El Four Seasons Buenos Aires nos abre sus puertas

En uno de los salones de La Mansión del Four Seasons Buenos Aires.
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El mejor hotel de la capital de Argentina recibe a Dog Friendly traveler en La Mansión, icono del lujo en la ciudad, y la disfrutamos en muy buena compañía.

Disfrutando de mi hijo no humano.

Mi Buenos Aires querido, antes de regresar a España y de volverte a ver, convoqué en el Four Seasons Buenos Aires una de tus direcciones más exclusivas a algunos amigos amantes de los perros para que apoyen mi causa: #NoAlAbandono de los perros. Nadie faltó a la cita; los recibí vestido por Nicolás Zaffora —el sastre que re-interpreta, con maestría, la quintaesencia del estilo británico en el Cono Sur—. Los retratos con Eros los hizo Clara de Estrada, fotógrafa muy comprometida con los animales a través de la Fundación Zorba. Continuando con la labor de fomentar mi mensaje de #NoAlAbandono de los perros por el mundo, los viernes iré compartiendo cada uno de los retratos.

En cuanto a las imágenes de este post, la mayoría fueron tomadas por Andrea Alkalay, otra artista muy valorada; galerías de arte han expuesto su trabajo en Mónaco, Amsterdam, París y Londres. En el que fuera el palacio Álzaga Unzué,  una de las residencias más imponentes de la aristocracia de comienzos del siglo XX de la ciudad, y la joya del Four Seasons, Alkalay nos siguió de cerca. En estas instantáneas, sin retoques ni filtros, buscamos transmitir mi agradecimiento a Buenos Aires. Me siento un afortunado. Hasta ahora he podido dedicarme de lleno a esta labor, emprendí Dog Friendly traveler en noviembre de 2014 para ayudar a los perros y sus semejantes. El amor que siento por ellos es inmenso y, a modo de exposición virtual de arte, es enaltecido con la fastuosidad de La Mansión del Four Seasons. ¡Gracias Gabriel Oliveri (director de marketing del hotel) por recibirnos!

Él es ternura; lo quiero tanto, tanto. Estoy orgulloso de él, es inteligente, sensible, educado, bueno, divertido, cariñoso, leal, elegante, aventurero, sabe defenderse, así es mi hijo no humano.
Imponente consola del comedor.
Puertas con marquetería y herrajes ornamentales en dorado.
Como el retrato de un monarca, utilizando columnas como símbolo, Eros sostiene «el imperio de los perros» que representa.

Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: Clara de Estrada y Andrea Alkalay