bonitas de Menorca. Como en toda la isla, los perros pueden acceder hasta las bollas amarillas. Como Eros es civilizado y yo recojo lo que hace, nos quedamos en Mitjaneta. El riesgo existe. Si viene una patrulla de la guardia costera me multará. Aquí Eros hizo nuevos amigos y yo también. Conocí a alguien que me hizo decir tonterías. Podría ser un amor de verano, ojalá me equivoque porque me sentí muy atraído. Recordando la anécdota de Mateo, creo que yo también me he enamorado en Mitjana.

 Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente. Stendhal.

Ha sido un día inolvidable. Recorrimos parte del Camí de Cavalls. Con Eros a mis pies, remé hasta una playa virgen. El mar despierta mi espíritu deportivo y como he ligado, me siento pletórico. Para mañana he organizado otra aventura en Fornells.

Las antiguas caballerizas de esta finca payesa son ahora habitaciones estupendas.
El hotel San Joan de Binissaida ha transformado antiguas caballerizas, de una finca payesa, en habitaciones estupendas.

Hemos dormido como angelitos. Llegamos al puerto. Me encantan, es pequeño y pintoresco. Al aparcar, me encontré con unos amigos de Madrid, Vanesa y Manuel Gancedo. No sabía que estaban allí. Alquilé una menorquina a Llatina Boats (Teo, +34 678 23 94 87, agosto 230€/día). Hasta ahora, en todos los años que he veraneado en la isla, no había montado en una. Aunque he navegado desde pequeño, Teo me dio todas las instrucciones y lo hace fenomenal. Como cortesía, las alquila con unas cervezas frías de Moritz colocadas en una nevera. Además, sus tres embarcaciones no requieren título de patrón de barco (en España, hasta 5 metros y con 15 caballos de motor no hace falta). A la segunda, fondeamos en la bahía de Fornells, el mar es un espejo. El fondo de la costa lo cubre una pradera de posidonia oceánica. Esta planta acuática asegura un baño en aguas impecables. Nos zambullimos en este ecosistema perfecto: ¡qué placer!

El viento ha cambiado. Estoy justo por atracar y en un segundo pierdo el control de la embarcación. A babor, nos aproximamos hacia una hélice enorme. Puede partirnos por la mitad como un cuchillo a un bizcochuelo. Marcha atrás. Todo ocurrió muy rápido. Nos llevamos por delante el muelle, rompimos una escaramuza de madera de la barca y se rompió una barra del toldo. El amarre es una maniobra delicada, requiere silencio y precisión. Me angustié. El marinero a cargo no supo tampoco manejar el bichero. Las defensas de poco sirvieron porque la barca es más baja que el muelle. Enseguida apareció Teo. Me disculpé y acordamos el arreglo de la barca. En cualquier caso, ha sido un placer tratar con él y, con un buen capitán, recomiendo esta experiencia auténticamente menorquina.

Mejillones menorquines.
Mejillones menorquines.

Después de lo ocurrido, para aliviar la tensión, me fui a comer al puerto. Aunque hay varios restaurantes, nos sentamos con unos amigos donde conseguimos una mesa libre y eso fue en Sa Rumbada (+34 971 37 67 77). Elegimos mejillones de roca de Menorca y caldereta de langosta, un clásico de la isla. Aunque hace calor, dimos un paseo con Eros por este pueblo de casas blancas con ventanas verdes y regresamos al hotel. Dimos un buen paseo por la finca, me senté y aprecié con calma los sonidos del campo payés.   Pensando en mañana, como los días están siendo calurosos, creo que llegar hasta la cala Fustam por tierra va a ser demasiado duro para Eros. He reservado una zodiac para que nos lleve.

Hotel rural San Joan de Binissaida.
Hotel rural San Joan de Binissaida.

