En 5 rutas por Barcelona con Eros

Barceloneta Eros en la Barceloneta.

Comparto la primera ruta de búsqueda de lugares dog friendly que hicimos por Barcelona.

Barcelona con perro es un reto, comparto mis primeras rutas con Eros. El viaje en AVE con las maletas y Eros, que ya pesa 7 kg., me dejó molido. Para recuperarme, por recomendación de mi amigo David Meca (deportista de élite), fuí a Inneo (Carrer de Bordeus, 2), donde me entregue a Blanca y a sus maquinas de última generación. Recibí un tratamiento de Tecarterapia (50 €) y de oxígeno- terapia (10 sesiones, 75 €).

Les Corts

El espacio del chef Oriol Balaguer es el lugar para comer un croissant (1,50 €), el más rico de España (tiene más locales).

Sarriá- Sant Gervasi

Fuimos en taxi hasta Sarriá ―no se paga suplemento, antes de solicitar un servicio es importante comunicar que viajarás con un perro―. En el centro comercial L´Illa los perros solo son admitidos en brazos, en las tiendas del grupo Inditex pueden ir con la correa. Busqué un abrigo para Eros pero no encontré nada en Mister Guau.

Los Jardines de Villa Amelia son el sitio perfecto para pasear. Tiene 2,33 hectáreas con árboles y donde hay una escultura que me encanta, se trata de un joven efebo tocando la flauta, su título es L’ Encantador de serps (El encantador de serpientes), una obra realizada en bronce firmada en 1887 por el belga Jules Anthone. En este oasis también hay un bar con terraza su café no es rico —en Barcelona hay que tomar café de la marca Saula, que es el mejor—. Los perros del vecindario son muchos y por aquí trabaja Marian como paseadora, una señora que realiza paseos de manera individual (+34 651 088 311, 10€/h.). Y ante cualquier eventualidad, al lado esta la veterinaria Vi-La Amèlia.

En este mismo barrio, descubrimos Roquichic, una cadena de peluquerías y tiendas para perros. Compré un abrigo sport en rojo y azul (31 €). Como ya estábamos en la parte alta de Barcelona, fuimos a pasear por la calle Major de Sarriá, es una de mis calles preferidas. Aquí mora la tentación. Muestra de ello son, Delizie gourmet Italia (Major de Sarrià, 43), el nombre lo dice todo, llevarse un appel strudel de Puntosmile (21,95 € kg., Major de Sarrià, 110) y, para  acompañarlo, un helado ecológico de vainilla de Veritas (4,69 €), es el mejor supermercado de productos ecológicos (Passatge Senillosa, 3). En este último no está permitido acceder con perros, como tampoco en Temps de Terra, que atesoran productos ecológicos procedentes de su propia finca ubicada en Tarragona. Para los que no temen el azúcar refinada, el lugar para los golosos es Foix, una pastelería fundada en 1886. Delishop, un reducto  gastronómico que tiene incluso sus propios productos con un branding muy atractivo, fuera colocan un bowl con agua para los perros. Por esta zona, la veterinaria más cercana y con servicio de urgencias permanente es Rocaberti (+34 93 204 98 31). La terraza del Bar Tomás es un clásico, únicamente, por sus famosas patatas bravas. En este viaje descubrí Gouthier, tiene una terraza tranquila en la Plaça de San Vicenc de Sarrià, donde sirven ostras. Y como me gusta mimarme, las mejores firmas de cuidado personal y ecológicas los encuentro en Apotecari cosmetics.

El hotel dog friendly de Sarriá y más asequible es el Arenas Atiram Hotels, es de baja categoría (Capitán Arenas, 20, HD 80 € apróx.).

Paseo Marítimo

El W Barcelona es el mejor hotel dog friendly de la zona. Reservé una mesa mirando al mar en Xup, xup, su cocina inspirada en el mar y su atención es de lo más normal pero su ubicación para mi, es la mejor; está justo sobre la arena (Passeig Marítim de la Barceloneta s/n. 30 € a la carta p/ persona o menú a partir de 14 €). Otro día, nos sentamos en la terraza de Santa Marta, un restaurante también muy concurrido en una esquina más hacia dentro del paseo marítimo. Es entretenido, ofrecen básicos de la cocina italiana. Se esmeran en la atención aunque no dejan de ser turísticos (15 € p/ persona. C/ Grau i Torras, 59, +34 691 236 802).

