My Puente Romano: Primer día

Fotos: Christian Oliva-Vélez.

Tengo carta blanca en el Beach Resort & Spa más exclusivo de Marbella. Entre geranios y el Mediterráneo, este hotel de Gran Lujo me tentará con el perfume de sus jardines, dos estrellas Michelin, comida ecológica, su estupenda playa, tenis, equitación y me hará bailar en La Suite, su renovada discoteca.

All images are under copyright © Christian Oliva-Vélez.
Eros es el primero en estrenar las habitaciones de los hoteles de España y resto de Europa.

Estamos en la Milla de Oro de Marbella, la zona más privilegiada de la Costa del Sol. Estuve en este lujoso resort de playa en el pasado, el presente tiene muy buena pinta y el futuro, más inmediato, solo sé que lo viviré aquí. Daniel Shamoon, de origen iraquí y magnate británico, accionista mayoritario de los grandes almacenes Mark & Spencer, es el propietario actual de este sello de calidad The Leading Hoteles of the World. En este territorio de hedonismo, dejaré que el tiempo corra sin preocuparme por nada.

La suite elegida para Eros y para mí para estos tres días es estupenda, el colorido y las combinaciones de sus telas me recuerda a los mejores hoteles de Londres (+34 95 282 09 00; HD desde 350€). Descubro que su decorador es Andrew Martín, afamado interiorista británico. Todo está impecable. Las construcciones están bañadas de blanco absoluto y engalanadas por macetas azules con geranios. Es un pueblo andaluz perfecto y muy pintoresco. No paro de hacer fotos.

Buscando un tesoro.
Buscando un tesoro en la Milla de Oro.

Deshago el equipaje y me voy con Eros a descubrir el hotel. Por aquí pasearon y pasean también grandes figuras del deporte, del espectáculo y de la alta sociedad internacional. Por los senderos, embriagado por el perfume de las flores y la belleza de este conjunto botánico subtropical de 400 especies, llegamos al mar. Suelto a Eros, corre extasiado de felicidad. Hay algas, conchas en la orilla y alguna medusa. Huele a mar. Eros escarba en la arena, estoy atento a ver si encuentra algún tesoro que resuelva nuestra vida. Por lo pronto, después de hacer 3 km, por la Promenade, llegamos hasta Puerto Banús. El viaje y el paseo han dejado agotado a Eros. Me acompaña a comer en la terraza del Sea Grill, a él le traen un recipiente con agua. En su buffet, mirando al mar, probé la mejor materia prima de la región. Cangrejo real, bogavante azul nacional y pescados de la zona como el Urta, besugo voraz, sardinas, ortigillas y salmonetes. No me privé de nada.

Junto a una de las piscina, meriendo en Rachel´s (a partir de 10€, abierto de 9hs a 18hs y en verano cierra a las 20hs de lunes a domingo). Este lugar lo regenta Raquel Zamora Mariño, una mujer estupenda que recorre el mundo en busca de los mejores secretos bio para compartir. El ambiente es muy chic, está entre Miami Beach y la Provenza. Su carta de zumos es irresistible, voy a probar tantos como pueda. La tarta de queso con jengibre y lima es una delicia.

No hay amor más sincero que el amor a la comida. George Bernard Shaw.

All images are under copyright © Christian Oliva-Vélez.
Thomas Stork chef ejecutivo de Puento Romano.

Por la noche, en el Sea Grill, ceno con amigos y Jorge Manzur, el director del Puente Romano. Él también tiene un teckel, el suyo es de pelo duro, y siempre viaja con él. La cena está orquestada por Thomas Stork, chef ejecutivo del hotel. Parece un ágape del Imperio Romano. Pruebo erizos de mar, concha fina, ortigillas, voleiras, micro hierbas, todo esto viene de Vélez Málaga. Su citronella fresca tiene un aroma y un sabor fabuloso. A la hora de comprar materias primas, la primera elección de Stork son los proveedores de la provincia. También está el cactus nopal, traído de México, y un ceviche vegetal con aloe vera e inspirado en el Pacífico. Fue una noche muy entretenida.

Para recompensar a Eros por mi ausencia, aunque son las dos de la madrugada, nos vamos por el paseo marítimo hasta Marbella. A estas horas, solo hay farolas encendidas, no hay un alma. Sin temor, este sendero es aún más agradable de noche. El ritmo de las olas y las estrellas nos acompañan. Eros y yo lo disfrutamos muchísimo. Al haber caminado tanto, y sin estar preparado, me hice hasta ampollas, debería haberme puesto mis Nebula de Geox para hacer estos 6 km. Entre sábanas blancas, ambos caímos rendidos.

Para saber cómo sigue “My Puente Romano”, no te pierdas la crónica del próximo jueves.