Mónica Rodríguez: Escritora Premio ANAYA

Mónica Rodríguez y Poe en la biblioteca de su casa en La Latina (Madrid). Foto: David Suárez Fernández.

El “XIII Premio ANAYA de Literatura Infantil y Juvenil 2016” es para esta amiga mía por “Alma y la isla”.

La escritora asturiana, Mónica Rodríguez, ha recibido hoy un nuevo premio, se trata del reconocido Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil. Para darme la noticia, Mónica me recibió en su casa junto a Poe, un perro adoptado de dos años, y al resto de su familia.

Mónica es una amiga a la que aprecio mucho y una escritora de literatura infantil y juvenil maravillosa. Hasta el momento ha publicado veintisiete libros y ha recibido varios galardones. La nueva obra premiada se publicará durante el primer trimestre de 2016. Mientras tanto, les invito a conocerla.

¿Cómo empezaste a escribir? Empecé a escribir con mi hermana cuando tenía 10 o 11 años. Dormíamos juntas. Cuando nuestros padres nos decían que apagáramos la luz, en vez de dormir, lo que hacíamos era escribir las aventuras de los Cinco que nos habría gustado vivir. En lugar de estar en la cama, estábamos en lo profundo de una cueva o en lo alto de una montaña con nuestro perro. No teníamos perro, pero en nuestra fantasía, sí. También comíamos muchísimos bocadillos. Ese es mi primer recuerdo escribiendo. Luego nunca dejé de hacerlo, quizás porque siempre me ha gustado mucho leer. Empecé escribiendo poesía y luego derivé a cuentos infantiles para decirle cosas a mis amigos que no me atrevía a decirles de otra manera.

A la hora de emprender una nueva aventura literaria, ¿cuáles son los temas que cautivan tu interés? Depende del momento, normalmente son temas que me llegan muy adentro, temas que afectan a mi vida íntima familiar o a mi entorno cercano y, a veces, no tan cercano.

¿Quiénes te inspiran a quiénes admiras?
Hay muchas personas que me inspiran, empezando por mis hijas y siguiendo por cualquiera a la que le sucede algo, lo que leo en los periódicos, lo que cuenta alguien. Creo que todos los seres humanos tienen una historia detrás y es emocionante descubrirla. Admiro a mucha gente, a muchos escritores. Los libros son también una gran fuente de inspiración.

Una de sus hijas estudia piano en el Conservatorio y, muchas veces, acompaña a su madre mientras escribe.
Una de sus hijas estudia piano en el Conservatorio y, muchas veces, acompaña a su madre mientras escribe.

¿Tienes manías o rituales a la hora de escribir?
No tengo muchas. Sí tengo mis rituales porque soy muy disciplinada pero no son manías, puedo cambiarlas perfectamente.

¿Qué libros has leído de pequeña y cuáles lees ahora?
De pequeña leía “Las aventuras de Los Cinco” y otros libros de Enid Blyton, que era lo que se leía entonces. También “Guillermo el travieso”, “Antoñita la fantástica”, libros que había leído mi madre en su infancia y que había por casa. Teníamos una colección muy grande de libros. Ahora leo de todo, libros para niños, para adultos… Me gusta mucho la literatura con mayúsculas, la que te llega, la que te emociona, la que te conmociona. La que te mueve y te conmueve.

¿Por qué escribes para niños?
Me fascina la mirada limpia de los niños, la mirada nueva. Mi infancia fue feliz, no sé si ese un motivo o no pero muchas veces escribiendo para niños o de niños revivo mi infancia. Y eso me parece algo absolutamente maravilloso.

¿Sabes cómo terminan tus relatos antes de comenzarlos?
Normalmente no, es más, casi nunca lo sé. Empiezo por algo que me motiva y que me mueve a escribir y me dejo llevar. La mayoría de las veces no sé donde terminan y, en ocasiones,  algunas ni siquiera terminan.

¿Qué me puedes adelantar de “Alma y la isla”?
Es la historia de una niña africana, de Etiopía, que se viene con su familia a Europa en busca de un futuro mejor sin saber nadar, sin saber qué les va a pasar. Emprenden un viaje muy difícil, atravesando un desierto, sometidos a las mafias, cruzando el mediterráneo en unas condiciones terribles. Son gente desesperanzada que cuando llegan -los que llegan- no encuentran lo que venían buscando. En realidad el libro no trata de esto sino que cuenta la relación de esta niña con el hijo menor de la familia de pescadores que la acoge en su casa porque los centros de acogida están saturados. Es una relación difícil porque el niño al principio no acepta que ella se lleve todo el protagonismo. Es un libro que me ha removido mucho. He vivido en primera persona toda esta tragedia que sacude a tanta gente y que nosotros vemos desde la comodidad del sofá, a través de la televisión.

¿De dónde sacas el nombre de Alma, qué significa para ti?
Quise que la niña se llamara Alma porque en nuestra cultura y en nuestra concepción de las cosas, es ahí, en el alma, donde reside nuestra esencia, la emoción, todo lo que somos. Alma no es un nombre africano, pero sí que lo es Almaz, que significa diamantes. En en el juego con ambos nombres, ella se llama Alma pero en realidad es Almaz. Me pareció muy bonito que existiera ese nombre terminado en “z”, que es mucho más que alma.