Gracia

A la hora de cenar descubrí un sitio maravilloso, el resto Sol i Lluna (C/ Verdi, 50. Telf.: 932 371 052), lo regenta un francés. Su cocina es perfecta y los perros son muy bienvenidos (25 € p/persona). A Eros le pusieron un recipiente con agua mineral. Otro día, comimos en Dionisos, una cadena de restaurantes de cocina griega aceptable (sus platos son abundantes) y el personal es griego y muy atento. Pudimos sentarnos con Eros en la zona abierta que da a Torrent de L´Olla, 144.

Entre actuaciones de mimos, marionetas y tiendas muy atractivas, Astúries es el nombre de la calle en Gracia que no hay que dejar de conocer, casi toda es peatonal y la recorrimos durante varios días. Aunque la mayoría de los comercios y establecimientos de Barcelona tienen la pegatina de “prohibido perros”, encontré que los más apetecibles eran aquellos donde nos permitieron el acceso. Para tomar el té, elegí el Woki Organic Market. Se trata de un reducto ecológico para la salud y el bienestar (C/ Astúries, 22). En la barra, que es la zona donde nos permitieron el acceso, probé su tarta de zanahoria (3,70 €) y un zumo de naranjas con zanahoria y jengibre (3,50 €). Otro día probé una hamburguesa 100% ecológica (la porteña lleva queso y chimichurri; 7,60€), patatas fritas ecológicas de bolsa (2,25 €), cerveza bio Almogaver trigo (2,72 €) y agua mineral para Eros (1 €).

En la misma calle, en el número 50 esta Nagore, una marca de Menorca especializada en calzado ecológico (C/ Astúries, 50). En el 62 está la casa de perfumes Lab Perfum. Sus fórmulas son asequibles y puedes realizar tu propio perfume. Como mi olfato es algo exquisito, me fui en busca de otro tipo de blends en Planeta Té (C/ Astúries, 50). El Lapsang Souchong de Twinings es un clásico en mi familia (6 €). Ya que estaba por la zona, me hice con un par de bowls Karlie (de silicona y plegables) en la clínica veterinaria Marín (Rambla del Prat, 17). Son muy prácticos, livianos y casi no ocupan espacio en la maleta.

Paseo de Gracia

Paseo de Gracia. De camino al hotel antes fui con Eros a tomar el aperitivo en el Café Jaime Beriestain, todo está muy cuidado y se agradece. Me pareció el más lindo de la ciudad condal, su estilo es entre neoyorkino y parisino, ideal para dejarse ver y disfrutar de su ambiente cosmopolita (C/ Pau Claris, 167). El propietario tiene allí su Concept Store (C/ Pau Claris, 167) y vende hasta flores. Al salir, continuamos por el Paseo de Gracia, la calle rebosa modernismo, firmas de lujo y otras más comerciales (en la mayoría los perros de los clientes son bienvenidos) y siempre es muy transitada.

Paseo de Gracia es puro deleite para los sentidos y como me tientan las librerías nos metimos con Eros en la Casa del Llibre (Passeig de Gràcia, 62), el recibió mimos y piropos y yo me llevé el libro que me había recomendado el dueño del restaurante Sol i Luna. Si uno quiere leer en catalán, otra opción dog friendly es Ana Llibres (C/ Gran de Grácia, 217, +34 93 238 97 22), su propietaria es un amante de los perros.

Llevábamos paseando todo el día. Deje a Eros en el hotel, se que puedo hacerlo ya que no hace ni un solo ruido ni tampoco lío, además lo deje con sus juguetes Kong, los adora, para que se entretenga y me fui a conocer El Nacional. Éste es un nuevo espacio dedicado a los amantes de la buena mesa, esta muy de moda (Passeig de Gràcia, 24 bis) y los perros son admitidos siempre y cuando vayan dentro del transportin. De sus cuatro propuestas, elegí La Llotja, donde sirven pescados y mariscos frescos, uno mismo los selecciona en su propia pescadería y ofrecen hasta cinco tipos de cocción a elegir: horno, brasa, vapor, frito y plancha.

Al día siguiente disfrutamos dos horas en la playa, que a pesar de estar en invierno, el día era espectacular. Para despedirnos del Distrito Ciutat Vella, comimos en el Barrio Gótico que ¡me encanta! Luego nos fuimos a la estación de Sants para regresar a Madrid en AVE. Siempre elijo el que demora 2 horas y 30 minutos. Para asegurarme de que Eros ha hecho todas sus necesidades, 45 minutos antes de subir al tren, le doy una vuelta de 15 min por la explanada de acceso a la estación. Ubicados ya en nuestro asiento individual de preferente (en esta clase el billete de la mascota esta incluido), pido un agua para Eros. El durmió apoyado sobre mí hasta llegar a Atocha y yo termine de leer Mi perra Tulip, un libro que también recomiendo, y el periódico del día.

 


Texto y fotos: Christian OIiva-Vélez