Empieza el año con buena letra: no salgas sin Earth Rated

Ilustración Earth Rated.

Earth Rated crea bolsas resistentes, atractivas y asequibles. Recoger tus excrementos (los de tu perro) es un gesto civilizado. Ser earth friendly es gratis. 

Tener un constipado y sonarse la nariz con pañuelos desechables es lo más indicado. Para deshacerse de ellos, los que somos animales humanos, sabemos que hay que tirarlos dentro de la basura. Aunque parezca fácil de comprender, este no suele ser el modus operandi generalizado. Después de este ejemplo, voy directo al tema escatológico. En la familia, un animal no humano también implica responsabilidades. Una de ellas es mantener la vía pública limpia, el perro no puede recoger su eses. Como creo que los pañuelos, el papel higiénico, el agua y el jabón que utilizamos no sale de las arcas públicas, las bolsas para recoger las eses de nuestros hijos no humanos también deberían incluirse en la lista de la compra. Algunas ciudades intentan educar a sus ciudadanos pero, parece que, ni regalando bolsas la gente se entera —hasta los hay que las utilizan para congelar alimentos—.

Estoy utilizando Earth Rated, una marca de Quedec (Canadá) muy cool (earthrated.com). Venden cajas de cartón reciclado con rollos de bolsas verdes, con aroma de lavanda o sin perfumar, de 120 y 300 unidades. Sirven para ser utilizadas con todos los tamaños de perros. Yo las prefiero aromatizadas, eliminan el hedor hasta que las meto dentro de un cubo o contenedor. Están hechas también de material reciclado, se desintegran en 40 años; las de plástico ordinario lo hacen 1.000 años después. Su código visual es muy creativo. La caja de 8 rollos (120 bolsas) vale unos 7 euros.

Earth Rated
Tamaño de la bolsa Earth Rated: 22,8 x 33 cm.

A estas alturas, todos sabemos que la caca del perro es la de cada animal humano. En la vía pública, no debe quedar rastro de la deposición. Si todos dejaran su rastro, volveríamos a la época medieval. Recoger cada popó cuesta tan solo unos centavos. Para el que aún no es cívico, le recuerdo que, en cada municipio existen normativas que sancionan y todas contemplan multas para quien incumple su deber (60 a 3.000 €). Es inadmisible dejar bacterias en forma de eses, pañuelos y otras porquerías en la calle. Los informes de limpieza no hablan nada bien de las ciudades españolas, ni te cuento lo que se ve en los pueblos y urbanizaciones.

Hace años que todos deberían haber aprendido a clasificar los desechos. En cualquier caso, como la tendencia es ser earth friendly, tengo la ilusión de que, este año me tropezaré con menos cacas, pañuelos, pañales, vómitos, galletas, chicles o preservativos por donde circule con Eros. Me imagino, tú también desearás lo mismo. De los pises hablaré en otro momento.