Praga adora a Eros, 5

Disfrutando del paseo en barca por el río Moldava. Fotos: David Suárez Fernández.

Belleza. Obras del pasado y del presente, gastronomía y amplia oferta de planes hacen de Praga una ciudad para bebérsela con tranquilidad. Eros sigue el ritmo, parece que ni él se quiere perder nada.

Después de comer en Kampa Park (1.000 CZX p/persona), salgo en busca del postre. Antes, en el herbolario Country Life Liliova (el mejor de la ciudad), me hago con un aceite esencial de árbol de tilo. En Choco Café Rodinná Cokoládovna pido uno de sus clásicos, chocolate caliente con base de nueces y nata recién montada, delicioso (69 CZX). El lugar es auténtico y acogedor. Para no perderse esta experiencia, conviene reservar mesa (calle Liliová 4/250).

Recorrí el monumento de Jan Hus, de noche es impresionante. Contemplando la belleza de Nuestra Señora de Tyn no dejo de pensar que puede aparecer un dragón. Llegamos a la Ciudad Nueva.  Una curiosidad, el semáforo en verde para el peatón emite el sonido que hacen las cigüeñas. Me encuentro con el Teatro Estatal de Praga, aquí Mozart estrenó Don Giovanni.

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Teatro Estatal de Praga, aquí Mozart estrenó Don Giovanni.
Escaleras del Café Cubista.
Escaleras del Café Cubista.

Más tarde, descubro diferentes expresiones de arte con aroma a café. Visité el Café Mucha, sus lámparas Art Noveaux son lo más bonito del lugar, el Café Cubista, el único del mundo, todo es una réplica del original. Al igual que el Café Imperial, no me resultaron tan acogedores como el Café Savoy. Entramos con Eros en la famosa Galería Lucerna. En su interior, del techo cuelga una escultura de San Wenzeslao con su caballo muerto. Me gustó el vitreaux dedicado a Tesla. Unas calles más allá, sin mirar el mapa, di con la escultura de la cabeza de Frank Kafka. Esta es una gran obra de David Cerny, de esas cosas que no hay que dejar de ver. Apoyado en un árbol, me quedé un rato contemplando esta interpretación de la metamorfosis. En ella se refleja el cielo y los rayos del sol: ¡es fascinante!

Viajar es fatigoso, pero no podría vivir sin viajar. Frank Kafka.

Pandilla checa en el puente de Carlos.
Pandilla checa en el puente de Carlos.
En el río Moldava el entretenimiento multisensorial está asegurado.
En el río Moldava el entretenimiento multisensorial está asegurado.

Volviendo a la Ciudad Vieja. En la rivera del Moldava, me siento en una terraza. Un músico ameniza el atardecer (cerveza 500 ml, 56 CZX). Aquí se dan cita personas dispares que comparten mesa. Se trata de un lugar muy entretenido. El río, la música en directo, cervezas, patos y barcas. No puedo estar en un lugar mejor. Cuando cae el sol detrás del Mirador de Petrín, en el hotel, me preparo para la cena. Pido un taxi en la recepción. Llego al restaurante Cestr (calle Legerova 57/75), está de moda. El ambiente es estupendo. Regentado por locales, materia prima excelente y buena atención (800 CZX p/ persona). Por esta zona también está el barrio gay. Dejo a Eros en el hotel. Cruzo al Hemingway Bar, es elegante y muy acogedor (calle Karolíny Svetlé, 26). El trato es fantástico. Petr Slavícek, uno de sus expertos bartenders, me prepara un cocktail a medida. Agradecido, brindo por la República Checa: nas zdraví!

Atardecer, música y cerveza en mesas compartidas.
Atardecer, música y cerveza en mesas compartidas.
Coronas.
En la rivera del Moldava, una cerveza de 500 cc vale 56 coronas (2 euros).
Una carta muy interesante. Camisa MIRTO.
Una carta muy interesante. Camisa MIRTO, pantalón DOCKERS y zapatillas GEOX.
U
Uno de los bartenders del Hemingway Bar.

En la cama, enamorado de Praga, escuchoLa ci darem la mano”, el dueto de Don Giovanni. Mañana nos vamos a Kutná Hora, ciudad de la Unesco. El próximo jueves compartiré nuestra experiencia medieval.