Viena es calidad de vida: Tercer día

El distrito 7 al parecer tiene direcciones muy interesantes. Salgo con Eros a descubrir estas y otras a lo largo de un día de otoño.

All images are under copyright © Christian Oliva-Vélez
Nuevos premios para Eros, mini puddings de banana y coco de Eden food.

Recorrí las calles más conocidas, que son Burgasse y Neustiftgasse. Lo primero que busco es una tienda de mascotas. Eros necesita un arnés especial para teckel, estamos haciendo muchas horas por día en la calle y quiero que esté lo más cómodo posible. Di con la única gran tienda para perros del barrio. Bunter Hund (Neustiftgasse, 42) tiene casi de todo y una amplia oferta de productos orgánicos. No encontré lo que buscaba pero me llevé unos premios bio y sin gluten con forma de mini puddings de banana y coco (Eden food, 7,99€).

Caminando, descubrí una pequeña tienda que me llamó la atención por su pequeño escaparate y sus ilustraciones de animales. Conocí a su creador. Martín Novak firma las camisetas de Hand Druck (Burggasse, 63). Estampa ilustraciones antiguas de animales en un algodón tacto seda de excelente calidad (39€). Ahora que lo recuerdo, me fui con las manos vacías, tendré que regresar a comprarle.

Muy cerca de allí, me gustó mucho Pauer & Baier OG, una gran tienda de ropa de segunda mano y de prendas utilizadas en showrooms de moda que cuenta con una cafetería estilo años 70 con muy buen ambiente. Tome un té orgánico y probé una tarta de chocolate vegana (4€) escuchando buena música y entretenido con la revista de perros Crazy 4 dogs (Burggasse, 24).

En el distrito 1, la única tienda para mascotas está debajo del hotel Marriott. Su selección no es para mí, todo lo veo femenino (Pet Store fashion and more, Wien Parkring 12a). Cuando me propongo encontrar algo insisto hasta dar con ello y, si es en Viena, mejor. La gente nos para bastante por la calle para saludar a Eros y hacerse fotos con él, todos toman nota del blog en sus agendas. Una señora de Nueva York me contó que trabajaba en Unleashed NY. Es maravilloso lo que hacen. El equipo de la Dra. Stacey Radin, psiquiatra fundadora, rescata perros y con ellos realizan terapias innovadoras. Con los perros, Unleashed visita a colegios públicos donde trabajan con adolescentes y mujeres para ayudarlas a ser valientes y a tener seguridad en sí mismas. Con estas terapias, los perros utilizados terminan encontrando un hogar.

Gafas HUGO BOSS, gorra y jersey HACKETT, cazadora LEVIS y pantalón DOCKERS. Foto realizada por un miembro de Unleashed NY ORG.
Gafas HUGO BOSS, gorra y jersey HACKETT, cazadora LEVIS y pantalón DOCKERS. Foto realizada por un miembro de Unleashed NY ORG.

La verdad, no deja de asombrarme lo mucho que gusta Eros. Él además saluda a todo el mundo como si los conociera de toda la vida, salta y se tira al suelo para que le rasquen. Con tantas atenciones, Eros está sediento. Paramos en Hanna Trachten, una tienda de trajes tradicionales donde su propietaria le sirvió agua fresca en unos bowls creados por Paulis Hundeausstatter, una marca de accesorios para perros muy austriaca (Gymnasiumstr, 64).

Antes de continuar con la caza del arnés, paramos en un puesto de salchichas. Charlo con unos taiwaneses, que también se retratan con Eros. Me estoy empezando a sentir como un representante. No me tengo que preocupar por él, Eros sabe comunicarse de forma fluida con gente de cualquier idioma.

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En los jardines de Maria Theresien Platz.

Paseamos por los jardines Maria Theresien Platz, no por el césped que está prohibido. Preguntando a todos los que llevaban perro, parecía que no había más tiendas de mascotas cercanas a las que ir. Un hombre con un setter irlandés me recomendó una que no conocía y la teníamos al lado. Está en el mismo distrito que nuestro hotel. Caminamos unas cuadras. Llegamos al mundo de Susi´s Katz & Hund (Lange Gasse, 11). Es un local pequeño pero Susi la tiene llena de cosas y, con su encanto, sabía que no me iría de su tienda con las manos vacías. Probamos varios modelos en tela, nylon o cuero. Las firmas eran italianas, alemanas, austriacas, suizas, francesas. Todos me resultaron llamativos o demasiado anchos. Creo que cuanta más cantidad de tela tengan más suciedad acumularán. De todos modos, ninguno fue pensado para teckel. El único que me convenció fue un arnés hecho a mano de una firma de lujo canadiense ideado especialmente para esta raza. Me lo llevé sin dudarlo (80€). De regreso al hotel ya estaba pensando en cómo hacer para mejorar esta creación. Eros anda raro, parece que no esta cómodo, se sacude. Ahora no me convence.

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Katz & Hund, tienda para mascotas, mi preferida en Viena.
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Los cuervos, el pájaro que más hemos visto en Viena.

En un rato, nos espera un barco con un pícnic para navegar por el Alto Danubio. La búsqueda de arnés nos ha dejado exhaustos. Estoy muy a gusto leyendo en la habitación, ahora, la historia de Banksy en Nueva York. Por la ventana, las nubes tienen el color del frío y las melenas de los árboles no dejan de sacudirse. Nos quedamos. Llamo a La Crêperie y anulo el servicio reservado. Era un plan que me apetecía mucho hacer si hubiera sido un día con sol y sin viento.

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Este complejo cultural de 60.000 m² está al lado del nuestro hotel.
Eros con su nuevo arnés Made in Canadá.
Eros con su nuevo arnés Made in Canadá.

El arnés no me convence. Miro la hora. Aquí el horario comercial es hasta las 18hs. Corrimos. Sin ningún problema, en la tienda lo cambiamos por otro de una marca Suiza (34€) que a él le va como un guante. Ya que estábamos en la calle y como se ha levantado un fuerte viento helado, anularé también la reserva de esta noche en Pachutta´s Gasthaus zur Oper, que es ideal para comer el típico filete empanado vienes. Nos quedamos en el hotel. Antes, vamos rápido hasta Naschmarkt (mercado) que hay algunas tiendas que cierran a las 19hs.

Corrimos. Llegamos a tiempo. Para reponer líquidos, primero bebo un zumo de manzana bio austriaco. En el stand de Poehl me hice con unos ravioles caseros, tomates deshidratados con aceite de oliva y parmesano (12€). La verdad, cenar en la habitación es lo que más me apetece hacer.

Ahora que lo pienso, creo que estoy viviendo como un vienes. Aún me faltaría montar en bicicleta, en Viena son gratuitas, y hacer actividades culturales. Lo haré en nuestra próxima visita. Por lo pronto, esta noche cocino en la panorámica suite del 25 hours hotel. Continuará.