Rebeca Khamlichi: Antes y después de Antonio

La artista madrileña me recibe en su estudio de Madrid, la acompañan Pena y Antonio, su primer galgo.

Rebeca Khamlichi no se crió con perros. No le llamaban la atención en absoluto. Nunca había tenido contacto con ellos, ni siquiera sabía si era peligroso tocar a un perro. En esa primera etapa, tampoco tenía amigos que tuvieran perro. Hasta la edad adulta no tuvo relación con los perros. Ahora no se imagina la vida sin ellos.

Antonio, Pepa y Rebeca Khamlichi en su taller.
Antonio, Pepa y Rebeca Khamlichi en su taller.

Khamlichi desconocía lo que le pasaban a los galgos en España. Afirma que pocos de su generación saben algo de esta problemática. El primer galgo lo vio en la calle Fuencarral. Le pareció precioso, aún hoy lo recuerda. Sus dueños le contaron su historia y establecieron contacto. Al poco tiempo, Khamlichi acogió a un perro rescatado y, a partir de ahí, afirma que nunca paró de hacerlo. Lloró muchísimo cuando lo entregó a su nueva familia. Enseguida cogió a otro.

Antonio fue un caso de galgo muy especial y ya falleció. Él vivía en un pueblo de Burgos, lo explotaban para ganar dinero en las carreras. Era enorme, un galgo suele pesar unos 20 kg y, cuando ella lo conoció, Antonio pesaba 42 kg. Le habían dado de todo para que se pusiera enorme. Él terminó en la calle porque a su dueño ya no le servía. Abandonado, estuvo viviendo en la calle durante años. Fue rescatado por una protectora. Durante un año y dos meses estuvo ahí sin que nadie se fijara en él. Era grande y muy viejo, tenía siete años y medio. Su carácter no correspondía al que conocemos de los galgos. Había tenido que sobrevivir en la calle. Para Khamlichi, Antonio fue un rey mendigo. Hacia lo que fuera para conseguir comida. Se acercaba a cualquiera, era un descarado. Fue un superviviente. Su retrato transmite una gran personalidad, Rebeca Khamlichi lo quiso muchísimo.

Antonio por Rebeca Khamlichi.
Antonio por Rebeca Khamlichi.

En cuanto a los cuidados, Khamlichi me informa que los galgos son super propensos a la leishmania. Por ello, los cuida muchísimo. La mitad de los galgos que salen de refugios tienen leishmania. Ella está concienciadísima, incluso cuando hace frío. Siempre les ha puesto la pipeta de Advantix y el collar Seresto durante todo el año. Además, intenta evitar que vayan a zonas húmedas. Antes de elegir este collar de Bayer, hizo un estudio sobre los mismos y descubrió que Seresto es el único que protege durante 8 meses. Además, antes y después del verano, a Pena le hace analítica y en enero también la repite. Lo mismo hizo con Antonio y con los perros de acogida, ahora está por acoger a otro y cree que es un teckel sin un ojo.

Santa Boomer, Rebeca Khamlichi.En cuanto a su trabajo, su estilo es muy pop y flat (mate). Todo es plano, colorido y con líneas muy puras. Rebeca Khamlichi pinta muchos animales, sus clientes se lo encargan.  Antonio es lo primero que pinta realista en su vida. La artista asegura que ha sido una terapia. A ella le daba mucho miedo olvidarse de cada parta de su mejor amigo de cuatro patas. Su pérdida fue muy dolorosa, es la primera vez que vive la pérdida de un ser querido. Pasaban juntos las 24 horas del día, desayunaban a la vez, iban al parque, salían a comer y, en el trabajo, iban juntos a cualquier sitio. Fue un acto curativo pintar cada parte de su rostro, aseguró esta amante de los perros.

Rebeca está muy implicada en la difusión de adopciones y, hace poco, con la marca de zapatillas Asics realizó una pieza exclusiva con fines benéficos. Pintó unas zapatillas blancas y luego se hizo un sorteo. Todo el dinero recaudado con la venta de las papeletas (5 €) fue destinado para APAP Alcalá. Esta acción tuvo una buena repercusión. Le pareció genial que una marca de moda apoyara un proyecto solidario para perros.

Ovniculada Concepción, Rebeca Khamlichi.

Rebeca Khamlichi pinta en acrílico sobre lienzo, en pequeño y gran formato, excepto en papel donde utiliza rotuladores de tinta, acuarelas y algo de tinta. Pinta cosas que le gustan mezcladas con otras cosas que le gustan aunque no tengan nada que ver. Su padre es árabe, se crió como musulmán, no practicante, y su madre es de Zamora y fue criada en el catolicismo. Dice que de pequeña la frieron con ambos creencias. La conclusión a la que llegó fue que ambos se equivocaban. Cada uno le decía una verdad absoluta y ambas eran diferentes y esto no la convencía. Por ello, vemos que en su obra está presente la iconografía religiosa cristiana mezclada con platillos voladores, hamburguesas…

Uno de los corazones de Rebeca Khamlichi.Las vírgenes le apasionan y aprecia las obras existentes. Para la Khamlichi, transmiten muchas cosas, entre otras, es una mujer muy afligida y esto ha supuesto ciertos efectos en las generaciones venideras. Esta imagen no representa a la mujer. Si se bloquea, ve videos de perretes. También hace sus interpretaciones del Sagrado Corazón de Jesús, la serie es puro romanticismo. Conoció a su chico en primavera y Khamlichi le prometió que le pintaría un corazón diferente en cada estación. Ahora, por sus encargos y obra, lleva varias temporadas de retraso. Risas. En la actualidad, de manera recurrente, pinta además armas.

Últimamente pinto muchas armas. Estoy super bélica. Me resulta estéticamente atractivo transformar algo tan horroroso que solo lleva a un camino, la muerte, en colores flúor y pop. Me hace gracia convertirlas casi en gominolas. Rebeca Khamlichi.

Khamlichi´s War 2, Rebeca Khamlichi.

Le resulta muy curioso pensar que esta es una etapa pacífica. Nos debería preocupar que seguimos matando gente y animales. Cada vida es única, una edición limitada exclusivísima. Al último toro de la Vega se la han quitado. Está sorprendida, todo le parece un absurdo. Y afirma, no estamos en una época pacífica. Todos somos París. En consecuencia, ve una involución de la civilización.

En cuanto a sus proyectos más inmediatos, empezará a ilustrar otro libro. El primero fue La Ballena Azul con el periodista Nico Abad. Este otro será muy divertido. Asegura que hacerlo es un ejercicio de empatía, un reto constante. Hay que pintar sobre algo que alguien ya lo ha imaginado y le ha dado vida. Certifica que, al ser así, su nivel de exigencia es mayor. Verá la luz en 2016. Mientras tanto, pinta todos los días del año y, en cuanto pueda, producirá obra para una exposición. Su vida laboral gira entorno a los perros, si no fuera por ellos, Khamlichi no dejaría de pintar.