Oslo: La primavera del planeta, 11

Pet Shop Girls Nuestros nuevos amigos humanos y no humanos en la exclusiva tienda Pet Shop Girls. Fotos: David Suárez Fernández
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Pet Shop Girls celebró, en nuestro honor, un encuentro privado para despedirnos de Oslo. Descubrí la mejor tienda para perros de Noruega, conocí al Bulldog francés más famoso del país e hicimos nuevos amigos.

Vigdis Johnsen, la propietaria de Pet Shop Girls, es todo un referente en el mundo de los perros en Escandinavia. A su local acuden, a puertas cerradas, príncipes y celebridades del norte de Europa. Contacté con ella antes de viajar a Oslo, desde el primer momento se mostró muy amable y dispuesta a ayudarme en todo. Acepté encantado reservar la última mañana para pasarla con ella y los invitados exclusivos convocados para conocernos (Sagveien, 24).

La tienda se encuentra en Sagene, el barrio me atrajo muchísimo. De camino a la cita, entramos en Hønse-Lovisas house, una casa de madera, roja y pequeña del 1800, con concept store y restaurante junto a la cascada del río Akerselva, corre con mucha fuerza. Caminamos por la calle Sagveien, donde edificios industriales se han reconvertido en oficinas y viviendas de lujo. Pasando un puente, un Austin-Healey 3000 Mk II convertible (un clásico) espera salir a dar una vuelta. Oigo el rugir del río. En esta atmósfera deportiva, conozco a Aksel Gresvig (cofundador y jefe de ingeniería en Plyo.io); me enseña su MV Agusta, parece que es la mejor marca del mundo.

Encuentro perruno en la tienda más exclusiva en Oslo

12:00. Llegamos a Pet Shop Girls, una tienda de ensueño, rodea por un jardín, con lo mejor y lo último para perros. Nos recibió Vigdis. En la cocina tiene preparada un recepción con fresas, chocolates, champagne, agua y galletas bio para los perros. Además de estar la madre de la anfitriona, nos saludan Einar The Frenchie (@einarthefrenchie) con Jacob Kedja y Stian Grytten, sus padres humanos, y con su nuevo hermano Arthur; en su tienda on-line encontrarás un amplio merchandising de Einar, el perro más famoso de Noruega. Les pregunté cuál era su restaurante preferido y me recomendaron la Brasserie France, el mejor resto de cocina francesa.

Enseguida llegaron otros amigos. Eros se puso a jugar con todos ellos, primero se olieron y después cada uno marcó un árbol. Intenté mirar todo lo que tenía en la tienda pero fue imposible, no quería dejar de conversar con todos. Vigdis me contó que, ella es quien se encarga del welcome y amenities para los perros del hotel The Thief; todo lo que tenía Eros era de la alemana MiaCara. Salimos, Eros deja de jugar para trabajar un poco, David lo retrata con nuestros nuevos amigos y para nuestra campaña de #NoAlAbandono.

De izquierda a derecha, Rocky con su madre humana, Kjell Nordström (Baron von Bulldog) con Arthur, Stian Grytten con Víctor, Vigdis Johnsen y su madre, Jacob Kedja con Einar The Frenchie, Eros y yo.

Despedida con obras de arte contemporáneo 

Antes de recoger el equipaje en el hotel, no podía irme de Oslo sin visitar el Museo de Astrup Fearnley, está a lado de The Thief (thethief.com; barrio de Tjuvholmen); fue diseñado por el prestigioso arquitecto Renzo Piano. Aloja una de las colecciones de arte moderno más importantes del norte de Europa, tiene un gran número de obras del reconocido Jeff Koons (uno de los tres artistas vivos más cotizados y ricos del mundo). Al salir, con Eros nos quedamos mirando una escena idílica en una piscina natural de cantos rodados. Reflejos de la luz del sol sobre el agua en calma, los niños bañándose entre cisnes blancos, otros nadan. Más allá, navegan lanchas y veleros. No se oyen coches. Otros pasean o van en bicicletas. Una estampa idílica; así es mi última contemplación de Oslo.

Mientras viene el transfer a recogernos, me siento junto a “Another Time Another Place”, un retrato del músico Bryan Ferry de 1973, obra del fotógrafo de la jetset Eric Boman —yo nací ese mismo año y estas causalidades me hacen pensar—. Ya en el tren, de camino al aeropuerto, como hay WiFi, me pongo a mirar con David las fotos de este primer viaje a Noruega. Atrás quedó Oslo, qué ganas de regresar pronto.


Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: David Suárez