Salzburgo, Escenario del Mundo: Últimos días

Eros en los jardines de la firma Gössl. Fotos © Christian Oliva-Vélez.

Del histórico y lujoso Sacher, pasamos a una estancia biológica y de diseño. Eros jugará en la fortaleza medieval y pasearemos junto a la casa de Stefan Zweig, el escritor que me acompaña durante todo este viaje. Visitaremos la mejor firma de ropa tradicional. Nos recibirá el caricaturista más importante de la ciudad. Me convertiré en fan de los huevos de Mozart. Y os descubriré las mejores tiendas de Salzburgo. Nos esperan unos días muy entretenidos.

Lobby.
Lobby del hotel Ausperg.

Estamos en la Villa del Hotel Ausperg (HD 165- 310 € y suplemento 10 € por perro/noche). Los dos edificios son del 1900 y reformados en el estilo Jugendstil (Modernista). Desde la calle, con una tarjeta, accedimos directamente al edificio y a la habitación sin necesidad de pasar por la recepción. La habitación es espaciosa, confortable y austera. Hay un equipo de sonido con una selección estupenda de música y libros como el del famoso Peter Rigaud, fotógrafo estrella nacido en Salzburgo. Tengo ganas de probar ya el desayuno, es ecológico a base de productos de la región, muchas cosas las preparan ellos mismos como el muesli ayürvedico, que se sirve caliente, y mermeladas. Ausperg tiene jardín, un oasis muy agradable, cuenta además con Spa y terraza. Brinda como amenities:  bicicletas, Wifi, mini bar, flores, música y libros en la habitación. Su bar es muy agradable, ponen buena música, hay flores frescas y tartas recién hechas.

Fachada principal del Hotel Auersperg. Foto: Cathrine Stukhard.
Fachada principal del Hotel Auersperg. Foto: Cathrine Stukhard.
Un vista obligada.
Un vista obligada.

Paseamos cerca del Auesperg, en el parque Kurgarten. Dejo a Eros y me voy a visitar el cementerio, los perros no pueden acceder. Vale la pena entrar. Está nevado. Reposan aquí miembros de la familia Mozart, Wagner, Hydn entre otras tantas que conforman la historia de la ciudad. Reconozco los barrotes donde se escondieron los protagonistas de “Sonrisas y Lágrimas”. En una roca, al lado de un molino de agua y de un cementerio, compré panes caseros y recién horneados en Stiftsabäckerie St. Peter, todo un baluarte desde el siglo XII.

En pocos minutos, con Eros subimos a las montañas. Pasamos por la puerta de la casa del escritor Stefan Zweig (donde trabajó 20 años) y llegamos hasta la iglesia de Maria Plain, estos son algunos de los lugares más significativos. Tanto es así que Mozart le dedicó a la Virgen del templo La Misa de Coronación. Subimos en un tren cremallera, con la Salzburg Card (todo incluido desde 24€/24hs. a 42€/72hs.), hasta la fortaleza medieval. Tardamos solo 2 minutos. Festung Hohensalzburg es el símbolo de la ciudad. Me siento como si retrocediera 900 años. Ha sido un bastión inexpugnable. Eros y yo pudimos acceder, las vistas panorámicas son impresionantes. Aquí conocí a una joven austriaca y a su perro, uno grande. Ella es dog friendly traveler, está viajando por el país con su perro. Entre cañones, Eros corrió y comió nieve. El bosque que hay bajando a la ciudad, en Mönchsberg (una de las cinco montañas de Salzburgo), tiene mucho encanto.

“Toda la belleza que he visto en otros lugares me parece poca en comparación con la hermosura celestial de la naturaleza de Salzburgo. “ Wolfgang Amadeus Mozart

F
Escena típica orquestada por la casa Gössl.
Eros haciendo nuevos amigos.
Eros haciendo nuevos amigos.

Ala mañana siguiente, descubrí Gössl, una firma excepcional donde confeccionan la mejor indumentaria tradicional austriaca. La marca tiene un palacio en el medio del campo, rodeado por montañas nevadas. Después de hacer correr a Eros por sus jardines, entro para descubrir la colección de hombre de Gössl. Me gusta casi todo. El look austriaco es tentador pero no me veo llevándolo en otros países. Mejor me voy a comer Austria. En la parte de abajo hay un restaurante. El ambiente es auténtico y elegante. Me senté y probé su cocina: ¡me encantó! A Eros lo reclaman de una mesa vecina. Me presento, uno es un diseñador de moda que al parecer es muy conocido aquí. Nos unimos a ellos para el café y saqué una foto de los dos. Pasé por la tienda de productos regionales. No sé qué elegir, todo tiene muy buena pinta.

