Portugal, el mejor país eco de Europa

Cabo de San Vicente con perro Contemplando el paisaje del cabo de San Vicente.

Portugal es fascinante. Su dedicación al medioambiente le ha llevado a ganar el premio ITB Earth Award. En nuestro último viaje, nos emocionamos en la punta de Europa, en el cabo de San Vicente.

Portugal ha sido galardonado con el Premio «Best of Europe» de Green Destinations e ITB Earth Award en la ITB de Berlín (6 de marzo), la mayor feria de turismo del mundo. Según el último reporte dado a conocer por las Naciones Unidas, Europa ocupa uno de los territorios más protegidos del planeta. Soy una amante de este continente y Portugal es uno de mis países favoritos, me emociona. Sus metas de sostenibilidad ambiental, social y económica son muy positivas para todos. 

Juntos en la punta de Europa

Recientemente visité otra vez la Costa Vicentina. Nos alojamos en Estrela do Mar, una villa de lujo dog friendly y a pie de playa; pertenece a Vila Vita Collection. Un mediodía, después de hacer 22,5 kilómetros en coche, llegamos hasta los confines del continente, al cabo de San Vicente. El faro es del año 1846 y tiene 28 metros de altura.

Cabo de San Vicente
Perros disfrutando del paisaje.

Fue emocionante llegar con Eros hasta el punto suroccidental del continente europeo. Antiguamente, fue considerado como el último lugar habitado del mundo. Hubo un convento franciscano con las reliquias de San Vicente. Y su fortaleza fue atacada por piratas como Francis Drake.

Cabo de San Vicente.
Eros se asomó a los impresionantes acantilados.

Esta costa, salvaje e histórica, tiene una red de 450 kilómetros de sendas. Sin ánimo de peregrinar y sin haber consultado los mapas de Rota Vicentina, seguimos por un sendero que bordeaba precipicios de vértigo. Regresamos de lo agreste que resultó para las pequeñas patas de Eros. Me senté sobre una roca. Tomé una respiración profunda, olí el mar. El paisaje es maravilloso. El azul era infinito. Las olas golpeaban y la espuma se mantenía blanca. Al otro lado del Atlántico está el amor que sigo conquistando. El viento izó mis velas de melancolía. Mis pensamientos zarparon. Navegué mirando hacía el horizonte.


Texto y fotos: Christian Oliva-Vélez