Parador El Saler: Últimos días

Con Eros y el 500X en el PARADOR DE EL SALER. Fotos: David Suárez Fernández.

Disfrutando con el 500X de una vida saludable junto al Mediterráneo.

Mochilla LOEWE y gafas CHRISTIAN DIOR.
Mochilla LOEWE y gafas CHRISTIAN DIOR.

El sol baña nuestra gran terraza. El mar está en calma. Salimos a correr por la arena de la Plata de la Punta, la playa del hotel. Estamos solos: ¡qué maravilla! Aquí la Asociación Xaloc trasladó, en tres ocasiones, huevos de tortugas marinas. Por ser una zona de reserva, con pocas molestias y sin limpieza mecánica de la playa, el equipo de voluntarios pudo cuidar del nido hasta el nacimiento de las pequeñas tortugas. El Saler, en el marco de su compromiso medioambiental,  colaboró con estos campamentos aportando sus infraestructuras y apoyando a los voluntarios en todas sus necesidades. También se puede colaborar entrando en Teaming aportando 1€ al mes en un seguimiento de tortugas marinas en el Mediterráneo.

Vistas desde la terraza de la habitación.
Vistas desde la terraza de la habitación.

Asimismo, me resultó muy interesante y didáctico saber que el Parador ofrece información detallada del Parque. Por ejemplo, en el litoral cercano a él, hay ballenas y delfines. Son difíciles de ver pero por estas aguas transitan el rorcual común, es el segundo animal más grande del planeta, y el cachalote (la “ballena” de Moby Dick) o el delfín común, el más escaso de todos y en peligro de extinción.

Libertad.
Libertad.
Antes de bajar a desayunar, les doy a Eros premios de su lata personalizada de SERESTO.
Antes de bajar a desayunar, les doy a Eros premios de su lata personalizada de SERESTO.

De los Paradores, aprecio muchas cosas, su cocina es una de ellas. El repertorio del desayuno lo componen panes y bollería casera, frutas, quesos y embutidos valencianos, horchata y fartons entre otras tantas opciones. Acostumbro solo a comer productos locales, así me siento más cerca de la tierra donde estoy.

Mi desayuno es casero, tradicional y lo protagonizan las mejores materias primas de la región.
Mi desayuno es casero, tradicional y lo protagonizan las mejores materias primas de la región.
Árboles a modo de esculturas en la puerta del PARADOR.
Árboles a modo de esculturas en la puerta del PARADOR.

Hablando del entorno, con el 500X nos fuimos a recorrer el Parque de la Albufera. En El Palmar, después del típico paseo en barca (40 minutos, 20€), que me recordó un poco al Tigre en el Río de la Plata, nos fuimos a comer. Elegí el restaurante Mornell (96 162 03 36), sirven platos de cocina tradicional valenciana. Nos sentamos en la terraza y al sol, es otoño y llevo una camisa. De aperitivo, ajo aceite casero, tomate y pan (3,40€). Volví a elegir una paella (22€).

Abrigo DOCKERS, gafas DIOR, camisa, arnés y correa MASCOBOUTIQUE.
Abrigo y camisa HACKETT, gafas CHRISTIAN DIOR, reloj MONTBLANC, arnés y correa MASCOBOUTIQUE.
Una de las paellas que disfruté en Valencia.
Una de las paellas que disfruté en Valencia.
Casa típica de El Palmar.
Casa típica de El Palmar.

El dolor es el agua que riega los jardines de la poesía y hace crecer sus árboles más lozanos. Vicente Blasco Ibañez.

Jugando un poco al golf.
Jugando un poco al golf. Gafas CHRISTIAN DIOR y equipación CLUB EL SALER.

En el Parador, jugué al golf. Como no me atrae demasiado, di unos golpes y me fui con Eros a jugar en la playa hasta el atardecer. Lo dejo en la habitación. Me voy otra vez a nadar al Spa y a disfrutar de mi sesión de masajes. Así escrito, parece que soy aún más inquieto.

All images are under copyright © David Suárez Fernández.
Zona de relax en el Spa.
Limpio a Eros con la espuma seca de SANO&BELLO, es de BAYER.
Limpio a Eros con la espuma seca de SANO&BELLO, es de BAYER.

Es la hora de cenar. En el restaurante me tiento con: croquetas, pulpitos encebollados al estilo del Palmar (15,50€), Esgarraet de pimientos rojos asados y bacalao (14€), dorada salvaje a la sal (21€), pato salvaje de la Albufera asado a la naranja (18,50€), el postre de naranjas en texturas y probé el cremat de horchata con helado de turrón y sopa de chocolate blanco (menú a partir de 34€). Así contado,  creo que como mucho y, es verdad, pero por lo delgado que soy no lo parece.

Naranjas
Las mejores naranjas de Valencia y en texturas diferentes.

Dormimos. Nos levantamos juntos. Mi ritual del desayuno fue tan largo como pude, dos horas más o menos. Me despedí de la horchata de Alboraya, lugar donde se originó la horchata, con un fartons. Aquí Valencia se toma en verano a 1°– 2° (no entiendo esto de 1º-2º).

En comunión con la naturaleza, me despido del Parque Natural de la Albufera.
En comunión con la naturaleza, me despido del Parque Natural de la Albufera. Abrigo PATAGONIA.

Con Eros nos fuimos a la playa. El sube y baja por las dunas mejor que cualquier todo terreno. Se parece a mí, no se agota. Seguimos la ruta por el bosque de pinos, más bien parece una selva de lo tupido que está. Seguro que habrá flebotomo, transmisor de la leishmaniosis, una enfermedad muy peligrosa. El mosquitero común aquí se debe dar unos buenos banquetes de mosquitos. De todas formas, estoy tranquilo, Eros está bien protegido con su collar SERESTO y la pipeta de Advantix. Él quiso perseguir a una musaraña gris. Cantan un jilguero. Nos hicimos amigos de unos ciclistas.

Todo lo que se ve es a deportistas disfrutando de la naturaleza.
Todo lo que se ve es a deportistas disfrutando de la naturaleza.
A nuestro paso, vuela una grulla común en los arrozales de El Palmar.
A nuestro paso, vuela una garcilla bueyera en los arrozales de El Palmar.

Llegó la hora de irnos. Salimos por El Palmar. Activé el Cruise control (control de velocidad) a 120km y puse rumbo a Madrid. Este coche va como una seda, me he enamorado de este nuevo compañero de viaje.

Disfrutando del viaje de regreso a Madrid.
Disfrutando del viaje de regreso a Madrid.