Bajo el cielo de París, 1

En el epicentro de Le Marais, Dupond-Smith nos abre las puertas. Tenemos una suite de diseño, de revista. El barrio de Víctor Hugo, Madame de Sevigné y de Marcel Proust enamora. La historia y el estilo más trendy se pasean por aquí. Siento mis alas más que nunca.

Volamos de Madrid a París con Vueling, Eros en la cabina y conmigo. Durante todo el viaje, él colaboró —sabe cuál es su trabajo y yo nunca dejo de estar en contacto con él—. Nos mira todo el mundo —estoy acostumbrado—. Él causa sensación allí donde vamos pero, esta vez, también es por la maleta; llevo la nueva Bugaboo Boxer. En el aeropuerto Charles de Gaule, cogimos un tren y en 40 minutos llegamos a la estación de Châtelet. Con mi fotógrafo, íbamos tan cargados que fuimos en taxi hasta el hotel (5 €). Miro el Sena, a París, por la ventana —soñaba con volver a la villa más bella del mundo—. Vine por primera vez por un capricho, cuando tenía 18 años. Mi acercamiento más reciente es la experiencia que vivió Ernest Hemingway, la cuenta en “París era una fiesta” (Ed. Lumen); es uno de los libros que he traído para este viaje.

Quince minutos después, entramos en Dupond-Smith, un elogio de discreción, cinco estrellas, el hotel más chic del distrito Le Marais (2 rue des Guillemites; +33 1 42 76 88 99; hoteldupondsmith.com; A 270- 770 €; desayunos 12- 25€). Es para unos pocos afortunados, fue orquestado por las arquitectas Anne Peyroux y Emmanuèle Thisy. Tiene ocho habitaciones, que suelen estar ocupadas —tenía fe en la Agencia de Desarrollo Turístico de Francia, mi anfitriona, y lo consiguió; al menos, por una noche—. Nos toca la habitación James Jewel, increíble, era la que había pedido. Abro. La entrada vestida de boiserie y un toillete a mi izquierda.

Recibidor de nuestra suite, práctico y sereno. El espejo lo firma MY MOON MY MIRROR para DIESEL CREATIVE TEAM para MOROSO.

El amarillo de cadmio da largas pinceladas energéticas al salón y al cuarto, son 39 m2 luminosos. Reconozco piezas icónicas de diseñadores reconocidos. El twist dog friendly lo ponen los bowls con mensajes (“you only live ones” y “enjoy dinner”), le sirvo a Eros una Evian. Los amenities tienen su propio espacio, que parece una pequeña cocina. En esta atmósfera acogedora, no faltan los exquisitos Kusmi Tea y tentadores snacks orgánicos.

Cada vez que volvemos de la calle, limpio a Eros; para que disfrute como yo. A mi derecha, sobre la mesa, funda Mac Air de LOUIS VUITTON, gafas DIOR y las botas MOU. Coffee table con vidrio y patas curvas de madera de MOEBIUS DE OBJEKTO.
Los bowls de HUNTER llevan mensajes muy acertados (los perros viven el presente y ayudan a vivirlo).

Las infidelidades se perdonan, pero no se olvidan jamás. Madame de Sevigné

Llaman a la puerta. En estado de alegría, recibo el regalo que tenía preparado para Eros; lo organicé con Melchior, la mejor agencia de comunicación de estilo de vida de París. Dentro de una simpática bolsa de Lily´s Kitchen Pet Food (marca británica de alimento de máxima calidad y ecológica para perros y gatos). —Qué rico. Poso para la foto y meto mi nariz dentro de la bolsa, está todo cerrado. Papá: ¡por favor quiero probar algo ya!—. Después de posar, le doy la barra Sun Shiny Day, parece deliciosa. Enciendo mi Mac, lo conecto al equipo de sonido del cuarto, y pongo “Raconte-Moi” de Stacey Kent.

Conectado con el Universo, Eros sabe que el contenido de la bolsa de LILY´S KITCHEN PET FOOD es para él.
Mi escritorio de trabajo por 24 horas.
Viajan conmigo las novedades de BIOTHERM HOMME, perfumes de CHANEL y el lip treatment oil de ZELENS (BoMonde Madrid).

Me encanta el baño, hay una bañera grande y los exclusivos amenities de Maison Martin Margiela: très chic! Además, veo cápsulas de colores, como las de Nespresso pero de diseño interestelar, esto sí que nunca lo había visto antes. Se trata de fórmulas de aceites esenciales 100% naturales para meter en un dispositivo de la ducha, esta revolución la firma Skinjay. Perdón, viviré la experiencia ahora mismo. Introduzco Forest Odyssey y giro el módulo del sistema de esta nueva tecnología; puro placer creado por el eco-perfumer Jean-Charles Sommerard. Me teletransporto a un bosque de frescura, mi cuerpo agradece los nutrientes del néctar elegido (9,90 € cinco cápsulas).

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras que el género humano no escucha. Víctor Hugo

Suena “sul le ciel de Paris”, interpretada por Zaz junto a Pablo Alborán. Abro las ventanas. Entra el otoño. Me arropo en mi albornoz de Margiela. Le Marais me llama. Estoy muy feliz, agradecido de estar en París y hospedado con Eros en el mejor lugar. Me visto. Tomo un café sentado en la silla diseñada por Norman Cherner, quiero mantenerme despierto para vivir, un poco, la noche parisina. Inmerso en este allure high-tech, salimos.

La curiosidad es inevitable cuando las ventanas miran a Marais.
Desde una de mis ventanas, la calle Sainte-Croix de la Bretonnerie.

La felicidad es saludable para el cuerpo, pero es la pena la que desarrolla las fuerzas del espíritu. Marcel Proust

Trabajando con mis RRSS, disfruto de mi café sentado en la silla firmada por Norman Cherner. Camisa DOCKERS, vaqueros ANTONY MORATO, zapatillas GEOX, reloj MONTBLANC. cinturón antiguo del ejército francés y mochila ECOLAF.

En la rue Sainte-Croix de la Bretonnerie, tiendas de firmas nicho, mansiones de los siglos XVI y XVII y amantes que pasean su felicidad. Eros está feliz, le encantan los olores de Marais. Como tengo una cena en un sitio especial, original, busco un detalle para llevar. Ya me siento un poquito parisino comprando vino en “Nicolas”, una cadena de pinacotecas; elegí un “breton” (cabernet franc del Valle del Loira 9,40 €). Cojo un taxi. La próxima semana, te contaré los detalles del lugar donde tengo la cena.

Mirando antigüedades. Cazadora de ANTONY MORATO.
El amor se pasea a la vuelta de la esquina del Dupond-Smith. Perfuma esta foto las velas de CIRE TRUDON (1643); puro refinamiento, era proveedora oficial de la casa real del rey Louis XIV. Las venden en BoMonde (Madrid).

Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos y vídeo: David Suárez Fernández