Adaptil, un imprescindible para viajar

Eros antes de despegar rumbo a Buenos Aires, está en mi asiento solo para esta toma. Foto: Christian Oliva-Vélez

Imagínate 19 horas sin poder ir al toilette o servicio, pues eso es lo que aguantó mi hijo no humano viajando hasta Buenos Aires desde Madrid. Estas pastillas calmantes, de ingredientes naturales, son eficaces; fueron de gran ayuda. No viajamos sin ellas.

Adaptil comprimidos para el estrés ocasional en el perro.

Aunque Eros tiene un excelente comportamiento y está más que acostumbrado a viajar habitualmente, cuando volamos hasta Buenos Aires, y para el regreso a Madrid, pensé en él y lo ayudé a superar esta nueva y difícil experiencia. Sofía Cumella de la Clínica Veterinaria Puerta de Toledo, su veterinaria de Madrid, me recomendó Adaptil. El producto está compuesto por los siguientes ingredientes naturales: GABA, L-triptófano, L-teanina y vitaminas B (B1, B3, B6, B8, B12). Adaptil es una copia de la feromona del apaciguamiento canino. Esta feromona la libera la madre después del parto, la feromona del apaciguamiento envía un mensaje que transmite seguridad a los cachorros para que se sientan tranquilos y protegidos cuando comienzan a explorar el mundo y hacer frente a los cambios.

Por lo tanto, Adaptil tiene un efecto calmante (no sedante) y proporciona seguridad. A mi pequeño sevillano le ayudó a relajarse y a resistir un viaje de 19 horas —cuento desde la facturación, el vuelo (12 horas y 45 minutos) y hasta que salimos del aeropuerto de destino—. Él no hace sus necesidades de puertas para dentro y, de solo pensar que se estará aguantando tantas horas, me angustiaba muchísimo. Gracias a Adaptil, el viaje no fue tan tortuoso. Igualmente, no deja de ser incómodo; son demasiadas horas, sé que business es más confortable. Esta vez, y gracias a una prescripción de mi terapeuta, él viajó sin ir metido en su transportín. De todos modos, el espacio del asiento de la clase turista es reducido para los dos, la ventilación no es la misma y ambos estuvimos muy incómodos.

Como previsión, le di la dosis recomendada un par de días antes —él presenció el trajín de maletas y despedidas, yo estaba estresado por el viaje y los seres sensibles lo perciben todo—. Hice un refuerzo dos horas antes del vuelo; 6 horas después también se puede repetir la toma. Eros durmió durante casi todo el vuelo; estuve cuidando de él durante todo el trayecto (colocándole las mantas, cubriéndolo por la noche con mi fular perfumado, dándole agua y mimos). Por otro lado, si la situación lo requiriese, estas “pastillas mágicas” también se pueden administrar para relajar al perro en acontecimientos tales como ansiedad por separación, fiestas, fuegos artificiales, tormentas eléctricas y demás situaciones que estresen o den miedo a nuestro hijo no humano. En cualquier caso, recomiendo consultar antes al veterinario de confianza que conozca a tu perro y vuestro estilo de vida. En mi caso, para darle la pastilla a Eros —por su peso, media pastilla es la medida que recomienda Adaptil—, le abro la boca y se la introduzco rápidamente en la garganta; acto seguido, le doy un premio. Esta marca tiene una amplia gama de productos, nosotros solo hemos probado los comprimidos. Como estoy muy satisfecho con los resultados, en el kit de viaje de Eros nunca faltará Adaptil.