Aventura con Alaskan huskies en Noruega. Emoción en estado puro

Alaskan huskies, perros con rasgos lobunos. Verlos en su habitad y felices debe ser muy emocionante. Toma nota. Prepárate, vas a descubrir el poder de la naturaleza. 

Gracioso retrato de un Alaskan husky. Foto: Katja Rykova, nordnorge.com.

El Alaskan husky (husky de Alaska) es el perro más utilizado o el preferido para las carreras de trineos. Mezcla de distintos tipos de razas del norte, está considerado como una raza pura. Puede parecerse a un cruce de Siberian y Malamute e incluso, a un lobo. Su fortaleza es sobresaliente. Los expertos afirman que es más feliz cuando el trabajo es duro y la temperatura es baja. Su pelaje le aísla del frío, es muy resistente a temperaturas extremas. Como cualquier otro perro, le gusta recibir calor. Es el mejor compañero y copiloto para conocer el poder de la naturaleza en Noruega y como un musher (profesional de este deporte). Normalmente, en el trineo van una o dos personas y es tirado por cuatro a seis perros. Los más inteligentes lideran la primera posición, que suelen ser, las hembras.

Instantánea de una aventura en Alta con Alaskan husky. Foto: Terje Rakke, Nordic Life, visitnorway.no.

Para vivir esta experiencia con Alaskan huskies hay que elegir Tromsø o ir más al norte; en la Laponia Noruega, Finnmark o bien el archipiélago de Svalbard.  Desde ‘La Puerta del Ártico’, podrás dirigir tu propia manada, durante varios días atravesando kilómetros de naturaleza salvaje o ir como pasajero en una excursión de una hora de duración o más; con los mejores guías, algunos son legendarios (a partir de 150 a € 330 por dos horas y media de tour; los niños pagan más o menos la mitad). Muchas de estas aventuras las ofrecen empresas familiares autóctonas. El trineo tirado por perros también lo puedes encontrar en el resto del país pero, el norte ahora es más especial que nunca por el festival gratuito de auroras boreales. Al parecer, uno de los mejores servicios se encuentran en Tromsø y lo ofrece Villmarkssenter; han hecho el vídeo que has visto al principio. Recogen a sus clientes en el hotel Radisson Blu (AD desde 96 €) y la aventura dura 4 horas (a partir de 190 €). Sorprenden además con traslado en trineo tirado por Alaskan husky, visita a un campamento Sami y cena en un tipi con opción vegetariana para ver las auroras boreales (4 h., a partir de 100 €).

Aventura por el desierto blanco. Foto: Trine Lyrek, finnmarkslopet.no.

En Noruega te puedes manejar perfectamente en inglés —si hablas su idioma, les llegarás al corazón—. En un día de aventura con Alaskan huskies, montado en un dog sledding (trineo de perros), se va a toda velocidad y solo hay silencio, paz. Obviamente, no faltan los ladridos de los perros; van emocionados y comunicándose entre ellos. De día, los osos pardos duerme. En la aventura dicen que se pueden ver lobos y águilas, lo más fácil es ver renos. Si quieres rapaces, pásate por Bodø ‘la capital de las águilas marinas’.  Después de poner el ancla al trineo y de recompensar a los perros, la noche en el norte es un espectáculo infinito de luces y colores. Hay refugios con chimenea donde podrás comer cangrejo, salmón, bacalao y café entre otros platos típicos. Al parecer, Tromsø tiene una vida nocturna animada.

En Alta, ubicada en los confines del extremo norte, se puede disfrutar también de la cultura Sami. Ellos son los señores de estos parajes blancos. Son muy hospitalarios, no me extraña, con tanta naturaleza blanca, son seres casi puros. Este destino es auténtico, se disfruta con Alaskan huskies, de las auroras boreales y de la cocina de los Samis. Si buscas el lado más salvaje de Noruega, te espera congelada la isla Svalbard, en el Océano Ártico. A medio camino entre Noruega y el Polo Norte, Svalbard se presenta como el destino más espectacular. Allí, la historia de los antiguos pueblos mineros se mezcla con la sostenibilidad de la isla donde, casi dos tercios de la superficie están protegidos; es uno de los pocos paraísos de los osos polares, hay más osos que seres humanos. También se puede acampar en el desierto blanco. Este escenario me evoca a ‘Colmillo Blanco’ de Jack London yo iría encantado pero, bien protegido por estos perros con rasgos lobunos. No hay que olvidar que el lobo es cazador. 

Un tierno osezno polar parece invitarnos a jugar con él en su paraíso,  isla de Svalbard, océano Glacial Ártico. Foto: Asgeir Helgestad/Artic Light AS, visitnorway.com.
Experiencia en tipis en Longyearbyen, isla de Svalbard. Foto: Marcela Cardenas, nordnorge.com.

