Despidiendo el año desde el Four Seasons Hotel Buenos Aires

Brindando con un smoothie detox en La Mansión del Four Seasons Hotel Buenos Aires. Gafas GUCCI, camisa GARÇON GARCÍA y collar MASCOBOUTIQUE. Fotos: Christian Oliva-Vélez.

Celebré un día de salud en La Mansión de la Belle Époque, piscina, dieta saludable, yoga, Spa y una gran alfombra para Eros. Se va el 2016 con el mejor regalo, Eros está sano.

Días atrás, Eros presentó unos síntomas que me llevaron a medirle la glucosa. Después de las mediciones con el glucómetro, le diagnostican diabetes. El tratamiento, insulina de por vida. El mejor endocrinólogo de Argentina estuvo al corriente del caso. Sufrimos los dos. Después de varias punciones en la orejas e interior del labio, de la compra de insulina y glucómetro, recibimos los resultados de sus dos analíticas y: ¡Eros está sano! La veterinaria Diógenes (Av. Gral. Las Heras, 1977) había medido equivocadamente sus niveles de glucosa.

Es Navidad y el mejor regalo es que Eros está sano. Él sabe vivir el presente mejor que yo. Necesito mimos para quitarme de encima tanta mala energía. Elijo el Four Seasons, que tiene la única piscina al aire libre en un hotel de lujo en Recoleta, mi barrio. Avenida Alvear, mi calle de la infancia y de mi primera etapa de adulto. Bajamos por la calle Cerrito, donde está La Mansión del hotel, es el palacio Álzaga Unzué y está declarado como Bien de Interés Histórico Artístico (año 1920). Los primeros dueños de esta suntuosa casa, que no tuvieron hijos, convivieron con varios perros. Accedimos al Four Seasons por el moderno edificio de la calle Posadas. Para mí, esta fue siempre la parte más linda de Buenos Aires, tiene pinceladas de Europa. Entramos en un mundo azul, relajante. Alfombra, lámparas de cristal y árbol de Navidad en azul. El mostrador de la recepción está revestido con piedras semi-preciosas de tonalidades azul y brillantes. El ambiente está perfumado por una fórmula exclusiva de Fueguia 1833, la firma del perfumista Julián Bedel. Al frente de esta insignia en la hostelería de Sudamérica, que fue reformada con 50 millones de dólares, está el empresario dubaití Ali Saeed Juma Albward.

El azul predomina en el lobby y en el mostrador de la recepción del hotel.
El azul predomina en el lobby y en el mostrador de la recepción del hotel.
Eros adora las alfombras, se pone muy contento.
Eros adora las alfombras, se pone muy contento.
Rincones de La Mansión del Four Seasons Hotel Buenos Aires.
Contemplando la La Mansión del Four Seasons.
Salón para Eros en La Mansión del Four Seasons.
Salón para Eros en La Mansión del Four Seasons.

Rodeados por una boiserie de roble, imponente, encontramos la cama de Eros junto a la chimenea de estilo eduardiano. También hay un conejo de peluche, comida, bowls y agua Evian (las mascotas, pequeñas o medianas, que se hospedan en el hotel, no pagan extra). Él piensa que, como en todo hotel donde le han preparado su cama, que La Mansión entera es para nosotros. Por lo pronto, se ha ido a recorrerla. Tomo un smoothie detox con kale. Juego con Eros hasta que deja sin orejas al conejo. Me preparan la mesa para el almuerzo en la galería. Rodeado de columnas corintias, agapantus y plantas, tomo de aperitivo hummus con chips de pan pita, moutabel con crudités y guacamoles con nachos. De entrada, elijo una ensalada. El plato principal es un pescado con ensalada de Quinoa. Todo fue servido sobre recipientes de madera. De postre, mousse de chocolate. En este ambiente de lujo, entre francés, tropical y argentino, no faltó el helado. Aquí los firma Dolce Morte, su artífice es Joaquín Grimaldi, chef patissier del hotel. Pedí el de lima con jengibre confitado. Todo estuvo exquisito. Después de un té de flores de manzanilla, mientras Eros duerme la siesta, leo a Víctor Hugo al sol. Tras cinco días de angustia y tensión, he vuelto a sonreír. Cierro los ojos. Me siento agradecido y afortunado por este presente.

