Oslo: La primavera del planeta, 4

Escaleras del Palacio Real de Oslo; zapatillas THE NORTH FACE, vaqueros LEVI´S, polo HACKETT, reloj MONTBLANC, gafas DIOR y mochila ECOALF. Fotos: David Suárez Fernández.

Conoceremos la parte moderna, Eros se encontrará con un tigre, y pasearemos por un jardín de ensueño; su reina cumple 80 años en pocos días.

Cruzamos la calle. Pasamos por el edificio de la Bolsa. Mirando al Fiordo y al sol, hay trabajadores comiendo. Me topo con un iceberg; más bien se trata de la Ópera de Oslo, revestida en mármol de Carrara blanco, con ella se inició en 2008 un gran proyecto urbanístico. Es un edificio muy popular, la gente recorre su tejado, se baña en el agua helada y toma el sol. Están construyendo edificios modernos —muy criticados—. En obras está el nuevo Museo de Edvard Munch, lo firma el español Juan Herreros (ver vídeo del proyecto aquí). Detrás, bosques y la colina de Ekeberg, que le dio nombre a la ciudad en la época que se incendiaba y fue mudada. Oslo significa “la llanura bajo la colina” o “la colina de los dioses”. En esa colina hay un sendero por donde caminó Edvard Munch (18631944) e inspiró “El Grito” (1893), su obra más emblemática —nos falta tiempo para pasear por allí con Eros—. El mejor pintor noruego de todos los tiempos era campesino y consideraba a Oslo como una gran ciudad; en aquel entonces había mucha inseguridad y hambre. Hoy su legado se exhibe en la capital del segundo país más rico del mundo.

La Ópera de Oslo, revestida en mármol de Carrara, parece emergen del Fiordo.

Eros se expresa moviendo el rabo. Oxígeno puro. 25 grados. Por la correa circula mucho entusiasmo. Veo un felino, gigante e inmóvil, y Eros no le ladra. Estamos en la Estación Central. El Tigre (1950), obra de Elena Engelsen, está realizada en bronce y tiene 4,5 metros de largo. Este es un símbolo de identidad de la capital. Este animal evoca lo que Munch vivió y escribió en la segunda mitad del 1800, “Oslo es una ciudad fría y peligrosa como un tigre”. Pero dicen que está inspirado en el poema “Sidste Sang” (1870) del poeta Bjørnstjerne Bjørnson, donde se describe una lucha entre un caballo y un tigre; el tigre representa la ciudad peligrosa y el caballo el campo seguro. Qué coincidencia, ¿quién habrá sido el primero, el artista o el poeta? En cualquier caso, a Oslo se la conoce como Tigerstaden, en castellano “La ciudad del tigre”.

El tigre capta la atención de grandes y pequeños por igual.

Es imperdonable que los científicos torturen animales; que hagan sus experimentos con periodistas y políticos. Henrik johan Ibsen

Familia viajera paseando por la calle Karl Johans gate.

Junto al Parlamento, una pareja de viajeros con perro, el Hotel Grand Oslo, el más lujoso y tradicional desde 1874, es donde se hospedan las grandes personalidades, como los premiados con un Nobel, y el mítico Grand Café —estaban reformándolo—; era muy importante, acudían artistas, filósofos y demás personas excepcionales. Por cierto, en memoria de Alfred Nobel (1833-1896), creador del Premio Nobel, cada 15 minutos repican las campanas del Ayuntamiento (desde las 7 am hasta las 0 pm de lunes a domingo). Escucho una melodía, viene del Teatro Nacional, donde todos los días recurren a la música para señalar la hora. Esculturas de músicos, directores de orquesta y escritores. Flores y fuentes.

Al final de la calle Karl Johans gate, el Palacio Real; residencia de los reyes de Noruega en Oslo.

A pocos metros, la solemne calle Karl Johans gate. Después de unas escaleras, llegamos a Slottsplassenla plaza frente al Palacio Real. Pasando la estatua ecuestre del rey Carlos XIV Juan, la de Maud de Gales (abuela del rey) y a un Guardia de Su Alteza Real, accedemos por la izquierda a los jardines del palacio, donde los perros pueden ir sueltos. Este parque parece sacado de un cuento de hadas; patos y su polluelos se deslizan por el agua, jardines con árboles para abrazar, un zorro naranja geométrico, un conejo en apuros (ambas obras fueron ideadas por niñas). La gente viene a leer, a tomar el sol y a pasarlo bien con sus perros. En la residencia, están Harald (cumplió 80 años en febrero) y Sonja; la reina soplará las velas el próximo 4 de julio. Ambos viven una gran historia de amor, él estuvo dispuesto a renunciar al trono por ella —la reina fue la primera plebeya en formar parte de una corona europea—.

Jugando en el Palacio Real junto a la estatua de Maud de Gales (abuela del rey).

La belleza es un acuerdo entre el contenido y la forma. Henrik johan Ibsen

En el parque Princesa Ingrid Alexandra —dentro de los jardines de palacio—, posando con el zorro, la obra fue ideada por Sophie Sollid Gjertsen.
Nunca pierdo la oportunidad de abrazar un árbol.
Madre e hija leen, una la naturaleza y la otra un libro.

Son las 13:30 y hay cambio de guardia. Lo vemos un rato (dura 45 min) y nos marchamos. Comeremos en el barrio de St. Hanshaugen, en un bar de vinos y de reparación de bicicletas, recorreremos el parque más famoso de Noruega, nos fotografiaremos con un niño, que nunca dejará de estar enfadado, y descubrirás otras particularidades asombrosas de la sociedad. Te lo contaré todo en el próximo post.

Detalles del uniforme de la Guardia de Su Alteza Real.