Innsbruck, la capital de los Alpes, 5

Innsbruck En la rivera del Eno.
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Curiosidades, el perfume de los Alpes, la guardia del emperador, así dio comienzo nuestra mañana en Innsbruck.

Justo enfrente del Café Sacher hay un arco de piedra en un local de suvenires. En un estribo, apoyé una oreja y, en el otro, mí guía me habló bajito. Recibí su mensaje sin demora. Este “WhatsApp” medieval resulta muy curioso. Pocos lo conocen, no te lo pondré todo tan fácil. Al salir del café, lo encontrarás de frente. Venga, te daré otra pista, a su derecha, hay una pastelería con strudel a la venta en el exterior. No tiene pérdida.

Manteniendo una conversación.
Manteniendo una conversación con Martina Folladore, mi guía de Innsbruck.

El aire es puro, la Joya de los Alpes me mira. Busco un perfume característico de esta región y lo encuentro en Acqua Alpes. La firma extrae agua de los Alpes para crear sus fragancias. Como es habitual, Eros se revolcó en el suelo de la perfumería. Eso significa que sus perfumes son de alta calidad y que le gustan, de lo contrarío, estornudaría. Entramos a SaSch Shoefactory Bags & Shoes, zapatería donde una mujer diseña calzado a medida con un zapatero. Allí donde vamos, Eros recibe mimos. A pocos pasos, tomamos un café en Munding, es la confitería y café más antigua del Tirol (año 1803), hacen sus propios blends.

A 350 metros, entré unos minutos en el Museo Tirolés de Folclore y Arte. Eros se ha quedó con Martina, mi guía de Innsbruck Tourismus. Sin necesidad de órgano, trompa y clarinetes, me quedé sorprendido con la Capilla Real. Contemplé, desde abajo y después desde lo alto, la tumba de Maximiliano I. Aunque está vacía, tiene una escolta de 28 estatuas de bronce en negro y de tamaño natural. ¡Son imponentes! Hay ocho son mujeres y veinte hombres que representan a familiares y personajes históricos como el Rey Arturo. Este mausoleo es el monumento más importante de Austria.

Recompensé a Eros dando un largo paseo junto al río por la Arthur-Haidl-Promenade. Las bicicletas se ven por todos lados, las que facilita la ciudad son estupendas. Mañana haremos senderismo por la montaña. Con mi fotógrafo, cenamos algo rápido y típico. En un banco de Maria-Theresa-Strasse, nos sentamos con un Bosna (perrito caliente) y una cerveza que pedimos en un food truck. Aunque Eros suplicó por un trozo pero, por su salud, no le di. El próximo jueves compartiré más detalles.


Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: David Suárez