Eros con su nuevo amigo, el conejo blanco, regalo del Four Seasons.
Eros con su nuevo amigo, el conejo blanco, regalo del Four Seasons.
Escalera a la planta noble de La Mansión.
Escalera hacia la planta noble de La Mansión.
Agapanthus (Sudáfrica), una flor y un color característico del paisajísmo en Buenos Aires.
Agapanthus (Sudáfrica), una flor y un color característico del paisajísmo en Buenos Aires.
Nada como nadar mucho antes de comer.
No hay nada mejor que nadar antes de comer, abre el apetito.
Bienestar.
Bienestar.
Las batas del hotel tienen un cuello diseño orginal y elegante. Gafas GUCCI.
El albornoz del hotel tiene un diseño original y elegante. Gafas GUCCI.
Para cada día elijo un perfume, hoy me acompañó Allure Homme Sport de CHANEL.
Para cada día elijo un perfume, hoy me acompañó Allure Homme Sport de CHANEL.
Voy a almorzar rodeado por estas columnas Dóricas. Eros me acompaña, la intimidad es absoluta.
Almorcé rodeado por estas columnas Dóricas, la intimidad es absoluta. Eros me acompañó.
Gastón me trae mi almuerzo saludable.
Gastón me trae el almuerzo saludable que elegí, la presentación es exótica: ¡me encantó!
Siempre juntos, Eros y yo durante mi almuerzo.
Siempre juntos, Eros y yo durante mi almuerzo.

La primera riqueza es la salud. Ralph Waldo Emerson

En la piscina, leyendo Notre-Dame de París de Víctor Hugo (Ed. Penguin Clásicos).
En la piscina, leyendo ‘Notre-Dame de París’ de Víctor Hugo (Ed. Penguin Clásicos). Camisa y bañador GARÇON GARCIA y gafas GUCCI.
Camisa y bañador GARÇON GARCÍA y gafas GUCCI.
Camisa y bañador GARÇON GARCÍA y gafas GUCCI.

Me quedé dormido. Me despierta Dolores Wetzler (@adarsayogaroma), la profesora de yoga de la ‘gente bien’ de Buenos Aires. Aunque ahora vive y trabaja en Roma, con vistas al Coliseo, no quería perderme la oportunidad de recibir una clase suya. Antes del atardecer, hicimos Aqua Yoga, el agua está climatizada. Con la mente y el cuerpo relajados, hicimos el saludo al sol en la terraza de la planta 12, con el Obelisco al fondo, todo un símbolo de Buenos Aires. En el Four Seasons el cielo también está en la planta 1. En el ‘Spa cielo’, después de la sauna y el baño turco, levito hasta La Mansión, donde Eros me espera. Nos despedimos de Lisa, Florencia, Gastón, Diego y Miriam. En todo momento recibí un trato a medida, todos fueron muy atentos. Dejamos el hotel. Regresamos a casa dando un paseo, qué placer. Ha sido un día estupendo. Gracias Gabriel Oliveri (dir. de marketing) por la invitación.

Dolores Wetzler, mi profesora de yoga. Detrás, La Mansión.
Dolores Wetzler, mi profesora de yoga. Detrás, La Mansión.
Natarajasana.
Natarajasana.
Adho Mukha Vrksasana o árbol cabeza abajo.
Edificio principal del hotel. Continuaremos con la clase de yoga allí arriba.
Edificio principal del hotel. Continuaremos con la clase de yoga allí arriba.
Haciendo el saludo al sol b en la terraza del piso 12 y con vistas al Obelisco.
Haciendo el saludo al sol B en la terraza del piso 12, el  Obelisco está al final de la línea de fuga de árboles y edificios de la Avenida 9 de Julio.

Querida y querido lector, Eros y yo les deseamos: ¡Felices Fiestas y paciencia para el 2017!

Despidiéndome del exótico jardín. Camiseta y vaqueros GARÇON GARCÍA y gafas BOSS.
Despidiéndome del exótico jardín. Camiseta y vaqueros GARÇON GARCÍA y gafas BOSS.
Gracias Four Seasons Hotel Buenos Aires.
Gracias Four Seasons Hotel Buenos Aires. Gafas BOSS.