¿Los hechos o personajes son de ficción o están basados en la realidad?
Son ficción pero están basados en la realidad. Leí un reportaje sobre Lampedusa, una pequeña isla italiana, frente a la costa de Túnez y Libia, a la que desde hace muchos años, llegan riadas de emigrantes huyendo de la miseria, de la guerra, de la dictadura de algunos países africanos. Como los centros de acogida están saturados, muchas veces las propias familias de pescadores que rescatan a los emigrantes del mar, los acogen. Hay una historia muy bonita de un niño que llegó hace muchos años de Eritrea, un lugar donde hay una de las dictaduras más cerradas y violentas del mundo, y que se quedó en la isla ayudando al resto de emigrantes. Conoce sus lenguas y el terrible viaje que han emprendido y que solo algunos finalizan con vida. Se casó allí con una italiana, abogada. Ambos dedican todo su tiempo a ayudar a todas las personas que llegan por mar de manera ilegal y en unas condiciones terribles. Ese chico aparece en mi relato, aunque con otro nombre

¿Qué hay que hacer para ser escritor?
Leer, leer mucho. Escribir y corregir. Corregir mucho.

¿Cómo se logra que te publiquen un libro?
Con mucho tesón, la verdad.  Yo que tengo una trayectoria larga y que se supone que tengo cierto reconocimiento, todavía me siguen rechazando textos en las editoriales. Hay que tener mucho voluntad, mucha paciencia y fe en uno mismo porque, claro, cuando te rechazan llegan las dudas. Hay que confiar en uno, pero también darse cuenta de que a veces las cosas que haces no han salido bien. Siempre hay que mejorar, trabajar para superarse.

¿Qué consejos darías a alguien que quiere ser escritor o escritora?
Primero, que no piense en publicar. Segundo, leer muchísimo y escribir muchísimo y corregir muchísimo. Esto es así. Hay que tener muy cerca una papelera. Empezar. Tener mucho tesón, y escribir lo que de verdad le sale a uno de dentro, sin pensar si será publicable o sin tratar de imitar a otros, de falsear tu propia voz.

¿Cuál va a ser tu próximo libro?
Está siendo, no se si terminará de ser o no. Es un libro que sucede en la India, con un niño y un elefante. Es un libro que me está costando mucho porque es una cultura muy diferente a la nuestra y estoy metida absolutamente de lleno, estoy viviendo ahora mismo en Kerala con los elefantes. Espero que me salga un buen libro, no lo sé, estoy en el proceso de documentación, de primera escritura y feliz. Es más, sé manejar un elefante, ahora me pones un elefante y se dirigirlo perfectamente. Risas.

Uno de sus últimos libros, me resultó muy gracioso.De todos los libros que has publicado, ¿cuál es tu favorito y el qué menos te gusta?
Con los que menos me identifico son con los libros de Candela, súper espía. La idea original y el personaje, que por cierto es muy divertido, son de Mónica Carretero, que es una ilustradora maravillosa. No podría decirte cuál o cuáles de mis libros son los que más me gustan porque en la mayoría hay mucho de mí, forman parte de mí y los siento muy íntimos. Entre ellos está “Trumpet”, que va a salir el año que viene en Edelvives. También “Alma y la isla” es un libro especial para mí por todo lo que he vivido al escribirlo. Hay algún otro que ni siquiera sé si alguna vez será publicado, pero que yo considero de lo mejor que he escrito. Aunque es verdad que siempre pienso que el libro mejor de todos es el libro siguiente que voy a escribir porque siempre voy a mejorar. Es el que más me ilusiona.

Mónica Rodríquez y Poe, él tiene dos años y fue adoptado en Granada.
Mónica Rodríquez y Poe, él tiene dos años y fue adoptado en Granada.

¿Escribes sola o acompañada?
Acompañada de Poe, por supuesto. Siempre conmigo, detrás de mí. A veces le leo párrafos. En otras ocasiones, me obliga a dejar lo que estoy escribiendo y a sacarlo a pasear. Me viene muy bien parar, pensar, porque a veces uno se obsesiona, se obceca y entonces hay que detenerse y dejar que la historia fluya. Pasear me viene muy bien para pensar y también aprovecho ese tiempo para leer, tiempo difícil de encontrar. En casa cuando surge: ¿quién hace la comida y quién saca a Poe? Enseguida digo: ¡Saco a Poe, saco a Poe yo, me lo pido!  Así aprovecho un rato para pensar, para leer.

¿En tus 30 obras, Poe está presente en alguna de ellas?
Sí, Poe tiene un libro propio. Se titula “Nunca más”. Es el protagonista junto a un niño y un personaje obsesionado con Poe, el de verdad, Edgard Allan Poe. Y aunque aún no tiene editor, sí tiene ilustradora. Es Teresa Novoa, una ilustradora estupenda, cuyo trabajo conozco de siempre. Un día, en el parque sacando a Poe, me puse a hablar con la dueña de Lúa, una perra preciosa, con la que coincidía en ocasiones. Hablando, hablando me dijo su nombre y resultó ser ella Teresa Novoa. Asombroso. Así pues esa historia solo la puede ilustrar ella.