Hago el check-out, pago la cuenta. Nos despedimos de San Joan de Binissaida. Ponemos rumbo a Galdana donde está la zodiac. Como el destino es cala Fustam, voy bien provisto con agua fría, frutas y sombrilla. Hasta que vuelva la lancha, en esta cala virgen pasaremos cinco horas.

Estoy atento a Eros en todo momento. Además de mojarle las orejas, las axilas y la tripa, le doy de beber agua mineral fresca. Cada dos por tres, lo voy metiendo en el agua conmigo. Más tarde, ya es él quien viene detrás de mí cuando me meto a nadar. Lo felicito por su valentía. Parece que Eros se está acostumbrando a la vida de isleño.

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Eros en la zodiac llegando a la cala Fustam.

Acabo de conocer a una pareja, tuvieron dos perros y les encanta Eros. Están dando la vuelta a la isla con su moto de agua de 250 cv. El chico me lleva a dar una vuelta, mientras tanto Eros se queda con unos amigos.

De regreso en la zodiac, Eros va parado sobre ella disfrutando del viento y con ganas de lanzarse, yo lo tengo bien agarrado. Vamos a toda velocidad.

Uno de los caldos más ricos de la isla.
Binifadet, la bodega crea los caldos más ricos de la isla.

Esta noche estamos en Mahón. Cenamos en la terraza de Pipet & Co. Su cocina casera de mercado y con guiños a la Argentina, siempre me ha atraído (precios asequibles). Hoy cumple su primer aniversario y habrá una fiesta. A Eros y a mí nos han invitado pero nosotros regresamos a Madrid. De la ciudad, este es el único restaurante que conozco, bonito y donde se come muy bien, donde admiten perros. Me equivoco, también se puede comer en Jardí de Ses Bruixes, un hotel boutique urbano sensacional. Meses atrás, con Eros nos hospedamos allí unos días. Al parecer, sus propietarios están por hacer otro hotel.

Con una hora de antelación, llegamos al aeropuerto de Mahón. En el mostrador de business de Air Nostrum, sin hacer cola, presenté el pasaporte de Eros y facturé mi equipaje. Como nuestros viajes no concluyen hasta que hemos llegado a casa, nosotros seguimos disfrutando. En la zona de embarque nos hicimos amigos de Cristina García-Orcoyen Tormo.  Esta política y ecologista española forma parte del patronato de la Fundación Affinity, una organización que vela por defender y promover el papel de los animales de compañía en la sociedad. El tiempo pasó tan rápido. Escuchamos su nombre en la llamada de última hora para su vuelo. Intercambiamos e-mails y nos despedimos.

Nada como salir del los primeros para que Eros pueda hacer sus necesidades.
Nada como salir del los primeros para que Eros pueda hacer sus necesidades.

Ahora nos queda embarcar en un fabuloso avión de Air Nostrum. Antes debo meter a Eros en el transportín. Últimamente me cuesta hacerlo. Creo que no le gusta, se sentirá incomodo. Esta es otra razón por la que estoy ideando con Laura Domort el transportín perfecto. Una vez dentro, se tranquiliza. Lo coloco al lado de mi asiento. Despegamos a la hora prevista. En la revista de la compañía leo que, en junio de este año, Air Nostrum ha ganado el Bombardier Commercial Aircraft Reliability Award por su servicio de mantenimiento. Vale decir que, la aerolínea valenciana, franquiciada de Iberia para los vuelos regionales, tuvo el mejor registro de ausencia de retrasos por averías de entre los operadores europeos concursantes. Han cerrado el año 2014 con el más alto nivel de fiabilidad técnica. Air Nostrum está en primer lugar, por delante de otras regionales como Lufthansa Cityline o HOP, la aerolínea regional del grupo Air France.

La puntualidad es un atributo muy importante, más aun cuando un perro está encerrado en un transportín. Después de 1 hora y 20 minutos de vuelo, aterrizamos en Madrid. Estamos en nuestro hogar. ¡El placer es enorme!