Innsbruck, la capital de los Alpes, 2

Descansando en la Joya de los Alpes. Fotos: David Suárez Fernández.

Los locales aman la naturaleza y pasan el fin de semana en la montaña haciendo deporte. Están tan cerca de la ciudad que lo pueden hacer sin necesidad de hospedarse en un refugio. Lo veo en la gente que está a mi alrededor. Compruebo que el estilo de vida de Innsbruck es alpino urbano. El día aquí arriba se muestra glorioso. Emprendemos una ruta de senderismo. Eros corre feliz. Hacemos un alto en el camino. Estar aquí es un sueño.

Eligiendo
Eligiendo ruta para hacer con Eros en Nordkette.
Panorámica desde el sendero.
Panorámica desde el sendero.
E
A pesar de estar a casi 2.000 m de altitud, Eros no tiene miedo y está feliz.
A los pies de la alta montaña en Nordkette, la Joya de los Alpes.
A los pies de la alta montaña en Nordkette, la Joya de los Alpes.
V
Cuspides de una iglesia, pinos y los Alpes.

En 20 minutos bajamos a la ciudad. Paseamos junto al Inn, un río salvaje. Los locales están disfrutando de la tarde, patinando, montando en bicicleta y tomando cerveza en las terrazas al sol. Otros corren o pasean con sus perros. Me gustó enterarme de que los austriacos, normalmente, adoptan en lugar de comprar. Eros hace caca. Me encantan las bolsas rojas que hay colocadas en dispensadores a lo largo de la vera del río. El rojo de la bandera de Austria me atrae mucho, será porque me fascina este país. Hablando con los austriacos, que voy conociendo, siempre que me preguntan por Eros les cuento, “lo rescaté de un hombre que lo maltrató en Sevilla cuando apenas tenía tres meses”. Les horroriza. Lo acarician. Creo que les asombra que sea tan guapo y educado. Como es la hora de la cena, te cuento un secreto de belleza canino. Además de darle comida ecológica, la aderezo con aceite puro de salmón noruego. Este complemento, fuente de Omega 3, refuerza su sistema inmunológico, protege su piel, mantiene su pelo brillante y suave.

Herzog-Friedrich-Straße, una de las calles más bonitas de Innsbruck.
Herzog-Friedrich-Straße, una de las calles más bonitas de Innsbruck, está a la vuelta de nuestro hotel.
Contacto visual mientras preparo la cena de Eros.
Eros y yo mantenemos contacto visual mientras le preparo su cena. Comida eco y aceite de salmón 100% natural servida sobre su bowl con báscula, es de MASCOBOUTIQUE.
Chef
Chef Elisabeth Geisler en la sala de Sitzwohl.

20:00. Me reúno con Silvana M. Giuliani, responsable de Innsbruck Tourismus. Tenemos una mesa reservada en Sitzwohl. Nos vio llegar un perro que estaba en la terraza. No me olvido de esta imagen tan simpática. El lugar lo regentan dos mujeres, Elisabeth Geisler e Irmgard Sitzwohl. Al parecer, su cocina es de la mejor de la ciudad y está en la prestigiosa guía Gault Millau con dos gorros de chef y 15 puntos. Su tienda gastronómica, con productos de la región y firmados por ellas, es un espectáculo estético. Subrayo que Austria es un país machista y, dos mujeres al frente de la cocina, llama mucho la atención. Se puede tomar una copa o café en su bar. Los fines de semana está siempre lleno y hay que reservar. Los perros son admitidos. La noche está muy agradable, nos sentamos en la terraza a degustar la cocina austriaca con influencias italianas, alemana y francesa de Geisler y Sitzwohl. La mesa fue regada con los vinos Gsellmann Blaufränkisch 2011 (tinto) y muskateller Weinhof Scharl (seco, pero con todo el perfume de los moscatel). Precio por persona (100€).

Así fue la bienvenida en la terraza del mejor restaurante de Innsbruck.
Así fue la bienvenida en la terraza del mejor restaurante de Innsbruck.

Son muchísimos los que aman; poquísimos los que saben amar. Stefan Zweig.

El café lo tomamos en el mítico Café Central (1884), está en la calle paralela a Maria-Theresien. Aquí es donde se puede probar el kaiserschmarrn, postre creado para satisfacer los gustos de Sisi. Tienen platos vegetarianos y los periódicos más importantes del mundo que, gracias la cultura del café, puedes leerlos por el precio de uno (2,40€) y pasarte allí todo el tiempo que necesites.

Café Central.
Café Central y, al fondo a la izquierda, la terraza del restaurante Sitzwohl.
Interior
Detalles de lujo, sobriedad, luz cálida y techos altísimos en el Café Central.

Para cerrar la noche, tomamos una copa en 5th Floor, se trata del bar de la última planta del hotel The Penz. Las vistas de 360° es una característica de la arquitectura contemporánea de Innsbruck. Con el paisaje que tiene, cualquier mesa es estupenda. De regreso, un viento frío desciende de los alpes. Busco a Eros. Cruzamos un puente. Pensar que esta ciudad fue fundada en el año 1187. Es imponente, está protegida por los Alpes y se puede disfrutar de un estilo de vida al que no le falta de nada. Como le ocurrió al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano I de Hasburgo (1459-1519), me estoy enamorando de Innsbruck.

Mañana nos espera un saltador de esquí, una pintura gigantesca circular de 1.000 m², más experiencias gourmet, descubrir tiendas originales, galería de arte, el Palacio Imperial, el Museo de Arte Popular de Tirol y la Iglesia de los hombres negros. Te lo contaré todo el próximo jueves.

El hotel The Penz.
The Penz Hotel.