Viena es calidad de vida: Segundo día

Abrigo PEUTEREY y pantalón ANTONY MORATO.

 

Me despierto con Viena en la cama. La luz del amanecer y las vistas del Museum Quartier son protagonistas y me hacen sentir grande aquí arriba, en la panoramic suite de la sexta planta del 25 hours hotel. Estoy en mi capilla y los Niños Cantores de Viena acompañan cada incremento de la luz.

Comienzo de un nuevo día juntos en Viena.
Comienzo de un nuevo día juntos en Viena.

Subo a Eros a la cama. Él también se queda contemplando las vistas pero solo por un segundo. Las 100 voces enaltecen la celebración de un nuevo día. El relevo lo coge Eros: ¡es un payaso! Después de reírme con él, hago unas asanas de yoga. Luego, en la cocina, me preparo un té de la casa Samova. Eros está entretenido en la alfombra, su escenario más acogedor.

Senderismo con MONTBLANC y LAB SERIES, imprescindibles para ganarle al tiempo.
Senderismo con MONTBLANC y LAB SERIES, imprescindibles para ganarle al tiempo.

A la hora de vestirme, estando en otoño, hay que salir prevenido para casi todo. Ayer Gabriela, la guía, me recomendó que me vistiera como una “cebolla”. Abro el armario: ¡me he olvidado de traer partes de arriba! Algo se me tenía que escapar. Por lo pronto, en la tienda del hotel compré unas camisetas de 94% algodón eco y 6% elastina de Bread & Boxers, una firma suiza que ha sabido crear los favoritos de todos los días con una calidad y patrón muy cómodos (camiseta 29,90 €).  Solo me tengo que poner mi down sweater de Patagonia, el plumas de Peuterey y estoy listo para lo que nos depare el día. A Eros no le hace falta nada, es un perro y está preparado para lo que sea.

All images are under copyright © Christian Oliva-Vélez
Eros en un asiento MQ, símbolo del MuseumQuartier.

Es temprano, las ocho, nos metimos en el patio del MuseumQuartier. Le hice una foto a Eros en los tan solicitados asientos de MQ, símbolo del distrito. Ahora lo dejo en la habitación con su comida y juguetes y bajo a desayunar. Él puede acompañarme pero el desayuno es sagrado para mí. Es una ceremonia a la que le dedico todo el tiempo que me apetece. La selección musical del restaurante está en la línea de los superalimentos que he seleccionado, nada de salchichas ni bacón. Tomé varios tés de jengibre con jarras de zumo de limón, con tantos cambios de temperatura me conviene reforzar mis defensas.

Con esta energía ahora sí que estoy listo para vivir Viena outdoor y estar al nivel de Eros, que tiene un año y medio. Nos fuimos paseando hasta el Naschmarkt. En este mercado todo viene directo del campo o de los lagos, es una tentación. Sabiendo que Viena tiene magníficas materias primas y ecológicas, elegí un hotel con cocina. Por lo pronto, compré solo moras. Desde allí, pasando por magnífico edificio de la Secesión seguimos hasta Julius Meinl am Graben (Graben, 19), la tienda gourmet por excelencia. En el camino nos acompañó una austriaca que me dio a conocer la escultura realizada en conmemoración de los fallecidos durante la peste que diezmó a la población. Este es el único supermercado donde los perros no se quedan afuera, hay que entregarlo en la sección de información. En la oficina tienen una correa atada a la pared. Eros se quedó en esta “guardería” un rato  mientras yo me tentaba con los productos de Austria, chocolates, frutos rojos, nueces, smothies alemanes de Trué Fruits

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Motto am Fluss, el restaurante más trendy junto al Danubio.

Como tenía compra de nevera, regresamos. Dejé todo en nuestra habitación. Miro el reloj, nos espera un amigo para comer en un barco. En taxi llegamos en 15 minutos al Motto am Fluss (menús a partir de 16€). Este barco está sobre el Danubio pero la embarcación no navega. Se trata de un restaurante muy bueno creado en un barco. Tiene un ambiente estupendo, me divertí mucho con Florían Wiesinger de Turismo de Viena y Eros fue muy bien recibido. Tomamos el aperitivo con un vino blanco de Edlmoser, un excelente vino de la región. Como en esta ciudad el slow food es algo muy promulgado, comimos pescado de los lagos de las montañas y varias cosas más que brindaron un extra de energía para el siguiente plan.

Paseando por los viñedos vieneses.
Paseando por los viñedos vieneses.

Sin dudarlo, como no conozco la siesta, me fui con Eros a hacer senderismo por los viñedos de Viena. Otro coche nos llevó en 30 minutos hasta la parte alta (35€). Estamos en la montaña de Kahlenberg, menos mal que llevo un plumas puesto. El viento sopla helado. Desde aquí, las vistas de Viena son imponentes. De todos modos, lo que más me atrajo fueron las viñas. El silencio y el contacto con la naturaleza es lo que más me fascina, es lo que más disfruto porque puedo compartirlo con Eros y sin correa. Él está corriendo y dando saltos de alegría entre los viñedos. En el camino, nos encontramos con ciclistas y conocimos a un hombre del distrito 19, este barrio es de casas bonitas, residencias de embajadores y muy tranquilo. El señor resultó ser un trotamundos y sube a la montaña siempre que necesita airear sus pensamientos. Bajamos conversado animadamente entre viñas. Nos despedimos. Nosotros seguimos hasta Schübel-Auer (Kahlenberger Str. 22), la taberna preferida de el vienes que acabamos de conocer. En esta gran casa de madera se dan cita los locales y los que aprecian la auténtica cocina austriaca. Veo que la atmósfera es perfecta para estar con amigos o en familia. Me hubiera quedado si el sol brillara. Hasta pocos días atrás, el verano se pareció mucho al de España. Sin más, nos subimos al tranvía donde los perros deben llevar bozal. En nuestro caso, el chófer hizo la vista gorda. Son todos tan amables: ¡qué placer! El periplo vitivinícola nos llevó 3 horas.

El amor es como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a otros destroza. Stefan Zweig.

El tranvía y su ruta es pintoresco, pasa por el barrio rico y el obrero hasta llegar a MuseumQuartier. Nos bajamos en frente de la estatua de Palas Atenea. De camino al hotel y dentro del distrito 21, compré unos quesos en Jumi. Esta casa  está especializada en quesos suizos (Lange Gasse 29). A dos calles, me deje asesorar en la vinacoteca Vinoe (Piaristengasse, 35).

Eros en su nube.
Eros en la cama que le ha puesto el 25 hours hotel.

Estamos en la habitación. Eros duerme sobre su maravillosa cama junto a la pelota de KONG. Mientras repaso mis notas, escucho a Cecilia Bartoli interpretando a Salieri. Tengo la cena lista. Pescado con puré, moras con chocolates de Tiroler Edle y de Valrhona, un queso suizo con nueces y el vino más importante de Austria, un Zweigelt del monasterio de Klosterneuburg (fundada en el 1114). Eros no se despierta, está rendido y me alegra verlo así. Mientras tanto, se ha hecho de noche. Veo que ha llovido. Con mi escenario, una fusión del Tirol, imperial y cabaretera, cenar en mi habitación es lo más auténtico. Qué haremos mañana, os lo contaré en el próximo post.