Oslo: La primavera del planeta, 6

En la cúspide de Holmenkollen. Abrigo THE NORTH FACE y mochila ECOALF. Fotos: David Suárez Fernández.

Derechos de igualdad y plan escolar ejemplar. Esquiadores muy unidos a sus perros. Da un salto con Eros y conmigo a la capital de este país pionero.

“Niño enfadado” en el parque Vigeland.

Seguimos recorriendo el Parque Vigeland. Mirando esculturas de niños y padres, mi guía de Visit Oslo me hace saber que, en Noruega las madres tienen la posibilidad de elegir su licencia; 46 semanas con el 100% de su sueldo o bien 56 semanas recibiendo el 80%. Los papas cuentan con 14 semanas y el 100% del salario. Esto habla de una cierta igualdad ejemplar. Para ambos progenitores, es importante tener contacto con el niño durante los primeros años de vida . Todo ello se piensa como una buena inversión en las generaciones del futuro; el noruego mira a largo plazo. Esto es un hecho, la infancia tiene una gran prioridad, la educación es gratuita y obligatoria desde los 6 años.

Madre feliz con su hijo; yo hago lo mismo con Eros.
Esta escultura de Adolf Gustav Vigeland es fascinante, me hace reír.
Uno de los nuevos billetes que lanza este año Norges Bank; 1000 coronas noruegas (Norsk krone) equivalen a 104,84 euros. El dibujo del billete corresponde a “The Sun”, obra de Edvard Munch.

Investigando acerca del plan escolar, me atrajo la asignatura de Ética, Religión y Costumbres. En sus clases, y según la edad, a los niños los profesores les presentan una serie de ejercicios con situaciones. Esto da lugar a debates, que se van volviendo más complejos, y los lleva a tomar una decisión. Deben decidir cuál es la más ética que uno puede elegir frente a distintas situaciones. El resultado es que, tanto en la sociedad como en la política, existe un nivel bajo de corrupción. Le gente paga y el servicio funciona. Por ejemplo, si el autobús llegara a retrasarse más de 20 minutos, por una avería o por el motivo que sea, el pasajero podrá tomarse un taxi. Luego solo tendrá que enviar el recibo por internet a la empresa de transporte y esperar a recibir la devolución. Están los mecanismos creados y la gente confía en que las instituciones cumplan con su deber; a veces hay que esperar un poco más pero: ¡todo funciona! No se hace nada por la izquierda ni por la derecha, buscar atajos no es lo correcto, los noruegos son bastante limpios. No facturan en negro y pagan los impuestos, este modus operandi lo aprenden en la escuela. Todo son ventajas, el que tienen un sueldo medio paga el 28% y los que más ganan puede llegar hasta el 55%. En fin, los impuestos son equitativos. Hay más, para los que ganan sueldos mínimos los impuesto bajan entre el 5% y 11%. El objetivo es que todos puedan disfrutar de la vida. Noruega asombra. Veo a la gente feliz.

Flores por doquier en el parque Vigeland.
Viajando en la línea 1 de camino a Holmenkollen, el mejor museo de esquí del mundo.

Y como no podía ser de otra manera, el matrimonio homosexual es legal en Noruega. Viajando ahora con Eros en un tren (línea 1) y con la Oslo Pass, pienso en esta maravillosa sociedad. 50 minutos después, llegamos al Holmenkollen Museo de Esquí y Torre del trampolín de saltos. La antesala del vértigo es un museo de expediciones polares, aquí conocí la excitante historia del esquí, el archivo expuesto llega a 4.000 años. Subimos en ascensor hasta la cima. Antes tuvimos que dejar que subiera una familia de musulmanes —ellos creen que un perro es un ser impuro y le tienen miedo—. El miedo es libre. Respiro aire puro. Qué maravilla. Estamos a 425 m sobre el nivel del mar. Es asombroso que los esquiadores se atrevan a lanzarse desde aquí y llegar a saltar hasta 140 metros.

Recibimiento, de adrenalina estática (es un muñeco), antes de acceder al museo Holmenkollen.

Contemplo Oslo y su fiordo. Cojo a Eros en brazos, para que no se pierda las vistas panorámicas. Mi guía me cuenta que el esquiador y el perro aquí forman un dúo histórico. Al rey Olaf V, padre del rey actual, le gustaba mucho esquiar con su perro Troll; los Trolls forman parte de las tradiciones del país. En su memoria, hay un bonito monumento dentro del recinto de Holmenkollen. En invierno, en las pistas de esquí, se ve a esquiadores con su mejor amigo de cuatro patas. El esquí de fondo o nórdico es un deporte muy practicado (Oslo tiene 2.700 km de pistas) y los perros lo disfrutan muchísimo; como lo hacia Olaf V, lo llevan sujeto a la cintura y algunos les ponen botas para no quemarse las almohadillas.

Panorámica de 360º en la jump tower de Holmenkollen.
Monumento del rey Olav V (rey de Noruega, 1957-1991) con Troll, su perro.

Te contaré otro suceso histórico, este ocurrió durante las Olimpiadas Invernales de 1952 y es recordado con una escultura de un perro feliz. Sucedió que, durante la competición olímpica un perro se escapó y se puso a dar vueltas por la pista. Fue una situación incomoda, él estaba feliz (había humo, salchichas, hamburguesas) y hubo que suspender por un rato la competición. Años después, quedó como una anécdota graciosa y, en ocasiones, recrean la misma historia. En memoria de este peludo travieso, le dedicaron un monumento que se titula “Perro en el Trampolín” y lo firma Elena Engelsen (la misma que creó “El tigre” en la estación central de Oslo). La obra emociona. Como ves, el noruego y su perro forman una pareja inseparable. Los noruegos no dejan de asombrarme.

Escultura “Perro en el Trampolín” o Bikkja i Bakken de Elena Engelsen, Holmenkollen.

Aún estamos dentro de las 19 horas de luz estivales, emocionado, nos vamos a cenar a uno de los restaurante más maravilloso de Oslo. Compartiré la experiencia el próximo jueves.