Lord Byron sufrió la muerte de su mejor amigo

Lord Byron 'Lord Byron', óleo de Richard Westall, National Portrait Gallery, Londres.

Lord Byron, el poeta romántico, dedicó a su querido Boatswain uno de los homenajes más conocidos de la historia.

A la vista de la lluvia (palabras del poeta Lord Byron en su homenaje a Italia), el Día de los Muertos invita a la introspección, a visitar el cementerio o a recordar a los que han fallecido. Yo conmemoro este día pensando en lo que escribió Lord Byron, icono del romanticismo por excelencia, fue Miembro de la Royal Society, sensible y aventurero: ¡adoraba a los animales!

Boatswain, un Terranova, fue uno de sus seres sensibles más queridos. Murió de rabia, durante su enfermedad, el 6.º barón de Byron lo cuidó; fue mordido y contrajo la rabia. Le dedicó un elogio y monumento en el jardín de la mansión donde vivieron, en Newstead Abbey. Te acerco una cita del ‘Epitafio a un Perro’ (1808).

Cerca de este lugar

reposan los restos de un ser

que poseyó la belleza sin la vanidad,

la fuerza sin la insolencia,

el valor sin la ferocidad,

y todas las virtudes del hombre sin sus vicios.

 

Este elogio, que constituiría una absurda lisonja

si estuviera escrito sobre cenizas humanas,

no es más que un justo tributo a la memoria de

Boatswain, un perro

nacido en Newfoundland, en mayo de 1803

y muerto en Newstead Abbey, el 18 de noviembre de 1808.

 

Cuando algún orgulloso humano regresa a la Tierra,

Desconocido para la Gloria, pero ayudado por su nacimiento

El arte del escultor agota las pompas de dolor

Y los ataúdes conmemoran a quienes descansan allí.

Cuando todo terminó, sobre la tumba se ve

no lo que él fue, sino lo que debió haber sido.

 

Pero el pobre Perro, en vida el amigo más fiel,

el primero en saludarte, el más dispuesto a defenderte

Cuyo honesto corazón es propiedad de su dueño

Quien trabaja, pelea, vive, respira por él

Cae sin honores, sin que nadie note su valía,

Y el alma que lo acompañó en la Tierra es rechazada en el Cielo

mientras que el hombre, ¡vano insecto!, desea ser perdonado,

Y reclama un Cielo exclusivo para él.

Lord Byron