Fellina, nuevo restaurante italiano en Madrid

Cocina de la abuela, tradicional, generosa y a un precio razonable; la atmósfera de Fellina evoca a una trattoria.

Fellina, no es un nombre extraño, enseguida me remite al cineasta, y es el nuevo restaurante del barrio de Chamberí. Hasta esta nueva dirección de la gastronomía italiana me llevó Elena Solinis —una de las mejores relaciones públicas y agentes de prensa que he conocido— y en compañía de sus hijas no humanas, Bella y Bagheera. Aquí los perros educados no están censurados; Fellini y su arte sí que sufrieron la represión de la época. Nos sentamos en su terraza acondicionada. Aunque no oiga la música de Nino Rota y esto no sea un escenario onírico de Cinecittá, la tapicería de rayas rojas y blancas a mí siempre me remite a ‘Muerte en Venecia’ de Visconti. Cuenta la actriz Claudia Cerdinale que, entre Fellini y Visconti existía una enfermiza rivalidad. Volviendo al escenario donde nos encontramos, Fellini y la cocina tradicional de la abuela italiana fueron la fuente de inspiración de Esteban Arnaiz y Aynara Menchaca, propietarios del Grupo Le Cocó. El interiorismo de esta trattoria está fusionado con elementos de la arquitectura industrial, el estilo de todos los locales del grupo es muy atractivo (esta obra la firma el estudio Madrid in love).

En la mesa, me pongo la servilleta; es de cuadros. Veo en las paredes, fotos italianas antiguas. Llega el perfume de un Parmigiano Reggiano de varios kilos, de las ristras de pepperoncini y tomates secos. Me sirven agua, los vasos de color ámbar me fascinan. Sobre una mesa de apoyo, nos espía un pimentero colosal. Todo promete una experiencia veramente italiana. Yo tuve una nona italiana magnífica, adoro Italia y jamás me cansaría de comer en un italiano como Fellina (calle Caracas 21; reservas 914 109 250; p/p 25-30 €; menús para grupos, de 33 y 38 €; menú infantil, 10 €; platos para celíacos e intolerantes a la lactosa, vegetarianos y veganos; establecimiento dog friendly; fellinamadrid.com).

Foto que nos hizo Elena Solinis en Fellina.

La vida es una combinación de magia y pasta. Federico Fellini

Antes de seguir con mi pequeña escapada a Italia, extiendo mi abrigo de lana sobre el asiento y le armo una cama a Eros; lo tapo con mi bufanda de mohair de Missoni —nadie me puede llamar cretino por ello—. Miro la carta, están hasta los espagueti carbonara que tanto le gustaban a Fellini —me apetece todo—. Como tampoco estamos en tiempo de las bacanales romanas, prefiero que Elena me sorprenda. Eso sí, pido un Norico rosso (vino del Trentino; es el tinto oficial del Bayern de Munich). De aperitivo sirvieron mortadela y Parmigiano. Con mi nueva amiga, para empezar, pedimos una provolone y la burrata con tomate asado y confitado. Como principales, no podía no estar la pizza al horno, masa fina, generosa en tamaño y materia prima —como me gustan a mí—, y un plato de pasta casera acompañada con huevo, trufa blanca y parmesano —tampoco puede faltar el pepe (pimienta)—. Como dos personajes de Fellini, que se acaban de conocer, Elena y yo reflexionamos sin apuros sobre diversos temas. Bella, Bagheera y Eros dormían.

Eros después de dormir una siesta sobre mi abrigo.

No hay final. No hay principio. Es sólo la infinita pasión de la vida. Federico Fellini

De postre, cuando estoy en un ristorante, suelo decantarme por un tiramisú; claro que debe ser con mascarpone y casero. Elena conoció mi buen apetito y me ofreció probar su postre favorito, el fogotinno alla Nutella. Con un capuchino, me despido de este homenaje a la cucina de la nonna. Si estuviera en la casa de mi abuela, me permitiría il dolce far niente (lo dulce de no hacer nada) pero ese lujo forma parte del pasado; más tarde, tengo una reunión. Al salir de Fellina, bajando cinco calles, recompensé a Eros algunos kilómetros por el bulevar de la Castellana y el Paseo de Recoletos. Días después, hablé con Elena. Tengo ganas de volver de noche a Fellina, que bajan un poco la luz y ponen velas; y además, porque en su subsuelo está Anónimo, un club privado al que solo se puede acceder con contraseña, descúbrelo aquí. Esa noche, dejaré a Eros en el hotel. Como verás, Fellina promete ser un successi.