Bobita, necesita una familia

Foto: David Suárez Fernández.
Foto: David Suárez Fernández.

Me llamo Bobita, aunque en la casa de acogida me dicen Bobi. Soy una podenca andaluza, creo que bonita, de más o menos dos años y tan rápida como un galgo. Desde que me abandonaron, sobreviví en la calle casi un año. Tuve hijos, una señora nos dio cobijo. Adoptaron a mis adorados cachorros. Yo me quedé sola. Unas buenas mujeres, que ayudan a los perros abandonados, me pusieron la vacuna Euri-can MHPPi2-LR y me trasladaron desde Sevilla a la casa de acogida de María y su perro Button (como el piloto de F1, igual de guapo). Él fue adoptado. Ambos son excelentes anfitriones. Hace dos días me asusté, tiré de María y el mosquetón de la correa se abrió. Salí huyendo, no sé de qué, y llegué hasta El Pardo. María y Button emprendieron mi búsqueda. Pasé mucho miedo, frío, sed y hambre hasta hoy. Siempre que podía, regresaba al sitio donde me había separado de María con la esperanza de volver a verla. Eso ocurrió el lunes pasado en un solar vallado, que tiene una única puerta de acceso, en Las Tablas (Madrid).

10:00 a.m. Hace sol. Estoy con frío, hará entre 3 y 6 grados. Me siento muy cansada y muerta de hambre. Me quedo junto a la valla mirando a ver si hoy aparece María. Le pido ayuda a los pájaros, a las hormigas, a los árboles y a suelo que pisan mis almohadillas. Una amiga suya, que por allí pasaba, me vio y se comunicó con ella. Me dijo que me quedará quieta, que iban a venir a buscarme, y eso hice. ¿Será cierto? Hay un colegio al lado. Están por empezar las clases, suena una sirena prolongada. Tanto alboroto me asusta un poco. Al cabo de algunos minutos, apareció María con Button. Estaba tan contenta pero a la vez sentía mucha angustia. Ese sentimiento me tiene asustada. Hizo una llamada pidiendo ayuda, llegó a los pocos minutos. Vinieron corriendo dos humanos con sus perros. No entendía nada. Al principio me costó confiar en ellos. Me quisieron atrapar, no me alcanzaron. Parecían inofensivos  pero me cuesta fiarme del hombre. Antes de mi primer rescate en Andalucía, me hicieron sufrir mucho. El abandono es maltrato, me rompieron el corazón. Y que los humanos me quitaran a mis cachorros me desgarró de dolor. Ahora intento huir pero me tienen acorralada. A esta buena gente y a sus peludos, les llevó convencerme 20 minutos de carreras y salchichas. No comí ninguna, estaba aterrorizada. Espero que sepan comprenderme, yo les agradezco infinitamente su gesto.

He vuelto a mi casa de acogida. El bueno de Button me trae sus juguetes para animarme, yo sé que él fue quien me encontró con su poderoso olfato. Los tres sabemos que me tengo que marchar, en este hogar no me puedo quedar. Busco una familia definitiva que me quiera, cuide y respete. Soy muy buena con humanos y con los demás perros también. Tú, que me estás leyendo, me gustaría mucho conocerte. Puedes llamar a María al +34 666 52 79 21 y concertar con ella un encuentro. Mientras tanto, María me va a poner la pipeta, haré un tratamiento de desparasitación y he oído que me pondrán un chip para estar identificada. Qué alegría descubrir que hay personas humanas. Miro el cielo azul de Madrid. Estoy emocionada. Sin duda, me sumo a #NoAlAbandono de los perros y le doy las gracias a todos los que me estáis ayudando.

Bobita, Eros y yo te deseamos: ¡toda la suerte del mundo!

Nota importante: Esta noticia forma parte de una nueva etapa para fomentar #NoAlAbandono de los perros. Es la humilde ayuda que presta Dog Friendly traveler a los perros que necesitan una familia. Por favor, toda persona interesada en su adopción debe contactar con el número de teléfono que figura en dicho relato.