Oslo, pasado y presente de la capital de Noruega

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Me enamoré de Oslo, Capital Verde de Europa 2019. Gracias a mi guía de Visit Oslo pude conocer muchos detalles de su historia. Toma nota de una experiencia inolvidable.

Los noruegos son ciudadanos ejemplares y lo descubrí durante mi primer viaje con Eros a Oslo. Al salir de nuestro hotel, The Thief, pasamos por la puerta del Consistorio, famoso por albergar cada 10 de diciembre la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, y el City Hall (Ayuntamiento), un edificio imponente de ladrillo rojo. Cogimos un tranvía azul. Para viajar en autobús o tranvía el billete cuesta 3,20 euros y se puede utilizar durante una hora, hay que validarlo al subir. Los inspectores van de civil y suelen ser cuatro. La multa por no utilizar el servicio como corresponde es de 90 euros. Para un noruego, no viajar como es debido resulta inaceptable. Yo utilicé la Oslo Pass, que permite el acceso a todo. Los perros pueden viajar en ambos medios de transporte.

Christiania, el pasado de Oslo

Entramos en la Fortaleza de Akershus (año 1300), está en el corazón de Oslo. Sobre una colina del recinto fortificado, me senté con Eros a contemplar la panorámica de la Capital Verde de Europa 2019. En el castillo monta guardia un soldado, inspira mucho respeto; no se puede entrar con perro. Un dato curioso, en Noruega el servicio militar es obligatorio para mujeres y hombres (duración, 1 año). A pocos minutos a pie, llegamos a Gamlebyen (ciudad vieja).

Unos pasos más allá, en Kvadraturen (cuadratura de calles) son notables los vestigios medievales. En el centro, la fuente Christiania Torv, monumento dedicado al rey Christian IV; es un guante gigante con una cortina de agua. En 1624, desde este punto, el monarca decidió reconstruir la ciudad. En el año 1050 las casas eran de madera, se incendiaba una y ardía ChristianiaLuego de reiterados incendios el rey decidió mudar la ciudad. Las nuevas construcciones que vemos en esta plaza son las primeras. Del año 1641 data el primer ayuntamiento, donde está el restaurante más antiguo, y el Museo del Cine. Los materiales esenciales para construir fueron: roca, ladrillo, material y poca madera. En su honor, la ciudad empezó a llamarse Christiania y así consta hasta 1924.

Continuamos hasta la Catedral de Oslo. Conocí el monumento en memoria del atentado terrorista de 2011 en Utoya, tiene forma de piruleta y el mensaje “greatest of all is love” (lo más maravilloso de todo es el amor). A los pies, colocan banderas y flores. Para acércate más al atentado puedes ver la película Utoya. 22 de julio.

Enfrente, el antiguo mercado de flores Stortorvet. Bajo la mirada del rey Christian IV, conversé con un soldado en su día libre. Si hablas inglés, el noruego te entenderá perfectamente pero si hablas su idioma le llegarás al corazón. Eros hizo su caca, la recogí. En Oslo no hay dispensadores de bolsas, recomiendo llevarlas. Otro dato a tener en cuenta, deben ir siempre con correa. Descubre aquí uno de los parques más bonitos de esta idílica green city.


Texto: Christian Oliva-Vélez
Fotos: David Suárez