All images are under copyright © Christian Oliva-VélezVolviendo, con unas nueces, pasamos por las vías del tren de la estación de Salzburgo. Nos espera para tomar el té Thomas Wizany en su casa. Él es arquitecto y un reconocido ilustrador, renovó la casa-museo de Mozart y el Convento de San Pedro y hace las caricaturas del diario local, el Salzburger Nachrichten. Le llevé unos tulipanes amarillos. Llevar flores o algo que ha cocinado uno en casa es lo adecuado cuando te invitan a una casa austriaca. En su fabuloso piso tiene piezas creadas por él y con mucho ingenio. Me fascinó su piano de cola realizado en madera económica y vacío donde colocó el teclado de un órgano eléctrico, un viejo violín reconvertido en lámpara de pared y un racimo de trompetas antiguas de bronce que hacen de lámpara de mesa. Conversamos muy animadamente, conocí su obra y me regaló uno de sus libros de caricaturas. Es un tipo brillante. No podía tener mejor despedida de Salzburgo.

El caricaturista Thomas Wizany en su escritorio.
El caricaturista Thomas Wizany en su escritorio.
Confitería
Confitería Fürst, el creador de los Mozartkugel.

De regreso al hotel, como hice durante los últimos días, paso por Fürst. Elijo su pequeño local de la calle Brodgasse 13. En la otra tienda, como es grande, hay demasiada gente y oferta. Compro los famosos huevos de Mozart. Se trata de un bombón de chocolate con mazapán y pistacho creado en 1884, una tentación llamada Mozartkugel en honor a Mozart y que, aún hoy, se sigue realizando con el mismo proceso artesanal. En este barrio está Schatz Konditorei, una encantadora confitería con muy pocas mesas (5 o 6) ubicada en un patio (cafés 2,60€ y pasteles 5€). Entramos. Aunque cenaré en un rato, probé un par de dulces. El sabor de recién hechos y la mejor materia prima son notables. El ambiente tiene mucho encanto, música clásica y gente elegante. Llegamos rendidos a la habitación.  Tengo una mesa reservada en el hotel. Una vela encendida, un tulipán y una breve carta de platos orgánicos y de la región. El ambiente es muy tranquilo. Mientras van llegando los platos, me entretengo con un libro de Adolf Loos (Ed. Taschen), uno de los más importantes profetas de la arquitectura moderna y fue toda una celebridad en Austria.

Crema de verduras y pan orgánico.
Crema de verduras y pan orgánico.

Como este es mi último post de Salzburgo, comparto mis direcciones preferidas de shopping. Además de las que ya he descrito en mis anteriores post, durante estos días creo haber encontrado lo mejor de la ciudad. Toma nota. Un paseo obligado es la calle Getreidegasse, es ornamental, los carteles de sus locales comerciales y los patios interiores son pintorescos. La calle que más gusta a los locales es Linzer Gasse. En casi todos están permitidos los perros, salvo en la mayoría de restaurantes. Otra opción, modesta, en el centro histórico, es Jahn-Markl (desde 1408) y está en Residenzplatz 3. Junto al río, sombreros de Austria y Alemania en Collins-Hütte. Höllrigl es la librería más antigua, vale la pena visitar la primera planta. Delicatessen en Azwanger, sal en Rigler´s (Kranzlmarkt 5) y chocolates en La Chocothek (Getreidegasse 40).

La casa de música con el mejor trato y repertorio está en el centro histórico. La recomendación de su experto propietario es: Mozarteum, Beethoven por Karajan, Mozart por Nikolaus Hanoncourt, el arpa de Xavier de Maistre y un vídeo del percusionista Martin Grubinger. Me hice con algunos de ellos. Los escuché en la habitación. Ahora lo hago en casa y me recuerdan a Salzburgo. Para potenciar, más aún si cabe, este viaje sensorial, en Fitur, Austria me regaló un cargamento de Mozartkugel. Con ello, por unos días, mí paladar también viajará hasta allí.

La música es el alimento del alma. Shakespeare.

Un descubrimiento, la tienda de Madero Collectors Room. Es el paraíso para todo coleccionista del buen gusto. Su dueño selecciona obras de arte y objetos de diseño del siglo XX, desde la legendaria porcelana Herend, Pablo Picasso, Charles & Ray Eams a lámparas de Jürgen Reichert y cristales de Lobmeyr. Su casas y la de su pareja han salido en revista y libros de decoración. Los dos son amantes de los perros y tienen un bulldog. No me pude comprar nada de Madero. ¡Quiero volver a Salzburgo con mucho dinero!

Pero toda sombra es, al fin y al cabo, hija de la luz y sólo quien ha conocido la claridad y las tinieblas, la guerra y la paz, el ascenso y la caída, sólo éste ha vivido de verdad. Stefan Zweig.