Bajo el cielo de París, 3

Vista de la Catedral de Notre-Dame desde el puente de la Tournelle. Gafas DIOR Jersey TOMMY HILFIGER Abrigo PEUTEREY Reloj MONTBLANC Arnés y correa MASCOBOUTIQUE. Fotos: David Suárez Fernández.

Amanecemos en Marais. Iremos tras las huellas de Quasimodo y Hemingway. Entregaré mi barba a un hipster. Cruzaremos los puentes más románticos de París. Comeremos en el sitio de moda. Comienza un nuevo día.

Uno de los libros que me acompañan, trata acerca de una recopilación de memorias del escritor vividas en París; es de la editorial LUMEN (haz clic aquí para más detalles).

Eros me regala alegría y el sol, la luz que baña nuestra habitación. Qué suerte tengo de tenerlo, la oxitocina y París nos mantiene en estado de positividad constante. Desayuno rápido en la suite del Dupond-Smith. Todo bio, riquísimo, pero también quiero disfrutar del barrio desperezándose. Una señora limpia las calles con su escoba verde. El sol va despertando la Place de Voges. Quiero otro cruasán, el hotel tiene el más rico de París, y vuelvo a desayunar; esta vez, me tomo mi tiempo y lo hago en su salón. Felices, paseamos hasta Notre Dame. Repican las campanas en el mítico territorio de Quasimodo; él fue abandonado al nacer cerca de la catedral de Nuestra Señora de París. Pensando en los más de 100.000 perros y gatos que son abandonados al año en Francia, con este escenario detrás, como trepando a las torres, alzo a mi hijo no humano. Nuestras almas están unificadas. Al igual que el personaje de Víctor Hugo, Eros posee una gran valentía y un corazón noble.

Disfrutando de mi petit déjeuner en chambre, chocolate caliente, yogur eco, mermelada de la Maison La Chambre aux Confitures y bollería magnífica hecha con la famosa mantequilla Echiré. 

Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará vayas donde vayas, todo el resto de tu vida. Ernest Hemingway

Pensando en el personaje de Víctor Hugo (Quasimodo fue abandonado y vivió en este templo del Gótico Temprano) y en el abandono de perros, levanto a Eros por la fachada occidental de Notre Dame.
Monsieur Sylvain Di Maria tiene en su galería una magnífica colección de imágenes vintage (carteles y fotos.

Pensando en la injusticia sufrida por Quasimodo y en los abandonos, pasamos la brasserie Esmeralda, cruzamos por el puente Sant-Louis y el Louis-Philippe. En la Isla San Luis, tengo una cita con el barbero en Les Mauvais Garçons (34 rue Saint Louis, solo cogen cita por teléfono +33 1 42 02 49 79). Esta barbería lleva 20 años aquí (desde 1997); la tenía en mi lista de deseos. El salón está muy bien ambientado, es auténtico. Los que atienden llevan un marcado look hipster. Eros se sienta conmigo, tengo una navaja en el cuello, percibe el peligro y no se mueve lo más mínimo. Respiro. Lavanda, rosas, canela, vetiver, la fragancia del jabón de Martin de Candre; francés, artesanal y realizado con aceites vegetales 100% naturales. Me relajo, el barbero recorta con precisión la barba y luego envuelve mi rostro con una toalla caliente (35 €).

Confianza absoluta en el barbero y en Eros, que está recostado sobre mis piernas y sabe que no puede moverse.
Él es mi mejor amigo y me acompaña hasta en la barbería de la Île Saint-Louis.

Tú me perteneces y todo París me pertenece, y yo pertenezco a este cuaderno y a este lápiz. Ernest Hemingway

Qué bien sienta el arte de vivir a la francesa. La brisa del Sena pone a volar las orejas de mi pequeño hijo no humano. Un pintor expone sus pequeñas pinturas en el romántico puente de l’Archevêché, curioseo en los puestos de los libreros a las orillas del río, Eros saluda a dos West Highland white terrier y dos Spaniel Bretón quieren saludarlo a él. Como estoy leyendo la novela de Hemingway, entro con Eros en brazos a la librería Shakespear & Company, una institución (libros nuevos y usados). Junto a su puerta, abrazo el árbol que ha visto a los amantes de la literatura desde 1951. Nos cruzamos con un paseador en lomboard llevando a once perros.

Curioseando, ambos, en los “bouquinistes de París”.
En la calle Quai de Conti, paseador en lomboard llevando a once perros.

Bajamos al Quai de la Seine para buscar a los pescadores que entretenían a Hemingway, en los años 20, mientras tomaba su botella de vino; cuando tenía dinero, lo acompañaba de pan con queso o chorizo. Después del Pont Neuf, encontré a un pescador y a una pareja de enamorados. El Pont des Arts está impecable —ya no tiene esos símbolos del amor—. Navegando por esta mañana tan entretenida me doy cuenta de que se acerca el próximo plan.

En los muelles, de camino al Pont des Arts, uno de los puentes más románticos del París, encontré esta pareja de enamorados.

Como soy puntual, y más en Francia, un taxi nos lleva hasta el restaurante La Cantine Merci, en Marais (111 boulevard Beaumarchais; + 01 42 77 79 28; 46€; merci-merci.com). Este restaurante trendy está alojado en Merci Merci, un concep store de moda. Vanessa Paradise está justo en la mesa de enfrente. Lo primero que traen es agua para Eros, la encargada sale a conocerlo. Pido la sopa del día, de calabaza (7€), risotto (16€) y vino bio (7 € copa). El postre me espera en mi pastelería favorita. Eros se revolcará en las perfumerías, visitaremos galerías de arte y nos instalaremos en el hotel más chic del distrito 1. Te contaré todo el próximo jueves.

La encargada de LA CANTINE (uno de los restaurantes del concep store MERCI MERCI), agasajó a Eros con agua fresca.
El espacio de decoración de MERCI MERCI, donde todo es bonito.

Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: David Suárez Fernández