Un viaje a Nantes: Segundo día, 3

En las salinas de la Tierra de Sal. Gafas HUGO BOSS, camisa DOCKERS y arnés MASCOBOUTIQUE. Fotos: David Suárez Fernández.

Nos adentramos en Guérande, una linda villa medieval bretona. Más tarde, visitaremos la Tierra de Sal y cenaremos en Nantes. Serán, más de tres destinos en un día.

Nantes
Hoja de ruta de este día dog friendly traveler: Nantes, La Baule, Guérande, Tierra de Sal y regresamos a por más Nantes.

Desde La Baule, hicimos 10 minutos en coche hasta Guérande. Las murallas son poderosas, están intactas. La puerta de Saint Michel, la entrada principal, es imponente. Desde el siglo XV, impresionó a los invasores. Pasando a través de ella, a la derecha, en dos piedras rectangulares casi perfectas, y a la altura de mi pecho, veo unos símbolos. Mi guía me cuenta que fueron realizados por quienes las habían creado siglos atrás, cuando sus artífices no tenían derecho a la autoría de la obra. Las piedras hablan de tiempos pretéritos, así lo afirma Honoré de Balzac en su novela “Beatriz”. Continuamos por la calle Saint Michel, la calle comercial. Es muy pintoresca. Casas bajas, blasones y la bandera de Bretaña. La oferta es diferente a la que vio Balzac, no hay trajes bretones ni las telas blancas que llevaban los salineros.

All images are under copyright © David Suárez Fernández.
Con los rayas captados por David, mi maravilloso fotógrafo, parece que acabamos de llegar del futuro. La muralla de Guérande se mantiene intacta.
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Las NEBULA de GEOX me llevan suspendido hasta la Edad Media.

Este pueblo encantador es, pues, el Herculano del feudalismo, sin el sudario de lava. Honoré de Balzac.

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La bandera de Bretaña, Guérande fue una ciudad destacada del ducado de Bretaña y muy apreciada por los duques.
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Mirando a los tejados de la calle principal descubrí dos perros, este es uno de ellos.

Pensaba que los macaroons de Ladurée eran los mejores hasta que pruebo los de Christophe Roussel (12 u, 19,90 €). Vivo el presente saboreando las creaciones de este pâtissier chocolatier, miembro del Relais Desserts Internacional y uno de los mejores de Francia según la prestigiosa guía Gault Millau. Unos adoquines más arriba, compré una lata de sardinas en La Belle Iloise, las mejores conservas hechas a mano de la Bretaña (115 g, 2,95 €). A dos pasos llegamos a la Colegiata de Saint Aubin. ¿Estaremos en la Edad Media? En ese caso, elijo ser un barón bretón con muchos perros. Contemplo su estilo gótico-renacentista. Repican las campanas y vuelan los pájaros. La misma escena vivió la familia Du Glaisquin, la más noble de la comarca, y otras en el medioevo. En la esquina hay una casa blanca y celeste. Como la describe Balzac: una imagen exacta del pasado.

Calle principal, comercial, de Gueránde.
Calle principal, comercial, de Gueránde.
Saliendo de la villa con Eros y la responsable de Turismo de La Baule.
Saliendo de la villa con Eros y la responsable de Turismo de La Baule.

Me fascina la flor de sal y la de Guérande es muy apreciada en el mundo entero. En cinco minutos, llegamos con mi guía a las marismas. Me quedo un rato admirando las salinas de la Tierra de Sal. Me desvelan que el control de su elaboración es exhaustivo. La sal se recolecta a mano y se almacena por tres años para comprobar su calidad. En su evolución, afectan tres factores: el mar, el sol y el viento. Esta sal es de calidad superior, está certificada y se comercializa a nivel mundial. Me tentó su tienda. Compré flor de sal (250 g, 4,60 €) y crème caramel Saint-Guénolé con flor de sal (5,70 €) y caramelos con mantequilla.

Contemplando el reino de la sal.
Contemplando el reino de la sal.
All images are under copyright © David Suárez Fernández.
Las salinas, un lugar mágico y lleno de vida.
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Coquetas bolsa de flor de sal (el caviar de la salina), se recoge con suma atención y gestos gráciles.
Vistas de 360° desde Le Nid. Foto: Patrick Messina/ LVAN .

Estamos en las vías del tren, qué pocas ganas de irme de La Baule. Por fortuna, aún nos queda esta noche y mañana para disfrutar de Nantes. A las nueve, cené en Le Boudoir. La imagen del resto es un cuadro de un Beagle con marco barroco. En este ambiente de terciopelo color púrpura, Eros se quedó dormido, está agotado. La carta es muy tentadora. Para despedirme de mi última noche en esta ciudad, tomé una copa en Le Nid. Este bar está en el piso 32 de la Torre de Bretaña. Con estas vistas de 360º, me despido de Nantes de noche. Mañana visitaremos el último castillo a orillas del Loira antes del Océano, el Jardín de las Plantas, algunas obras de arte contemporáneo y comeremos en el restaurante de moda durante el festival Le Voyage à Nantes (1.07 al 28.08). El próximo jueves, no te pierdas el comienzo de nuestro último día en Nantes.

All images are under copyright © David Suárez Fernández.
Llegando con Eros y la responsable de Turismo de La Baule-Escoublac a la estación de tren para irnos a Nantes.
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En el andén, mi hijo no humano esperando el tren.