Jordi Pérez, mi barbero y peluquero de Barcelona

Visité la peluquería emblemática de Gracia. Su propietario me brindó un auténtico ritual de afeitado y renovó mi corte de pelo. Aunque las barberías están de moda, solo elijo las auténticas y los mejores productos.

Jordi Pérez me atendió con precisión durante unas dos horas, Eros estuvo a mi lado. Conocí de primera mano la historia de la casa. Gracia es su barrio, el de toda la vida. La Barbería de Gràcia, fundada en 1964, la heredó de su padre. Desde los once años, a la salida del colegio, empezó ayudando a su maestro pasando la escoba y enjabonando barbas. Entre las mismas aceras estrechas, en 2014 trasladó la barbería. Se inspiró en los establecimientos de California y Róterdam. Todos son bienvenidos en esta barbería, no faltan hasta clientas y, muchos, le han visto crecer (carrer del Torrent de l’Olla, 198; +34 932 17 33 95; corte de pelo 28€, niños 21 y afeitado o arreglo barba 26 €; labarberia.net).

Como no podía ser de otro modo, Jordi Pérez es el distribuidor oficial de Geo F. Trumper en Barcelona, trabaja hace décadas con la firma. Me encantan las barberías auténticas y más si trabajan con esa firma británica. En su espacio, impecable, ordenado, acogedor y con toques modernistas, me dejé mimar. Me lavó con un champú de limón, el adecuado para mi cabello. Su lava cabezas tiene apoya pies y el sillón da masajes.

Jordi Pérez me invitó a sentarme en una de sus cinco sillas. Son japonesas, de la mítica Takara Belmont, parecen el asiento de un pequeño Rolls-Royce. Como peluquero, recientemente quedó finalista en la competición International Visionary Award 2017. Me tenté y le pedí que me quitara la forma de huevo que tenía mi cabeza.

Frederique Constant.
Frederique Constant marcó las horas y Eros se portó como un lord.

 La barba es como la piel, no la tienes que notar, si la notas, es porque te molesta. Jordi Pérez

Después de que se cumplieran mis deseos, estoy muy contento con el corte de pelo que me hizo, me recortó con sumo cuidado la barba. Como afirma Jordi Pérez, en el afeitado entran cuatro de los cinco sentidos. La privación de la vista acontece cuando se coloca la toalla. El oído se agudiza y pone música relajante. Siento el calor de la tolla húmeda, templada, y aromatizada con aceite esencial de romero. Aplicó un aceite lubricante de American Crew. Con una brocha de pelo de tejón, formó y distribuyó, por mi barba, jabón Trumper de sándalo. Apenas siento la navaja, es japonesa, se deslizó. Como me dijo el barbero, es mi momento, mi Spa barbero, y me relajé más de media hora.

La Barbería de Gràcia.
Realizando el cambio de look a mi barba y bigote.

Le pedí algo nuevo para dejar protagonismo a mis labios, que me separara el bigote de la barba. Me miro al espejo y, por un instante fugaz, la barba me recordó a David Gandy. Toalla fría y, acto seguido, refresca mi afeitado con skin food de Sándalo y luego aplicó el serúm de V7: ¡es una maravilla! El pelo de la barba, debido a la queratina, es más grueso que el del cuero cabelludo, deshidratado y mate. El sérum es lo que me faltaba, ahora recibe nutrientes y tiene algo de brillo.

La Barbería de Gràcia.
Disfrutando de mi experiencia a medida.

Durante el ritual compartimos secretos y devoción por firmas de peluquería y barbería británicas y locales. Si eres un caballero, no puedes dejar de ponerte en manos de Jordi Pérez aunque sea una vez en la vida.

Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: DCT ComunicaHair/ Christian Oliva-Vélez