En plena noche polar, es una obligación salir a cazar auroras boreales. Puedes mirarlas desde la ventana de tu cabaña (a partir de 125 €) o desde toda una residencia, del año 1828 y reformada, en Svinøya. Lofoten también es un sitio perfecto para contemplar este fenómeno. De todas maneras, para tener éxito en la caza, instala la app Norway Lights para Android y iPhone y averiguar cuándo y dónde ver las auroras boreales (iPhone, Android Windows).

Águila real vista desde un safari en lancha en la isla de Svolvær; debajo, hay un fiordo con ballenas. Foto: C.H, visitnorway.com
Qué momento, debe llegar hasta henchir el ártico. El aullido de un perro es siempre fascinante y el del Alaskan husky debe ser aún más especial; acompañó a los vikingos y su magia, en un paraje como es el norte de Noruega, evoca al reino de aquellos guerreros de leyenda. Foto: Helmut Dietz, Finnmarkslopet.no.

Debe ser muy especial establecer contacto con estos perros polares. Muchos de los Alaskan huskies tienen los ojos azules o grises, como la luz que predomina en invierno durante todo el día. Como en toda actividad deportiva, hay que participar y cada uno debe ponerle los arneses a sus perros. También es parte del programa, dar de comer a los huskies —y que no falten los mimos—. Y si eres una aficionado a este deporte, reúnete con la elite del mushing en las carreras Femundløpet y Finnmarksløpet, las más famosas del mundo. Sus perros son auténticos deportistas de elite. Aunque durante la competición ellos reciban mucho cariño y respeto, su trabajo es: ¡muy duro! Según cuenta en un documental Tove Sørensen, propietaria de Villmarkssenter, cuando participó en la carrera de Alaska (la más larga del mundo), algunos de sus perros se quedaron en el camino. En cualquier caso, cruzar la línea de meta es todo un reto para estos perros y sus humanos.

Alaskan husky integrante de un dogsledding en Tromsø, trabaja para la empresa Villmarksenter.
Foto: C.H, visitnorway.com.

En cuanto a la ropa, te recomiendo ir muy bien equipado, mis marcas preferidas para temperaturas extremas son: Patagonia, The North Face, Helly Hansen y Peak Performance. Te puedes hacer una idea del frío que hace mirando las vestimentas que llevan los Samis (-10º a -42º). Igualmente, te sentirás más tranquilo/a si has aprendido a construir un igloo o una tienda y encender un fuego u hornillo.

Trineo tirado por un reno y su Sami en Finnmark. Foto: Terje Rakke/Nordic Life, visitnorway.com.

Si has llegado hasta aquí, querrás saber mis recomendaciones más originales para hospedarte bajo el cielo ártico. Podrás dormir en un igloo en Sorrisniva, un hotel hecho de nieve y hielo; es una elección original para los que acuden a la carrera Finnmarksløpet. Otra opción, muy auténtica, es dormir en un tipi con chimenea y visitar una granja de Alaskan husky. Disfrutarás de los perros al máximo en Holmen Husky, tienen unos 100 perros (noche en tipi para 2, comidas y actividades, a partir de 335 € p/p).

El lujo te espera Lyngen Lodge, un hotel boutique (desde 1.500 € por 3 noches con comidas, 2 actividades y transfers incl.). Se puede llegar desde el aeropuerto de Tromsø y luego en ferry (travesía de dos horas y media) o, la mejor opción, volar hasta Sørkjosen; el aeropuerto local. Navegar a bordo de una lancha rápida por los lagos y hacer sky alpino son otros planes que no se pueden dejar de hacer. Sin duda, como podrás comprobarlo en el siguiente vídeo, Lyngen Lodge es el destino perfecto.

Es evidente que el desierto de nieve y su ballet de luces también está en mi lista de favoritos pero, Eros no se llevaría nada bien con una manada de Alaskan husky, malamutes o encontrarse con un Norwegian Elkhound; perro nacional de Noruega, descendiente directo de los lobos y que sirvió a los vikingos. También temo que me pase lo mismo que con el polo, no me agrada que utilicen a los animales y les exijan tanto esfuerzo, tendré que verlo con mis propios ojos para poder pronunciarme como corresponde.

Hogar en Finnmark. Foto: Anne Olsen-Ryum, nordnorge.com.

Por último, podrás llegar hasta el norte de este país tan maravilloso volando desde Oslo (haz clic aquí para conocer todos los detalles). Ah, y no olvides darte una sauna —si es al aire libre, no te quites el gorro—. Mientras tanto, siempre puedes despertar al niño/a que todos llevamos dentro y escribirle a Papá Noél —recibe millones de deseos, unas 3.000 cartas al año le llegan desde España—. Hasta que recibas tú ansiado regalo —desde el círculo polar ártico o de donde venga—, deseo que pases una dulce y perruna Navidad.

Avión de SAS en una las pista del norte de Noruega. Foto: Terje Rakke/Nordic Life, visitnorway.com.