Planes imperdibles para vivir con tu perro este fin de semana en Madrid

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La Feria del Libro, el rooftop del NH Collection Suecia, mis restaurantes y tiendas favoritas del centro de Madrid y un vuelo transoceánico son las experiencias vividas para despedirnos de mi ciudad preferida. 

Deshice el equipaje y subí a la azotea del NH Colection Suecia. Al sol, contemplé el mar de tejados de la capital. Salimos por la calle Marqués de Casa Riera, de frente, la iglesia de San José. Llegamos a la Cibeles. A la derecha, paseamos debajo de la cúpula verde del Paseo del Prado. Recorrimos las fuentes de Neptuno y Apolo. Retrocedimos. Subimos hasta la Puerta de Alcalá. Entramos en El Retiro para aventurarme en la Feria del Libro (hasta el próximo domingo). Allí compré ‘Storytelling como estrategia de comunicación’, un libro de Guillaume Lamarre editado por Gustavo Gili, y ‘Dogs Songs’, obra de Mary Oliver (Valparaíso Ediciones), dos títulos magníficos.

Sobre las dos de la tarde quedé con mi amiga la periodista Elena Solinis, Bella y Bagheera, sus hijas no humanas, en el restaurante Le Cocó. Recomiendo la ensaladilla rusa y la pizza de trufa (25€ p/p).

Cena con Elena Solinis y sus hijas no humanas en Le Cocó.

Por la noche, dejé a Eros descansando en nuestro cuarto. Quedé con unas amigas en Casa Corona, su terraza es tentadora pero, no ofrece nada del otro mundo. Visitamos el Hemingway, bar clandestino de nuestro hotel; dos salones, uno vestido de terciopelo rojo y el otro de leopardo, DJ y cócteles (10€).

Al día siguiente, no podía marcharme de Madrid sin comer con Mariana Gyalui, anfitriona de Laverónica y promotora musical; me aseguró que el suyo fue el primer restaurante dog friendly de España. Su plato de pasta fresca con carabinero (vongole) es un espectáculo (16,50€). Más tarde, compré zapatillas en el flagship store de ASICS. Y me dejé caer por la tienda multimarca, Barquillo 42; me encantan sus propuestas. En la puerta de al lado, Eros y yo nos probamos complementos de Barbour.  

En Casa Suecia tuve dos entrevistas de trabajo muy productivas. Después de otro largo paseo, muy feliz, nos fuimos a la T4. Pasamos el control. Me tomé un elixir de aloe vera, que solo se consigue en el espacio del Sha. Nos sentamos en el asiento de Turista Premium de Iberia y despejamos rumbo a Buenos Aires.


Texto y fotos: Christian Oliva-Vélez