Roma, el perfume divino: Segundo día

Vistas desde el Hotel Edén (cortesía de Dorchester Collection).

Después de recibir la bendición del Papa, al hocico de Eros, a la nariz de mi madre y a la mía nos esperan nuevas experiencias olfativas. 

Anoche cenamos en La Terraza dell’Eden, una estrella Michelin. La cena estuvo orquestada por el chef Fabio Ciervo y su fabuloso equipo de sala (menú degustación 140- 240€). El ambiente es de lo más elegante de Roma. ¡Higo salvaje! Es el aroma del hotel Eden. Esta fragancia de Dr. Vranjes Firenze purifica el ambiente, según la firma, es ideal para cuando hay perros. En el Eden las mascotas pequeñas son bienvenidas e incluso pueden acceder al restaurante Il Giardino dell’Eden.

Por la mañana, la señora Cristy de Casa Howard trae el desayuno. Eros le hace una fiesta. Abro la ventana. Repican las campanas. Llega mi madre de su habitación. Este té verde acompañado con una exquisita bollería recién horneada y el delicioso zumo de naranja me saben mejor que cualquier galardonado reducto gourmet. Siento el perfume de la lluvia. Grabo este momento para siempre.

Como la lluvia arruina los peinados de las mujeres, le regalé a mi madre un Borsalino en la boutique de Via Sistina 58a. A mí la lluvia no me afecta pero yo también quiero uno. Del modelo que me gusta no hay en mi talla. De camino a la otra tienda de Borsalino de Piazza del Popolo 20, a lado del hotel de Russie, descubrí un local vintage con aroma de caballeros. Entramos a la Barbería Antonio (Vía del Babuino, 15). Su propietario, Antonio Burdino, es todo una institución (afeitado 20€ y corte de pelo 25€). Este barbiere atendió a Fellini y a multitud de personajes ilustres. Me estuvo contando parte de la historia de Roma que se sentó en sus sillas. A mí me afeitó y me perfumó con  Agrumi di Sicilia. Con esta fragancia de naranjas, salgo a saborear Roma.

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Antonio Burdino, el barbero de Roma.

La vida y el perfume son inseparables. Kristina Ti

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Mi madre en la Piazza del Popolo.

Tampoco encontré mi talla y se largó a llover. Nos refugiamos junto a las columnas de Santa Maria dei Miracoli. Regresamos por Via del Corso. Dejándonos llevar por la belleza, me enamoré de Campomarzio70 en Via Vittoria. Mi madre se fue a tomar su café, es su ritual de cada mañana. Todo lo que veo son perfumes niche. En esta boutique del perfume, entre obras de Fornasseti, con una esmerada atención, me descubrieron el salón privado donde se alojan los perfumes más refinados y costosos del mundo. Conocí varias creaciones como Fueguia (marca de un viejo conocido mío) y los exclusivos Nobile 1942, Histoires de Parfums, Roja Parfums, MDCI, Maison Dorin, Houbigant Parfum, Memo ParísFrancis Kurkdjian entre otros. Ahora le pongo olor a los cuentos de Las mil y una noches. Eros está como borracho. Sintiéndome en casa, me senté a conversar con Giovanni Di Liello, el dueño, y sus hijos de todos estos tesoros realizados por artesanos. De todas las que conozco hasta la fecha, Campomarzio70 es la perfumería más maravillosa.

La vida es un perfume que se enriquece con la esencia de los recuerdos. Enrico Bucella.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezMi madre nos rescata de este limbo alquimista. Ir de shopping nunca le sedujo, con seis hijos y trabajando, su tiempo libre es para el deporte y otras actividades. Orquestados por las notas de “Atelier Marrakech” de Cerchi nellacqua, un perfume creado por el nariz Enrico Bucella, nos atrajo el patio vecino a Campomarzio70. Vemos ruinas romanas y naranjos. Llegamos hasta la puerta de lo que parece un estudio de un artista. Entramos. Nada me puede gustar más que un sitio escondido, secreto y protegido de los turistas. Este es un lugar muy particular, se trata de Casa Conti (40€ p/p, Via Della Croce, 78ª, +39 389 157 300/ 06 69 200 735). Esta osteria di famiglia está entre un estudio de artista, de un escritor, de un coleccionista, de una amante de la buena mesa y de un gran anfitrión. Su decoración es muy particular, me encanta. Una cortadora de fiambre está junto a una litografía de las Bodas de Caná. Tapas de madera de las cajas de vinos hacen de individuales. Litografías numeradas de Roy Lichtenstein en las escaleras que llevan a una pequeña biblioteca. La cocina está abierta y la regenta una ex modelo amante de la cocina. Se defiende muy bien. En un espacio muy pequeño, crea platos muy ricos de la cocina tradicional italiana. Tomamos un extraordinario Montiano de la bodega Falesco, uno de los mejores tintos de Italia.

Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos. Cicerón. 

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezEn Casa Conti comimos riquísimo y conocimos a personas muy interesantes, lo pasamos genial. Incluso Eros, que fue el centro de atención y más cuando se enteraron de que ayer había sido bendecido por el Papa. Como mi madre habla italiano, esto me ayudó a vivir Roma bien de cerca.

Después nos fuimos a pasear por la città di Roma. Horas después, volviendo por el río Tíber, con el Puente Sant’Angelo y la cúpula de San Pedro iluminados, compramos unos dulces en Viceré Sicily (Via Tomacelli, 26). Sus dolci son una delicia. Con la opulencia del aroma de almendras, cogimos Il Corso (Vía del Corso) y Via dei Condotti hasta Piazza di Spagna. A pocos metros está nuestra casa en Roma, Casa Howard. En los próximos días compartiré nuevos aromas y un encuentro con la familia Colonna, una de las más importantes de Roma. Arrivederci e grazie.