O Faia, excelente gastronomía portuguesa y fados

Lisboa O Faia.
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El fado me fascina y en O Faia me emocioné. Vive mi noche lisboeta.

El crepúsculo se llevó nuestro primer día juntos en Lisboa. Di la espalda al lecho del Tajo para disfrutar de la noche de Lisboa. Dejé a Eros durmiendo. Aparcamos en el parking de la Praça Luís de CamõesEntre adoquines, llegamos a O Faia, casa de fado fundada en 1947. Tengo una buena mesa con mantequilla ahumada y pan rico. Pido un Ribeiro Santo 2018, un vino excelente del Dão (uvas: Touriga Nacional, Alfrocheiro, Tinta Roriz; 28 €). Entre fado y fado, sirven platos de cocina portuguesa. El fado es el llorar, pero también hay temas alegres. Lisboa tiene alma de saudade y es la mejor ciudad para cantarle a la vida.

Ribeiro Santo 2018
Ribeiro Santo 2018 (Dão DOC), un acierto.

Lisboa, ciudad querida: ¡brindo por ti! Acompañado por la guitarra portuguesa, pruebo unos postres. El fado emociona —menos mal que no tenía amor que echar de menos—. Hasta que no acaba el espectáculo no es fácil irse, son todos muy amables (consumo mínimo p/p, 50 €; rua da Barroca, 54-56; ofaia.com).

Mantequilla
Las mantequillas caseras no faltan en las mesas de Lisboa.
O Faia
El espectáculo comienza a las 21 hs y puede prolongarse hasta después de medianoche.

De regreso al hotel, busqué a Eros, eran casi las dos de la madrugada. Me encanta disfrutar al máximo de mis viajes y no me pierdo la ciudad iluminada. Además, en Lisboa se puede ir con la guardia baja porque la capital es muy segura. Así de maravillosa ha sido nuestra noche.


Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: David Suárez