Quinta San Cayetano, palco del Valle del Tiétar

Quinta San Cayetando. Sin vanidad en San Cayetano. Fotos: Christian Oliva-Vélez

Quinta San Cayetano invita a la vida contemplativa. Comodidad, productos de proximidad, un microclima privilegiado, estrellas y bossa nova nos dieron la bienvenida.

Mía Hurtado de Mendoza y Alberto Muñoz, nuestros anfitriones, pasaron a recogernos un viernes de mayo por Madrid y pusimos rumbo a San Cayetano; su quinta en Candeleda. En una hora y media, a la izquierda, miré el castillo de Oropesa y, a pocos metros, entramos por una carretera de cuento. A ambos lados de la ruta hay olivos y romeros en flor. Las vacas descansaban a la sombra, rodeadas de colores. La ladera sur de la Sierra de Gredos ocupa todo el horizonte.

Quinta San Cayetano
Acceso privado a la propiedad.
Quinta San Cayetano.
Quinta San Cayetano.

A 185 km de Madrid, accedemos a la propiedad por un camino privado y serpenteante. La quinta acaba de abrir sus puertas. Sorprende. Es un palco en las laderas de las montañas, reposa luminoso y bajo tejas árabes antiguas. Esta casa de campo, perfecta, está inmersa en seis hectáreas de belleza y paz. Techos revestidos de vigas de pino de Suecia coronan el interiorismo pensado, con pasión, por Hurtado de Mendoza.

Mia Hurtado de Mendoza
Eros y Mia Hurtado de Mendoza.

El paisaje es un espectáculo, entra por grandes ventanales y enamora. Las habitaciones son amplias y muy cómodas. Me instalé con Eros en un cuarto donde se ve el Pico Almanzor (2.591 m). Desde mi comodísima cama, y durante dos amaneceres, aquel ultraprominente pico nevado fue lo primero que vi al abrir los ojos. Este nuevo destino dog friendly brinda placeres sin límite, te contaré más detalles en el próximo post.

Texto y fotos: Christian Oliva-Vélez